Pues, yo no estoy de acuerdo con eso, Mary. Yo creo que cuando se elige a un personaje televisivo en un programa como éste, donde cada vez importa menos cómo baila, y más su perfil o personalidad, etc, esa elección significa algo. Lo cual no implica admiración necesariamente, pero por alguna razón alguien dice que la elige porque le divierte, otros dicen que no porque les aburre o no simpatizan con el perfil de la participante. Todas las elecciones tienen una razón, consciente o no.
Esto me recuerda a alguna charla que he tenido con adolescentes acerca de la incidencia de la publicidad. Ellos suelen, de entrada, negar que la publicidad influya en sus elecciones a la hora de comprar ropa, calzado, etc. Pero después comenzamos a indagar sobre cómo visten, y terminan reconociendo ellos mismos que en realidad están más influidos de lo que al principio pensaban.
Ojo, esto no lo digo pensando exclusivamente en este caso, es lo que pienso en general del fenómeno televisivo.
Y naturalmente, entiendo que existan otras posturas y puntos de vista. Un gusto intercambiar contigo! :)
¿Y vos qué decís, Francho? ¿Qué sería hacer televisión, en definitiva? En este momento hacer televisión está ligado de manera indisoluble al éxito del programa. No sé si Tinelli será inteligente a nivel creativo, pero para mantenerse como exitoso de la pantalla, parece que sí lo es. La gente compra lo que vende, y festeja cómo se burla de todos. Recuerdo hace años en uno de sus programas, que mostró que había una elección popular (al margen del programa, ojo) del diseño de una bandera, te juro que no recuerdo cuál era, pero recuerdo la situación. Él en pantalla mostró los diseños, y dijo: a mí me gusta éste. Sabés cuál diseño ganó? Sí, adivinaste, el que eligió él. Qué decirte? Así es este mundo. Saludines.


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Todos son diferentes y en esa diferencia encuentro un enriquecimiento que me compete sólo a mí y que me hace divertir, emocionar o disfrutar de maneras diferentes cosas diferentes. No me divierto siempre con las mismas cosas, no disfruto siempre las mismas cosas con la misma intensidad, como cualquier hija de vecina normal, creo. En la diferencia está la gracia de poder elegir. El Cambalache que tan bien nos contaba Discépolo, donde en un mismo thread se habla de Charlotte, de Cristian, de Borges, de Dolina, es enriquecedor si dejamos de lado las sutiles (y no tan sutiles) agresiones de los "bandos" charlottistas y anti-charlottistas, para identificarlos de alguna manera.
,Bien dicen que lo que importa es que hablen,mal o bien,pero que hablen.." 



