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  1. Al maestro con cariño


    Cuando era estudiante tuve un docente, Doctor en Filosofía, entre otras cosas, que me ayudó a repensar la epistemología, a adorar los libros de ética y disfrutar a Habbermas y Franz Hinkelammert, sin dejarme enterrar por el alud de dimensiones y categorías conceptuales complejas que ambos manejan.

    Paso a paso, poco a poco, primero tal libro para llegar a entender pasajes de tal otro, etc. Siempre cuestionar y confrontar autores, pensar la práctica, no proyectar teoría ya que en ello consiste parte de la alienación del intelectual. Fue uno de los docentes que más me hicieron disfrutar y más me impulsaron a indagar, a investigar, etc.

    Hace un tiempo, conversando con un colega, comenté que hacía mucho no sabía de José Luis Rebellato, quien había sido nuestro docente en Etica Filosófica y Epistemología, y allí me despaché con la triste noticia de que José Luis había fallecido, hace un tiempo ya, lo que generó en mi un dolor grande. Es una perdida enorme y colectiva: qué pena en todo sentido, qué dolorosa pena para todos los que tuvimos el placer de compartir sus clases, pero qué vacio académico grandote para las ciencias sociales y las de la educación: quién podrá formar y estimular a los gurises y gurisas que hoy por hoy estudian como lo hacía José Luis? Desde ya, que dejó sus huellas y su semillero; pero cómo se va a extrañar a José Luis.

    Me pongo a repasar las cosas reflexionadas con el tiempo y el andar y le debo a José Luis haber disparado y haber ayudado a correr velos y desvelos para poder abordar muchas cuestiones sociales, así de lato y amplio. Le debo para siempre:

    1) que la concepción neoliberal considera al hombre como sujeto de preferencias y no como sujeto de necesidades reales. Pero no hay elección de preferencias, si no existe satisfacción de necesidades

    2) que la economía neoclásica ...

    Actualizado 26/07/2008 a las 21:25 por lua

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  2. Esas cosas chupantes

    Esas que no deberían ser -no son- irritantes per se, pero a una le resultan tan chupantes que no puede evitar comentar algo acorde o colocar una cara/lenguaje corporal que claramente especifique que si no para de masticar la mentita/pastilla con ese crack crack crack molar se te va a reventar la vena de la indignación.

    Ah si. Pocas cosas me enervan tanto en mi trabajo como tolerar el cranch cranch cranch de una de mis compañeras cuando come caramelos, pastillas y etc.

    Se supone que son para chupar silenciosamente, no? Dónde se vió mascarlos con ruido de masca-hielo.
    Me enferma, me desconcentra, quiero quitarle peso al sonido y no lo logro, es como algo que me taladra cranch crack crunch cranch crack crunch cranch crack crunch y se convierte en una tortura china.

    También me pasa en el cine con los comentadores incontinentes, máxime cuando acompañan el comentario con hipótesis de lo que sucederá en la próxima escena. Y ni hablar los ansiosos que reclaman "pero , por qué se levanta y va a la cocina ahora? Por qué no se queda cerca del teléfono????": pooooooooorque es una película de suspenso y se supone que tiene que generar ese clima, imbécil!

    A veces siento que ante la insistencia del preguntón/preguntona de turno, estoy a punto de pararme y gritar a lo Costanza "Sereeeeeeeenity Noooow!". Pero me limito a chssssssssssssst. Sí, soy de las que chistan, y qué?

    Es que me agota. Deberían generar salas para habladores/comentadores y salas para no habladores/comentadores, si los fumadores gozan de ese trato cuando se disponen a picar algo entre amigos, por qué una pobre cinéfila debe tolerar la contaminación sonora? Por qué resignarse a ser un "comentador pasivo", atado a la poca capacidad de concentración, cuando no incontinencia verbal, del "comentador activo"?

    Me saca. Y las parejas que se besan con ruido y gimen y se rien cómplicemente ...
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  3. Ese inacabamiento TAN profundamente humano

    Aún cuando correspondería partir de la premisa "donde hay vida, hay inacabamiento", pues la inconclusión es propia de la experiencia vital, en general, estoy convencida que sólo entre hombres y mujeres el inacabamiento se tornó consciente.

    La invención de la existencia a partir de los materiales que la vida ofrecía llevó a hombres y mujeres a promover el "soporte", en que los otros animales continúan, en mundo.

    El "soporte" es el espacio, restringido o extenso, al que el animal se prende para resistir, reproducirse, perdurar; es el espacio necesario para su crecimiento y el que delimita su territorio. Es donde aprende a cazar, a atacar, a defenderse en un período de dependencia de los adultos inmensamente menor del que el ser humano necesita para las mismas cosas.

    En el "soporte" los comportamientos de los individuos son mucho más explicables por la especie a la que pertenecen que por ellos mismos. Les falta libertad de opción. Por eso no se habla de ética entre los elefantes.
    La vida en el "soporte" no implica el lenguaje ni la postura erecta que permitió la liberación de las manos. Manos que, en gran medida, nos hicieron.


    Cuanto mayor se fue volviendo la solidaridad entre manos y mente tanto más el "soporte" se fue convirtiendo en mundo y la vida en existencia. El "soporte" en mundo, la vida en existencia, al paso que el cuerpo humano se hizo, al decir de Paulo Freire, "...cuerpo consciente, captador, aprendedor, transformador, creador de belleza y no espacio vacío para ser llenado con contenidos...".

    La invención de la existencia implica el lenguaje, la cultura, la comunicación, la posibilidad de embellecer o de afear el mundo, la espiritualización del mundo, todo lo cual nos define como seres éticos. ...
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  4. Percepción o muerte

    Todas las formas por medio de las cuales hacemos frente a la complejidad de nuestro entorno se encuentran a nivel de la percepción profundamente teñidas por los colores de la sociedad en que vivimos, de la familia y la escuela que nos ha socializado, etc.

    Aún más: es curioso que, inmediatamente por debajo del nivel de la conciencia habitual, exista también una forma de "captar" cosas hasta menos relevantes socialmente.

    Quién no se ha cuestionado: la selectividad "se impone" a toda persona por la naturaleza de su aparato cognitivo? No podemos tomarnos más tiempo y percibir más cuidadosa y comprensivamente y alcanzar el "verdadero" sentido de lo que significan "realmente" las cosas a nuestro alrededor?

    Tendríamos que responderla de diversas y yuxtapuestas formas:

    a) todos los estudios de ésta última década parecen indicar que existen grandes diferencias entre los individuos en cuanto al grado en que apuestan en su selectividad, contentándose algunos con captar sólo unas pocas cosas que les resultan relevantes (de los acontecimientos con los que se enfrentan) y siendo otros más deliberativos y concientes en lo que se refiere a alternativas y precisiones. De hecho es famosa una escala que se utilizó en un estudio en torno a la "personalidad autoritaria" donde justamente aparecen correlaciones muy fuertes entre esta y variables como la propensión a ver las cosas MUY selectivamente.

    b) vale la pena también tener en cuenta que un régimen constante de inspección cerrada de sucesos, una especie de devoción a las formas alternativas en que se pueden percibir los acontecimeintos, muchas veces (probadamente) entra en conflicto con las exigencias de la acción: y el mundo se hace, no?

    c) hay veces en que inevitablemente, mal que nos pese, el "mundo", el afuera que después es adentro y viceversa, es de lo más parecido a una mancha de ...
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  5. La Crítica

    La crítica es una de las atividades más criticadas. Es la reflexión y el comentario sobre un hecho o la obra propia o de un tercero. Y ahí va la primera crítica a la crítica:
    "ey, vos que hablás tanto, porque no bailás, cantás o escribís, a ver como lo hacés, ¿eh?".
    Obviamente, lo que más cosecha la crítica es antipatías. Y son pocos los que se pueden solidarizar con la mordacidad que disfraza la desilución de ese observador que se atrevió a dar su parecer, aún a riesgo de ser considerado un desalmado.
    Es común escuchar que la crítica no sirve para nada. Pero eso es fácil de entender si se parte de una posición conservadora y resistente al cambio.
    La crítica es esencial para el mejoramiento. La crítica como ejercicio introspectivo de cada quien, o la crítica externa. La crítica profesional o la amateur.
    Todo es mejorable.
    El arbol que rodó por la colina e inspiró la primera rueda, se ha convertido en una radial de acero con el correr de los siglos y de las miradas críticas de muchos humanos.
    En mi casa a nadie se le hubiese ocurrido hacer una crítica a la crítica.
    Nuestra biblioteca, entre otras obras contaba con los cuatro volúmenes de "Crítica y Polémica" de mi abuelo.
    Ahí consignaba gran parte de sus ensayos críticos y algunas inevitables pero tambien fructíferas polémicas mantenidas con destacadísimas figuras de la cultura de principios del siglo 20.
    Cada tanto me encanta recordarlo con indisimulado orgullo.

    Actualizado 03/10/2008 a las 16:05 por Orwell

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