Re: Un amor auspiciado por CIF | |
Lisandro culminó su faena amatoria y raudo partió a darse una ducha. Casi como que no quisiera dejar vestigios en sí de Yolanda.
Ella por su parte, se sintió minúscula. La realidad la abofeteaba nuevamente: él no la quería ni medio y no lo disimulaba tampoco. Sólo le brindaba despojos de sí, los cuales ella recogía como banquetes.
Se sintió incómoda, fuera de lugar, encendió un cigarrillo y quedó mirando a lo lejos, perdida...La angustia comenzaba a sentirse oprimente.
Lisandro se vestía sin intercambiar palabras con ella. En otras ocasiones ella hubiera buscado cualquier tipo de conexión, pero esta vez no sintió necesidad de ello. Se acercó, le dió un beso en la frente y le dijo: "Te llamo".
Ah esas palabras que tantas veces había escuchado y que disparaban toda su locura, esta vez las supo completar: "cuando tenga ganas de echarme un polvo".
Lisandro cerró la puerta e instintivamente Yolanda miró la mesita de luz, no había dejado nada allí pero sí a ella sintiéndose una prostituta. |