| Master Ace
Fecha de Ingreso: Mar 2003 | Respuesta a: [lovoyadisfrutar] La Dimension Desconocida. | |
Cosas raras… Aghhh!!!, bueno ya que piden aquí va la primera…. Era yo un niño de unos 10 años (o sea hace 15 años atrás jeje...) jugábamos con los amigos por el barrio, de pronto recordamos que en calle 9 de julio había una casa abandonada, que tenia la leyenda de estar “encantada” así que para allá fuimos. De afuera no decía nada, solo un tapial derruido y una puerta de lata con artesanía en la parte superior, pero una vez subidos al tapial se veía una casa prefabricada de madera a la izquierda y una especie de pasadizo de unos 3 mts. A la derecha, todo cubierto de una maleza impresionante muy cerrada, ramas, abrojos, cardos, espinillos y cuanta cosa uno pueda imaginar. Como desde chico ya era un ateo descreído de todo lo que no tuviera pruebas fehacientes de su existencia, los amigos empezaron a azuzar: “que no te animas” yo respondía siempre lo mismo, “claro que me animo” ¿alguien me acompaña?, mi amigo Fernando que siempre fue a todos lados conmigo, porque sostenía que estar al lado de alguien que no creía en nada le daba mas coraje, se anotó al toque, después el “Terremoto” que era un loco de atar y tampoco demasiado temeroso y así el grupo de los que entraríamos se convirtió en mayoría frente a los que quedaban afuera. La cosa es que empezamos saltando el tapial, yo con mi infaltable gomera en la mano, avancé hacia la prefabricada, con cuidado y mil ojos, llegue a la puerta y la abrí en medio de un chirrido de bisagras oxidadas y tierra que caía desde la parte superior, lo primero que vimos fue una habitación desierta solo las paredes y el piso de madera, por la ventana abierta se colaba la luz exterior y todo el conjunto parecía mas limpio de lo que debería, pero nada extraordinario, frente a mi la puerta que nos llevaba a la siguiente habitación, me asomé por el dintel de la puerta y parecía una replica de la habitación anterior, menos iluminada porque esta no tenía ventana abierta y con la sola diferencia que en el rincón izquierdo del fondo había una botella de aceite de 1,5 Lts de las de vidrio y se la veía llena, mi gomera se estiro y el recortado salió lanzado a la botella con la velocidad del rayo, el sonido a vidrios rotos y el aceite impregnando el piso no dejaban dudas del impacto directo, justo al medio, la botella quedó casi desconocida de no ser por el pico y la tapa que decía un oxidado “Patito”, mientras inspeccionaba el “cadáver” los demás pasaron por mi derecha hacia la habitación contigua, yo pateé los vidrios rotos antes de unirme al grupo en último lugar, ya la habitación siguiente estaba oscura y apenas la luz de la primera llegaba aquí, en el fondo se veía un ventiluz que contrastaba con la oscuridad total del lugar, de pronto, un bulto que se movía y se abalanzaba sobre nosotros, al grito de Fantasma!!!, todos emprendimos la huida hacia la calle a mayor velocidad de la que querríamos admitir, sí incluso yo, una cosa es no creer en nada y otra quedarse allí a que “nada” me agarrase ¿cierto?, en la huida volvemos a pasar por el lugar donde había roto la botella y en el apuro volví la vista hacia la botella y para mi enorme sorpresa y más miedo aún la botella estaba intacta, en su sitio como si jamás le hubiera dado gomerazo alguno, no se veía mancha de aceite ni nada de lo que hacia unos minutos yo examinaba con tanta satisfacción, esto dio mas impulso a mis piernas y no recuerdo como salté un tapial de mas de 2 mts, casi sin tocarlo. Una vez del otro lado y en la seguridad del día, agitados y aún pálidos, empezamos a tratar de articular lo sucedido, ¿Qué viste? Era la pregunta que le hacíamos a “Terre” que fue el que gritó y comenzó la estampida hacia la salida. “No sé boludo una cosa horrenda que se me venía encima”, pero jamás pudo describirla de manera alguna, yo pregunté “¿alguien vio a la salida la botella que yo rompí de un gomerazo?” “Yo, dijo Fernando, estaba entera y sanita como si nada” pero la mayor de las sorpresas vino del resto del grupo, cuando los demás preguntaban “¿Qué botella? Si no rompiste nada, no había ninguna botella”. Fernando y yo jurábamos que la botella estaba allí, pero los demás no parecían registrar ninguno de los hechos que relatábamos, en medio de la discusión miro mis zapatillas y en la puntera de la derecha había una mancha ambarina de consistencia aceitosa que, al menos para mí, era la confirmación de que no estaba tan loco, también notamos que al preguntar la hora eran las 15 y todos habíamos faltado al almuerzo familiar y lo que es peor entramos a la casa a las 9 hrs aproximadamente, ninguno volvió a entrar para confirmar la existencia de la botella y se comenta en el barrio que desde aquellos hechos, muchos esquivaban la vereda de la casa incluso hoy en día, no por nada vieron… Tomate PD: Hoy hay una casa nueva construida en el terreno y con el tiempo nos enteramos que allí vivía un indigente para esas fechas, pero su presencia no explicaba todos los sucesos de ese día. |