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Fecha de Ingreso: Dec 2002 | Respuesta a: [gabyta] A alguien le interesa un foro sobre la guerra EEUU contra Irak? | |
LA GUERRA QUE VIENE: LA PUJA ECONOMICA POR EL BOTIN DE BAGDAD
El crudo de Irak, un jugoso negocio para seis petroleras
Son compañías de EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Rusia y China. Saddam privilegió a algunas firmas y evitó tratos con otras. Esto explica en parte la postura de esos países ante la guerra.
Detrás del ataque militar que EE.UU. planea sobre Irak, seis grandes empresas petroleras se juegan el preciado mercado iraquí, la segunda reserva mundial de crudo.
Las estadounidenses ExxonMobil y ChevronTexaco, y la británica BP, apostadas en la frontera kuwaití y en otros aliados de Washington en Oriente Medio, esperan ver cuál será el desenlace del conflicto bélico para lanzarse sobre un mercado del que se vieron privadas tras la Guerra del Golfo Pérsico (1991) y los prometedores y jugosos negocios tejidos por el presidente Saddam Hussein con sus rivales.
La francesa TotalFinaElf, la rusa Lukoil y la china National Oil Company ya tienen promisorios contratos concedidos por el gobierno de Irak y temen ser desplazadas de sus negocios en ese país si los marines plantan la bandera de EE.UU. en Bagdad, y Saddam es derrocado. Curiosamente, estas últimas tres empresas son originarias de los países que forman el eje antibélico, opuesto a EE.UU. y Gran Bretaña, en el Consejo de Seguridad de la ONU (París-Moscú-Beijing), que debe aprobar o rechazar una invasión militar a Irak.
En ese sentido, recientemente, el diario francés Le Monde afirmó que operadores de la ChevronTexaco, de la ExxonMobil y de la BP —la ex British Petruleum, expulsada de Irak a principios de los años 60— han estado cortejando a los líderes del Congreso Nacional Iraquí, que agrupa a los opositores a Saddam dentro y fuera de Irak. El periódico aludió puntualmente a Ahmed Chalabi, uno de los líderes del exilio iraquí, a quien vinculó con el vicepresidente estadounidense Dick Cheney, un hombre formado en las entrañas de las multinacionales petroleras de su país.
Consultado por Clarín, el argentino Daniel Montamat, ex presidente de YPF y ex secretario de Energía, explicó que, debido a los altos costos y riesgos de explotación, "las empresas del petróleo viven ávidas por encontrar nuevas zonas para explotar". Montamat recordó que los capitales privados explotan apenas el 10% de las reservas mundiales y sólo participan en el 31% de su comercialización. El resto de las reservas, incluso las de todo Oriente Medio —que posee el 66% del total mundial— están en manos de empresas estatales. "El petróleo iraquí es como el oro: de la mejor calidad, liviano, con bajos costos de producción y una salida al mar envidiable", señaló Montamat.
Irak produce hoy, oficialmente, poco más de 2 millones de barriles diarios. Pero posee reservas comprobadas por unos 112.000 millones de barriles, lo que representa el 12% del total mundial, después de Arabia Saudita. De ese potencial, unos 35.000 millones de barriles estarían disponibles para su inmediata explotación. Algunas fuentes estiman que, de explorarse todas las regiones de Irak y poniendo toda su infraestructura a funcionar, del subsuelo iraquí podrían brotar 300.000 millones de barriles. Ocurre que la estructura económica del país fue sucesivamente destrozada por su guerra con Irán (1980-1988) y por el embargo más otras sanciones comerciales impuestas por la comunidad internacional a raíz de su invasión a Kuwait, que desató a su vez el ataque de EE.UU., bajo la Guerra del Golfo.
Unas 40 empresas, entre ellas la española Repsol YPF, la malaya Petronas y la indonesia Pertamina, han establecido contactos con Bagdad para poder explotar las reservas iraquíes en el futuro. Pero los rusos, los franceses y los chinos son hasta ahora los mejor posicionados.
El jueves pasado, en declaraciones reproducidas por las agencias EFE y AFP, el presidente de TotalFinaElf, Thierry Desmarest, salió al cruce de los funcionarios estadounidenses que advirtieron que, por su posición antibélica, Francia podría quedar fuera en el reparto de los recursos petroleros iraquíes en lo que denomina la era pos Saddam. "Sabemos luchar con armas iguales con nuestros competidores y las experiencias pasadas lo han demostrado", subrayó el ejecutivo. Desmarest dijo que hay que esperar a que la situación se aclare para saber si "Irak permanecerá un tiempo transitorio bajo tutela internacional de la ONU en lugar de la tutela de un país (por EE.UU.), o si las estructuras gubernamentales se mantendrán en pie".
TotaFinaElf está presente en Irak desde 1927, bajo la entonces Compañía francesa de petróleos. Ahora, el grupo está interesado en dos yacimientos —aún no puestos a producir— en Bin Umar y Manjoun, al sur del país y cerca de la única y valiosa terminal portuaria del Golfo Pérsico.
Pero detrás de la bautizada "guerra por el petróleo", se está jugando otra partida, cuyo premio mayor —señaló Le Monde— son los acuerdos de producción compartida, PSA en la jerga de la industria.
Considerados el "pasaporte" a la buena cotización en Bolsa, la empresa petrolera que los alcanza puede inscribir en su balance las reservas de crudo bajo su control. Menos significativas resultan las prestaciones de servicios, poco remunerativas y con relativo efecto sobre las acciones. En cambio, sí lo son los derechos de exploración y de perforación que, anotados como "activos tangibles", aportan la "miel" que atrae a los inversores.
Mientras que países como Irán y Kuwait se niegan a compartir la soberanía de sus riquezas petroleras y rechazan los PSA, Saddam firmó recientemente sus primeros acuerdos con compañías extranjeras, entre ellas la propia TotalFinaElf. |