El derecho a la vida
1-el padre es asmático, la madre tuberculosa. Tienen cuatro hijos. El primero es ciego, el segundo es sordo, el tercero murió y el cuarto tiene tuberculosis. La madre esta embarazada nuevamente. ¿Recomendarías el aborto?
2-Un hombre blanco viola a una niña negra de 13 años y queda embarazada ¿Recomendarías al padre de la nena que la hiciera abortar?
3-Una señora se embaraza, ya tiene muchos niños, dos de ellos han muerto, su esposo está en la guerra y a ella le queda poco tiempo de vida. ¿Recomendarías el aborto?
4-Una joven está embarazada, no es casada y su prometido no es el padre del niño. ¿Le recomendarías que abortara?
Si respondiste que si a estas preguntas:
En el primer caso hubieras matado a Beethoven, uno de los músicos más importante de la historia de la humanidad.
En la segunda opción no hubiera existido Ethel Walters, una de las cantantes de color más famosas del mundo.
En el tercer caso no hubiera nacido Juan Pablo II.
Y en el último hubieras aniquilado a Nuestro Señor Jesucristo.
Reflexionemos sobre el derecho a la vida…
Querida mamá:
Te escribo esta carta porque veo que aun no te has dado cuenta que estoy aquí.
Ese hombre que tu llamas “novio” ha estado siguiéndote por un largo tiempo, insistiéndote en que te amaba y que por eso quería tener relaciones contigo.
Tú le habías dicho que no una y otra vez, pero el no se conformaba y seguía sutilmente pidiéndotelo. Hasta que haces unas semanas le dijiste que si.
Después de eso todo cambió. El desapareció y tú llorabas muy a menudo.
Luego te diste cuenta que algo dentro de ti había cambiado y fuiste a un médico para que te revisara. Te dio la noticia de que estabas embarazada, y allí aparecí yo!
Tú no querías saber nada, menos si mi padre no estaría allí para ayudarte. ¡Y que dirían tus padres de esto!
Una amiga de la secundaria te dijo que un lugar en donde sacarían a esa “molestia” que tenias en el vientre. Me dolió mucho que me llamara de esa manera.
Se que lo pensaste un tiempo… pero decidiste hacerlo.
Entraste en esa especie de sala de cirugía improvisada en el cuarto de una casa. El médico te dijo que te sentaras en la camilla, que pronto todo acabaría.
De pronto algo raro comenzó a suceder donde yo estaba. Una pastilla efervescente entro y comenzó a molestarme. Perdí la visión y el oído.
Como yo no desaparecía el médico introdujo un tubo que comenzó a aspirar mis piernitas hasta que las sacó de raiz.
Yo seguí llorando en una agonía impresionante. El tubo que introdujo el doctor volvió a alcanzarme, esta vez enganchándome un bracito que fue desprendido de mi cuerpo. Negándose a morir, mi cuerpito desgarrado seguía sacudiéndose. La manguera tiraba mi tronco, tratando de arrancarlo de mi cabeza. Hasta que al fin lo logró.
El desmembramiento fue total, solo mi cabeza quedó dentro. Era demasiado grande para ser succionada; así que el médico introdujo unas poderosas pinzas y con ellas la aplastó. ¡Que horrible! Mi tierna cabecita explotó como una nuez. Para entonces ya tenía rato de estar muerto. No sentía nada, me tragó por completo la sanguinaria aspiradora.
Se que lo sucedido a ti te traumó. Conozco, mamá tus largas noches en vela y tus sobresaltos. Se que me amas, pues sueñas conmigo; y más de una vez te habrás preguntado, con remordimiento, si soy niño o niña. ¡Oh, que alegría te hubieras traído! ¿Sabes mami que los niños no deseados, al nacer son más amados? ¡Soy un niño!.
Me parezco más a ti que al seductor que te engañó. ¡Como vas a olvidar, yo a cada momento pido a Dios que borre de tu mente esas pesadillas que turban tu descanso y te dan muerte en vida!
Mientras te escribo tengo a mi lado a Antonio, bueno es un decir, porque mi amigo es igual que yo, no tiene nombre y apellido. Lo mató su mamá porque cuando era muy joven, una noche al regresar a su casa, un hombre la violó y por eso se deshizo de su hijo a pocos días de haberlo concedido. A mi amigo le obsesiona una pregunta. ¿Por que si mi mama no amaba al hombre que la violó, me mató a mí que la hubiera amado siempre y jamás me hubiera avergonzado de ella?
Aquí, en el Reino del Amor, solo entendemos el leguaje del amor; por eso no comprendemos esos argumentos acerca del aborto: que por malformación del feto, que por violación, que por dificultades económicas de los padres, que por no tener más hijos, que la familia pequeña vive mejor… Me cuentas que ni las guerras, ni Hitler con su cámara de gas mortal, han realizado tan criminal y desmedida masacre. Con los abortos se ha privado a la humanidad de brillantes poetas, médicos, músicos, pilotos, profesores, periodistas, pintores, arquitectos, ingenieros, escultores. A mi me dicen que quizás hubiese sido un brillante cirujano o un pianista a lo Mozart.
Cuando nos reunamos mami ¡ya verás que manos tengo! Lo que más me agrada es cuando me dicen “tu mami tiene que ser muy hermosa”.
No llores mami. Perdóname si acaso soy yo el culpable de tu sufrimiento, lucha por olvidar el pasado para que seas feliz. Si es necesario, olvídate de mí.
¡Ah! Se me olvidaba. Aunque me consumo por las ganas de verte, no te des prisa en venir, pues mis hermanos te necesitan. Hazles a ellos lo que nunca me pudiste hacer a mí. Fíjate que cuando bañas al bebé o lo amamantas me entra un poquito de añoranzas de todo lo que pude ser y no fui.
Me hubiera gustado que me arrullaras en tus brazos y que me amamantaras con leche de tus pechos, ser acariciado por esas manos tuyas tan lindas y tan semejante a las mías. Manos de cirujano malogrado.
Y termino pidiendo por favor, no para mi pues comprenderás que ya no lo necesito, sino para los niños que aun viven en el seno materno ¡que a ellos no los maten como a mi!. Si conoces a una joven madre que quiera abortar o a un sujeto que monta campañas a favor del aborto, o a un médico asesino que se burla de Hipócrates, o a una enfermera que se presta a ese crimen, cámbiales ese corazón de piedra por uno de carne.
Préstanos a millones de niños que no tienen voz, la tuya. Y grítales a todos que tenemos derecho a vivir con ellos.
¡Exigimos que nos dejen vivir para amar aunque no nos amen!
¡Pedimos que nos den la oportunidad de demostrar cuanto somos capaces de dar y hacer por los demás! ¡Es tan triste tener un corazón para nada!
Ya no quiero atormentarte más, es mejor decirte adiós para no seguir alimentando ese dolor que te lastima y te quema por dentro.
Hasta que nos veamos mami, entonces te enseñará lo mucho que te amo. Te espero con los labios aun sin estrenar, rebosante de besos que tengo guardados solamente para ti.
Hasta entonces…
Hasta entonces…
Hasta entonces… Mamá!


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