¿Será Manu el que invita a la mesura? | |
Manu Ginóbili está en suelo patrio, entre nosotros, acá nomás, a la vuelta de alguna esquina. Sí, el Manu, cómo no, la exótica joyita sudamericana que se ha metido en un bolsillo a los catedráticos de la NBA. El acrobático prestidigitador que lideró la gesta de Atenas, el mismo que nos conmovió, que nos emocionó hasta las lágrimas y que, a la hora del balance, pusimos en la bolsa más insigne que supimos conseguir: la de Maradona, Vilas, Fangio, Monzón...
Manu andá por acá y, qué cosa, su presencia se vive en plan no hagamos olas. Y más: su llegada ni siquiera promovió en la tele esos títulos que anuncian grandes acontecimientos. No hubo, esta vez, carteles celebratorios, ni fondo de música de fanfarria, ni otras variedades de que fantástica-fantástica esta fiesta.
Es cierto que el hombre llegó medio de improviso y que tampoco es cuestión de fomentar la creencia de que se trata de un dios y no de un deportista notable, pero admitamos que con la mitad de lo que él ha consumado otros hubieran provocado flor de alboroto. ¿Será que se aplica un cierto desdén futbolero? ¿O la ley glacial del "ya fue"? ¿O es el propio Manu el que nos invita a la mesura, siendo así, tan propenso a correrse del centro de la escena, tan copioso en verosímiles expresiones de humildad? Como sea, no nos privaremos: ¡bienvenido, Manu! Y mil gracias. (Diario Ole) |