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  1. La marca en el orillo

    por - 30/06/2008 a las 11:05 (En el Limbo con la Perra Latosa)
    Como todavía no me cascotearon el rancho y aprovechando que en la fecha estoy guardada en casa voy a realizar un nuevo aporte para mis lectores (?).

    El tema a abordar es uno que hace tiempo tengo ganas de hacerlo pero que al final siempre quedaba en la mera perspectiva mental*.

    Pero con motivo del descubrimiento de lolis:
    http://www.webconferencia.net/patio-...286041-14.html se reanudaron en mí las ganas de encararlo: cual es, el de los copycats, de las personas que voluntariamente imitan a otras.

    No sólo en los foros sino también en la vida. En realidad cuando pensaba en el tema pensé más en la segunda opción sin desdeñar la primera.

    A modo de ejemplo, quienes cuentan con algunos años encima, quizás hayan visto esta peli



    Es un thriller que versa sobre todas las desgracias que padece una joven y promisoria diseñadora que decide compartir su depto con otra para dividir gastos. Paulatinamente la inquilina comienza a adoptar actitudes raras y convertirse en un reflejo, una copia de aquélla y en consecuencia, a apropiarse no sólo de sus espacios sino de su vida. No les cuento más por si no la vieron aún y algún día -en que no estén muy pretenciosos- deciden hacerlo. Pero es bastante inquietante.

    Lo de "Copycat" viene de otro thriller en el que el homicida emulaba a los asesinos seriales más reconocidos.

    En sí para el tema que nos convoca lo que importa es la sensación que tiene el/la copiado/a ante su copia.

    Ojo tal vez sea sólo una mera casualidad el descubrir cosas propias en otro, pero hay una impronta que todos tenemos que se traduce en gestos, expresiones, en fin, esas cosas que nos distinguen cuyo mérito principal no es necesariamente el de la genialidad sino el que surgen por generación propia, que fueron construidos en base ...

    Actualizado 30/06/2008 a las 12:06 por Connie

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  2. Strangers in the bondi

    por - 01/07/2008 a las 17:43 (En el Limbo con la Perra Latosa)


    La vez pasada, viajando parada en la línea 17, me tocó presenciar un momento gracioso: Un señor que viajaba plácidamente dormido, bruscamente pegó un grito a la par que agitaba sus brazos como aspas hacia los lados provocándole tremendo susto a su compañera –accidental- de asiento (así contado seguro no tiene tanta gracia como el presenciarlo =)). Evidentemente tuvo algún sueño o pesadilla que lo sobresaltó.
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    La cosa es que, inmediatamente y vaya a saber porqué designio, todos quienes íbamos parados junto a esa hilera de asientos nos cruzamos una rápida mirada, una sonrisa cómplice hasta derivar en una risa ahogada en nuestros ya agotados brazos. La cosa es que mientras duró el periplo cada vez que nos mirábamos volvíamos a tentarnos estableciendo una especie de complicidad ad hoc.
    <o:p></o:p>
    Eso me llevó a pensar en las múltiples relaciones esporádicas que establecemos en el día a día con otros seres de los cuales poco y nada sabemos.

    Trazando un caprichoso paralelo empresarial, podría decirse que es una suerte de UTE (Unión Transitoria de Empresas) pero humana, una afinidad, una afectio no buscada deliberadamente en este caso, pero encontrada.

    <o:p></o:p>
    Y recordé en cuántas oportunidades nos ocurre que sentimos la complicidad del otro para manifestar nuestro desagrado o nuestra gracia o simplemente para hacer más llevadero el momento. Con caritas de fastidio, con gestitos de “¡qué hambre!” (mordiendo con los dientes superiores el labio inferior), con muecas, risas e incluso palabras para compartir nuestro agobio o alegría del momento, todos esos recursos dispuestos para comunicarnos con nuestros involuntarios cómplices .

    ...

    Actualizado 01/07/2008 a las 18:14 por Connie

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  3. ¡¿Son hamburguesas o lo qué?!

    por - 08/07/2008 a las 13:09 (En el Limbo con la Perra Latosa)
    La verdad no nos cansamos de halagar a Canni* por los lindísimos cambios que ha hecho en el sitio. Y reconocer el enorme esfuerzo que implicó el llevarlo a cabo.^^

    Andamos todos como con chiche nuevo probando las nuevas herramientas. Voyeureando (?) perfiles, saludando, haciendo amigos, grupos, albumes, etc.

    Por lo pronto y en lo que a mí concierne, me he adentrado de lleno en estas cuestiones de los blogs dada la facilidad de su manejo. No así con el perfil. No hay caso, sufro de un TOC y por tanto debe ser increíblemente estético (que no me aburra) sobrio (que no me aburra) lindo (que no me aburra) que responda a mi personalidad (o sea, que no me aburra), no como ciertos perfiles cuyo uso debería ser penalizado. El que no tiene bolitas que te dejan los ojos cual K.; te pulveriza las retinas con los colores.

    Lo del contenido, en fin, es otro tema. ¬¬

    Pero hay una de estas novedades -que si bien me consta ha sido reclamada por algunos usuarios- a mí me trae connotaciones estrambóticas O.o

    Sí. Me refiero a los cusifais esos de las banderitas y los pendorchitos del sexo. Ahora todos lucen cual hamburguesas de The Embers (muy en boga en los 80´s venían con un pirulito banderita encima)




    Acá vemos a un felíz usuario de Webconf
    antes de arreglar su perfil =P

    Por mi parte, déjenme a mí así a carita lavada. =) Que tampoco hay mucho para adivinar. Soy nena y bien argenta.

    Y en cuanto a las permanentes críticas que recibo por mi aspecto perfileril (?) les digo: Tanto se cambian todo que, con sólo el default, van a ver que voy a terminar siendo la más original de todos =P.

    Connie (*lástima ese perfil que se creó)
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  4. Deshojando margaritas

    por - 11/07/2008 a las 00:39 (En el Limbo con la Perra Latosa)
    Descubrimientos de sí mismo. Es que los años traen sus cosas, como esa a la que le dicen experiencia. Pues, yo he descubierto con ella que más que las concreciones a veces prefiero las expectativas...y que, en buena parte de mi vida, han sido más ellas que las realizaciones quienes me han impulsado hacia mis mayores éxitos y mis más rotundos fracasos.


    Imagínense una fantasía que hayan luego concretado. Del tipo que fuere. ¿Fue mejor que la expectativa que la precedió? De allí en más trasládenlo a la situación que gusten... Una cita a ciegas, puede derivar en una enorme decepción o en una grata sorpresa, todo depende de la expectativa puesta en el evento.

    El primer beso que recibieron ¿fue mejor que el que imaginaban y anhelaban cuando tenían la boca del ser deseado enfrente? En la imaginación, en la fantasía uno fulmina muchos elementos que contaminan los mejores momentos.

    ¿No hay algo en el vértigo de la espera, del deseo, del temor a lo que vendrá que hace que por más que lo suframos querramos estar una y mil veces en ese estado?

    El instante previo a cualquier acontecimiento que consideramos relevante en nuestra vida (que irá variando a lo largo de ella) está rodeado de un aura que sólo en otro preludio a otro suceso importante podemos encontrar.

    Como acá estoy para desparramar mis divagues y no para enunciar verdades universales puedo darme el lujo de esbozar la única explicación que encuentro a este asunto: la expectativa puede servir para abstraernos de la implacable e ineludible rutina. En ese instante nos trasladamos al terreno de lo que puede ser y no de lo que es. En donde nos permitimos especular sobre el destino y no por ser un instante pierde importancia. Al fin y al cabo tampoco la felicidad es algo que dure tanto y no la andamos despreciando así como si nada.

    Y algo de timba tiene,
    ...
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  5. Al maestro con cariño


    Cuando era estudiante tuve un docente, Doctor en Filosofía, entre otras cosas, que me ayudó a repensar la epistemología, a adorar los libros de ética y disfrutar a Habbermas y Franz Hinkelammert, sin dejarme enterrar por el alud de dimensiones y categorías conceptuales complejas que ambos manejan.

    Paso a paso, poco a poco, primero tal libro para llegar a entender pasajes de tal otro, etc. Siempre cuestionar y confrontar autores, pensar la práctica, no proyectar teoría ya que en ello consiste parte de la alienación del intelectual. Fue uno de los docentes que más me hicieron disfrutar y más me impulsaron a indagar, a investigar, etc.

    Hace un tiempo, conversando con un colega, comenté que hacía mucho no sabía de José Luis Rebellato, quien había sido nuestro docente en Etica Filosófica y Epistemología, y allí me despaché con la triste noticia de que José Luis había fallecido, hace un tiempo ya, lo que generó en mi un dolor grande. Es una perdida enorme y colectiva: qué pena en todo sentido, qué dolorosa pena para todos los que tuvimos el placer de compartir sus clases, pero qué vacio académico grandote para las ciencias sociales y las de la educación: quién podrá formar y estimular a los gurises y gurisas que hoy por hoy estudian como lo hacía José Luis? Desde ya, que dejó sus huellas y su semillero; pero cómo se va a extrañar a José Luis.

    Me pongo a repasar las cosas reflexionadas con el tiempo y el andar y le debo a José Luis haber disparado y haber ayudado a correr velos y desvelos para poder abordar muchas cuestiones sociales, así de lato y amplio. Le debo para siempre:

    1) que la concepción neoliberal considera al hombre como sujeto de preferencias y no como sujeto de necesidades reales. Pero no hay elección de preferencias, si no existe satisfacción de necesidades

    2) que la economía neoclásica ...

    Actualizado 26/07/2008 a las 21:25 por lua

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