Cita:
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Y en mi opinión, le falta mucho del brillo que han tenido otros en los momentos finales. Me refiero al brillo al cerrar su triunfo que fue (en mi opinión) tan apagado como sus expresiones en el rostro.
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El tema de la emotividad y la frialdad me parece, en términos futboleros, "de otro partido".
Este Gran Hermano se caracterizó por la polémica, el surgimiento (gracias a aloma) del espíritu de competencia, los enfrentamientos, la redención y entronización del jugador no de la persona.
Hubo una sola gala donde primó el sentimentalismo, que fue la de reunión con los familiares.
Ah, y el programa-relleno de Pascuas.
Punto. La emotividad quedó de lado.
¿Por qué iba a resurgir en la final? ¿Por que tendría que ser así? ¿Sólo porque asi fue en las tres ediciones anteriores?
Independientemente de ganar Diego o Marianela, calculo que hubiese sido igual la reacción de todos. Estos chicos no se caracterizaron por despertar nuestras emociones sino las pasiones.
La final fue eso, pasional. Se vivió con clima de Boca-River.
Fue mil veces más entretenida que otras, con toda la polémica en torno a la ganadora.
Quizás fue una final demasiado predecible. No hubo sorpresas. Y no me refiero al resultado sino al formato de la Gala, que no difirió demasiado de otras ni de las anteriores finales.
Pero eso ya es culpa de la producción.
Y qué suerte que ganó alguien discutido y que despierta el debate y la polémica.
Me cansé de los "ganadores del pueblo", el premio/redención que da la sociedad a los marginales, a los "pobrecitos", al que "se lo merece" por cuestiones ajenas al aspecto puramente lúdico.