Preparado para ser campeón Dominó la competencia a gusto. Ganó el Torneo Súper 8 y tiene ventaja de localía en la final ante Quimsa. Por Liga Nacional el invicto del Hogar de los Tigres asciende a 26 presentaciones. Tiene la mejor defensa de la temporada (Pablo Moldú como referente) y al mejor extranjero del certamen (Robert Battle). Libertad va por el título que le falta. Autor: Juan Manuel Rodríguez (jmrodriguez@pickandroll.com.ar)
La receta que utilizó
Libertad para llegar a la final de la Liga Nacional Movistar fue clara y muy simple. El conjunto santafesino, en su décima temporada en la elite, habiendo gozado de buenas y malas combinó profesionalismo, esfuerzo, trabajo y seriedad.
Así se comprende como Libertad fue capaz de armar un equipo altamente competitivo y que dominó la Liga durante todo su desarrollo. El equipo de
Julio Lamas fue el más regular de todos y el que siempre estuvo al frente de la clasificación.
Libertad ganó con mucha comodidad la Zona Norte. Los Tigres, que se quedaron afuera del Cuadrangular Final de la Copa Argentina al perder en tres juegos ante
Quimsa, ganaron 12 de 14 partidos y le sacaron 3 juegos de diferencia a
Regatas Corrientes, 4 a
Sionista y 4 a
Central Entrerriano, equipos que junto al representativo santafesino lograron la clasificación al prestigioso Torneo Súper 8.
En la primera fase Libertad castigó con su defensa y dejó en claro que la frase
“defensa gana campeonatos” es pura y total verdad. El aurinegro promedió 79.8 puntos a favor, con
Josh Pittman y
Robert Battle como abanderados; mientras que en defensa su media fue de 68 unidades. La segunda mejor defensa de la primera fase fue la de Sionista con 75.2. Nada más ni nada menos que 7 puntos por arriba de la escuadra cañonera.
En el plano defensivo todos fueron solidarios y entendieron su rol.
Pablo Moldú siempre se encargó de defender al líder del perímetro; mientras que
Andrés Pelussi y
Robert Battle demostraron sus agallas y experiencia para no dejar lugar en la zona pintada.
Con estos números rápidamente llovieron los elogios. Los Tigres culminaron invictos (7-0) y como visitante ganaron mucho (5-2, perdiendo solamente ante Regatas Corrientes y Central Entrerriano, dos localías que también fueron invulnerables en la primera ronda de competencia).
En el Súper 8 Libertad se coronó campeón y recibió el premio a una gran primera fase. Demolió a Central Entrerriano, sacó de competencia al sorprendente Sionista y en un final de película doblegó a Regatas con un doble de Moldú en el cierre del partido.
En la segunda fase, en el tradicional todos contra todos, nada cambió. Libertad volvió a confiar en el trabajo de equipo y fue líder en las 30 fechas de competencia. Culminó con récord de 20-10, le sacó tres puntos a su inmediato perseguidor,
Boca Juniors, y fue el único equipo que terminó invicto como local.
La defensa volvió a ser el oro más preciado de los dirigidos por Lamas. Libertad permitió solamente 72.8 puntos y otra vez fue la mejor defensa de la competencia. El 74.6 de Ben Hur estuvo cerca, pero la BH no pudo desbancar a la férrea defensa negra.
En ataque la solidaridad volvió a estar al pie de la letra (promedio 81.8). El balón viajó de un lado hacia el otro buscando siempre un tiro cómodo, confiable y de alta efectividad. Moldú volvió a ser el verdugo en los momentos claves; aunque Battle, Pelussi, Sebastián Ginóbili y Laron Profit culminaron con más de 10 puntos por noche.
Nada ni nadie pudo detener el andar del Tigre Sunchalense, que también se dio el gusto de jugar la Liga de las Américas y la Liga Sudamericana. Las lesiones fueron una constante, pero el conjunto cañonero siempre se recuperó para salir a flote. El golpe más importante lo sufrió con la salida de
Josh Pittman al dar positivo un control antidoping. Todos pensaron que Libertad no se iba a recuperar a semejante pérdida, pero el elenco sunchalense se unió más y con el esfuerzo de todos, más la incorporación de Profit, volvió a ser el mismo de siempre.
A la hora de los playoffs Libertad no lo pensó dos veces y aniquiló a sus oponentes. Tuvo una serie dura ante
Quilmes pero triunfó por 3-1. Libertad jugó dos partidos sin Pelussi y, apelando a zonas, se las ingenió para eliminar al cervecero. En semifinal no perdonó a un confundido
Peñarol y lo barrió por 3-0 en lo que fue para muchos una final anticipada. Los Tigres se divirtieron ante el campeón de América y demostraron la chapa de candidato.
Por los playoffs Libertad posee un registro de 6-1. Está 4-0 en el Hogar de los Tigres y 2-1 a la hora de salir a la ruta. Promedia 89.7 puntos a favor y recibe 80. Como local el ataque se potencia hasta 91.7; mientras que la defensa marca camino con 79.2. Fuera de casa anota 87 y permite 81 puntos.
Moldú realizó un enorme trabajo en los playoffs, pero su obra maestra se vio cuando secó a
Quincy Wadley. El extranjero de Peñarol no pudo gravitar en ofensiva y el milrayitas lo sintió. Moldú, uno de los mejores defensores de la Liga, tendrá una dura prueba ante
Julio Mázzaro. El ganador de ese duelo se posicionará bien para levantar el trofeo de campeón.
Libertad, campeón de Sudamérica en 2002 y 2007, va por el título que le falta: La Liga Nacional. Los Tigres tienen material, cuentan con la ventaja de localía y desean cerrar con éxito una temporada soñada.
Foto: Majo Gil (
mjgil@pickandroll.com.ar)