un tranvia llamado deseo/Tennessee Williams | |
, GUIÓNTennessee Williams (Teatro: Tennessee Williams)1951: 4 Oscar: mejor actriz (Vivien Leigh), actor secundario (Karl Malden), actriz secundaria (Kim Hunter), dirección artística B/N. 9 Nominaciones / Drama / SINOPSIS: Blanche, una mujer madura y anclada en el pasado, visita a su hermana Stella y a su marido que viven en Nueva Orleans. Su actitud remilgada y arrogante, que esconde un escabroso pasado, creará conflictos en la joven pareja, y a ella la llevará a la locura//.En mi opinion siempre pense ke ese “mañana será otro día” con el que terminaba “Lo que el viento se llevó” era mostrado en esta película. Hablar de esta película y no hablar de Marlon Brando, puede ser una herejía que merece el mayor castigo. Él es Stanley. No puede haber otro que se acerque a la maestría y brutalidad que Brando exhibe en esta obra. Pero a mí, me sigue sorprendiendo Vivien Leigh. La química entre estos dos actores es brutal; pero en este pulso que mantienen a lo largo de toda la película, no deja de ser curioso que la vencedora final sea la actriz inglesa, que nada tenía que ver con el “metodo”, principal herramienta de acercamiento a cualquier texto de T. Williams, y de la que Brando era su mejor exponente. Vivien está conmovedora. Su aparición en pantalla es mágica. Una estación de autobuses, un humo denso, casi una niebla del pasado, y surgiendo de ésta: una Blanche en el ocaso de su cordura. Una dama del Sur, reina de bailes e ilusiones, a la búsqueda de todo eso que ha perdido y que ya nunca encontrará. El miedo de sus ojos es tan real que no dejas de sentir una profunda lástima por ella. La batalla entre ella y Brando es descarnada, sin que haya tregua alguna. A su búsqueda de la amabilidad, de ese espíritu del viejo Sur que también mostraba en “Lo que el viento se llevó”, opone Stanley una violencia cruda, con ese carácter de gallo peleón que no soporta ninguna gallina más en su gallinero. La película está llena de secuencias magistrales, de una fotografía en blanco y negro pocas veces superada (el sudor se masca, hay luces duras y contrastes fuertes por todos los lados), de unos diálogos antológicos que te estrangulan el alma, como ese “siempre he dependido de la amabilidad de los extraños” con el que se despide una Vivien Leigh más actriz que nunca. La actuación de Vivien Leigh es prodigiosa, y su personaje es la esencia misma de la obra. Los delirios, el pasado tormentoso, su identificación con la muerte, los enigmas inherentes a su ser hacen de Blanche un personaje único y paradigmático, Stanley representa el deseo insaciable, ese poder y esa vulgaridad que no tienen fin. Blanche, por otro lado, la finura y la juventud perdidas, la muerte implacable que la rodea, los deseos no satisfechos. Una Viven Leigh, magnífica. Un Marlon Brando que se come la cámara. Unos secundarios de lujo. Una verdadera joya del cine". |