Aunque sabía que era complicado, hasta que no dieron el resultado yo tenía esperanzas.
La parte triste es que vamos a perder ese contacto inmediato que sólo da la tele.
Ahora el programa no va a tener tantas emociones (y sí que tuvimos emociones los seguidores de Adrián!). Para nosotros ver
OT3 ahora va a ser como ver el mundial cuando la Argentina queda eliminada.
Y ahora para Adrián viene lo más difícil: dejar
OT3 atrás y tomarlo como una
experiencia, no como un fin.
Lo que ya ganó: un grupo de gente que cree ver en él algo poco común, algo distintivo, que cuando uno lo encuentra, lo atesora.