A veces los equipos tienen que sufrir para hacerse grandes. Qué lo diga Libertad, nomás. Comodoro lo tuvo contra las cuerdas, al borde del KO, pero reaccionó en el momento justo. Ganó, en definitiva eso es lo que vale en la Final, por 80 a 72 y se puso 1 a 0. La serie seguirá el viernes, nuevamente en el "Hogar de los Tigres", a las 21:00.
Gimnasia es un equipo duro, que sabe lo que tiene que hacer para ganar. Jugó 37 minutos a su ritmo. Con una defensa a full, energía que provoca envidia y ofensivas profundas y potentes. Le falló, extrañamente, lo que mejor hace: los tiros de tres puntos no entraron en el momento justo (8-12 en el primer tiempo y 1-12 en el segundo). Así dejó escapar la chance.
En cambio, Libertad esperó su momento. Sufrió porque Sepo Ginóbili no fue el conductor lúcido de otros partidos, aunque metió un triple clave para sellar la victoria. A falta del líder, los Tigres recurrieron a Roberto López (letal en la pintura), Jorge Benítez y Ryan Carroll.
La visita, con un interesante aporte de Ruperto Herrera, se escapó 51 a 42 en el arranque del tercer cuarto. No le alcanzó ya que su corto plantel le jugó una mala pasada. La salida por faltas del cubano lo desequilibró y sintió como nunca la ausencia de Damon Thornton (su reemplazante Bruce Zabukovic casi no entar en la rotación). Fernando Duró debió recurrir a un equipo muy bajo (Cocha, Moldú, Jones, Masieri y Barberis) y lo pagó muy caro. Entre López y Benítez se aprovecharon de la poca altura de los sureños.
Cuando pudo defender mejor y encontrar alguna bomba de Carroll y Diego Cavaco, Libertad se puso en juego. Dos bombas del Chino le permitieron irse 70 a 68 a los cinco minutos del último chico. Comodoro empezó a desmebrarse, pese a un último esfuerzo de Gaby Cocha. Tres minutos sin anotar y varios triples mal tirados fueron su sentencia. |