2-1 EN PARIS
Barcelona es el rey de Europa
Perdía con gol de Campbell de cabeza. Sin embargo, el Arsenal se quedó sin Lehman, el arquero, expulsado, y el Barsa lo dio vuelta: Eto´o y Belletti marcaron los tantos. De esta manera, el equipo de Rijkaard logró el doblete: la Champions y la Liga. Para alegría de José, Messi no fue ni al banco.
Alemania 2006 está a la vuelta de la esquina. Y a modo de adelanto, dos de los equipos más poderosos del planeta chocaban en en el Stade de France, de París, por la Final de la Champions League. Es que en el Mundial estarán varios de los titulares que jugaban hoy el torneo más importante de clubes del continente europeo. Sólo para tener una idea de la envergadura del partido, basta decir que
de los 22 titulares, 15 están convocados por 10 selecciones distintas.
Lehmann (Alemania), Eboué y Touré (Costa de Marfil), Sol Campbell y Ashley Cole (Inglaterra), Gilberto Silva (Brasil), Fabregas (España), Henry (Francia) y Ljungberg (Suecia) lo hacen por el equipo inglés que dirige Arsene Wenger. Puyol (España), Márquez (México), Van Bronckhorst y Van Bommel (Holanda), Deco (Portugal) y Ronaldinho (Brasil), por el catalán, comandado por Frank Rijkaard.
Ausente desde la entrada, del campo y del banco de suplentes, Lionel Messi, la promesa argentina, fue preservado a último momento por el técnico holandés. Para alegría de José Pekerman.
Acción
En los primeros minutos los equipos se estudiaron como dos boxeadores que salen al ring. Arsenal intentaba llegar tocando por abajo, Barcelona, algo más apurado, tiraba largos pelotazos con destino incierto. Por eso no extrañó que la primera llegada fuera para los ingleses: centro de Hleb y Henry, en un tiempo, dominó y se sacó de encima a Puyol, para quedar solo frente a Valdés. Afortunadamente para los catalanes, la pelota rozó en el arquero y se fue al corner. Un minuto más tarde, el francés obligó al arquero a esforzarse para sacar un derechazo que se metía por el palo derecho.
No hacía pie el Barsa en esos primeros instantes. Y el Arsenal, con un esquema ordenado, y sus intérpretes más concentrados que los rivales, se las arreglaban muy bien para crear peligro y aparecer en líneas generales más sólidos. Tardó 8 minutos el equipo de Rijkaard en despertarse. El francés Giuly mostró el camino por el sector derecho con un par de desbordes con su sello. Pero siguió mostrando una mejor actitud el equipo inglés, imponiendo un juego físico a la hora de marcar, y con una conducta solidaria cuando tuvo la pelota.
El equilibrio era, no obstante, inestable. Cualquier
error o cualquier
genialidad de los actores podía inclinar la balanza para uno u otro lado. Pudo ser del Arsenal, pero fue del Barcelona: Ronaldinho lo dejó solo a Eto’o frente al arquero Lehmann. El alemán lo volteó fuera del área y la pelota siguió viaje a los pies de Giuly, que convirtió. Pero el árbitro noruego Terje Hauge cobró la falta y expulsó al uno del equipo inglés. Error, porque debió haber convalidado el gol. Ronaldinho tiró ancho y desaprovechó una buena posibilidad. Barcelona se quedó sin su gol y Arsenal sin su arquero.
¿Dónde están las recomendaciones de la FIFA para los árbitros?
Con diez jugadores, el Arsenal tuvo que variar su esquema. Obligado, Wenger mandó al arquero suplente Almunia por Pires.
El partido se puso áspero. Los nervios se apoderaron de los jugadores del equipo inglés que comenzaron a perder el orden mostrado en el comienzo. Y recíprocamente, la confianza empezó a inundar a los del Barcelona que sentían que lo podían ganar. Sus llegadas empezaron a ser más frecuentes. Ronaldinho empezó a hacer de las suyas aunque sin pesar en el trámite.
Pero así como en el mejor momento de Arsenal había golpeado el Barcelona, los ingleses golpearon cuando los catalanes mejor hacían las cosas. Tiro libre desde la derecha que Henry mandó al área en forma de centro. Sol Campbell saltó más que todos en el primer palo para vencer al arquero Valdés con un preciso cabezazo al segundo palo.
Iban 36 minutos.
Los ingleses se aferraron al gol con uñas y dientes, y le rezaban a una contra con su genial Henry. El equipo de Rijkaard empezó a apretar al rival y el asedio azulgrana se hizo cada vez más asfixiante. Sobre el final de la primera mitad, Eto’o recibió con la marca del marfileño Touré encima. Se dio vuelta hacia su
lado malo, el izquierdo, y sacó un zurdazo que el arquero Almunia alcanzó a tocar. La pelota pegó en el palo y el Arsenal se salvó del empate.
Le quedaban 45 minutos al Barcelona para torcer la historia. El técnico holandés se jugó con el ingreso de Iniesta por Edmilson. El dominio catalán siguió en la segunda mitad con el aliento de su público. El Arsenal siguió agazapado, tapando todos los resquicios por donde pudieran entrar los delanteros rivales. Sus jugadores se multiplicaban para correr camisetas azulgranas.
El correr de los minutos los favorecía. Porque además conforme pasaba el tiempo crecía la desesperación de los catalanes por encontrar
la bola del empate. Encima Ronaldinho no estaba en su noche más precisa. Se equivocaba el Barcelona cuando centralizaba el juego en el borde del área. Y acertaba cuando abría la cancha, con Giuly por derecha, y el brasileño o el camerunés, por izquierda. Ljungberg y Henry eran
un dolor de cabeza para los defensores: dos veces tuvo el segundo gol el francés, pero el arquero Valdés le ganó en el mano a mano.
El ingreso de Larsson por Van Bommel fue también acertado. Porque el Barsa abrió más la cancha y empezaron a aparecer los huecos, principalmente por el sector izquierdo de su ataque, el derecho del Arsenal, el que deben controlar los marfileños, Eboué y Touré (de paso, rivales de Argentina en el primer partido del Mundial). Precisamente el sueco habilitó a Eto’o con un toque de primera, y el camerunés entrando por izquierda se acomodó para su derecha y clavó el empate.
También le rindió frutos a Rijkaard el ingreso de Belletti por el inseguro Oleguer. Porque en una jugada calcada, pero por derecha, Larsson habilitó al brasileño y el recién ingresado facturó. En cinco minutos el Barcelona daba vuelta el partido. Y le metía un golpe de knock out al Arsenal, que empezó a sentir el esfuerzo realizado a sólo diez minutos del final. Ahora el tiempo se le ponía en contra a los ingleses.
El Barcelona defendió el resultado durante ese tramo final con la posesión de la pelota. Esa que lo caracterizó a lo largo del torneo. Tal vez no haya sido su mejor demostración de fútbol. Pero si se observa hacia atrás, a lo largo del torneo fue el equipo que mejor jugó. Y es justa la obtención de su segunda copa europea, esa que al Arsenal le sigue siendo esquiva desde su primera edición, en 1955.
