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		<title>webconferencia - blogs - Arvaniz</title>
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		<description>Bienvenidos a webconferencia.net En este portal podrás relacionarte con personas afines a tus gustos y opinar en diversas categorías temáticas para compartir tus conocimientos, expresar tus opiniones, jugar juegos online, realizar apuestas virtuales y mucho mas.</description>
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			<title>Gente de Plástico</title>
			<link>http://www.webconferencia.net/blogs/arvaniz/230-gente-de-plastico.html</link>
			<pubDate>Sat, 19 Jul 2008 02:08:20 GMT</pubDate>
			<description>Caminó entre tumbas con epitafios profundos, como “Murió después de vivir”. Estaba en un cementerio de ciudad cinematográfica, bajo un sol brillante y smog oscuro, con invitados a un funeral que se parecía más a una boda, tal vez la muerta era la novia en sus bodas de diamante, y con un poco de...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Caminó entre tumbas con epitafios profundos, como “Murió después de vivir”. Estaba en un cementerio de ciudad cinematográfica, bajo un sol brillante y smog oscuro, con invitados a un funeral que se parecía más a una boda, tal vez la muerta era la novia en sus bodas de diamante, y con un poco de formol encima.<br />
<br />
    Estrellas de cine y cometas de la moda asistían felizmente a esta oportunidad de exponerse, con eternas sonrisas cosidas con hilo de matambre. Acudieron damas (o algo así) de voluptuosas formas, perfectos bustos y traseros a medida. De otra forma no podía ser, los planos de tan perfecta arquitectura de silicona no podían mentir. Todo duro al tacto, insensible como una uña, y excitante como acariciar una pelota de fútbol.<br />
<br />
    Veían el cadáver con admiración y envidia. La señora (por edad más que calidad) estaba tan bien preservada, que pensaron que la habían rellenado con aserrín y le habían sacado el cerebro por la nariz. Creo que eso lo habían hecho antes de que muriera. Aunque desenterraran el cadáver un siglo después, permanecería igual, tan curtida estaba la piel de estirarla y guardarla detrás de las orejas, con pliegue tras pliegue tras pliegue, como la forma de una estríper de doscientos kilos.<br />
<br />
    También se miraban entre sí, una visión tan profunda como las aguas de un riachuelo. Las muñecas y las figuras de acción, todos exhibiendo sus formas bien pagadas o modeladas meciéndose en una palangana.<br />
<br />
    Y por dentro se sentían para el orto, porque bien sabían que cuando les tocara su turno, sus almas no podrían escapar de sus tan diligentemente construidas prisiones de plástico.</blockquote>

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			<dc:creator>Arvaniz</dc:creator>
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			<title>Parejita</title>
			<link>http://www.webconferencia.net/blogs/arvaniz/228-parejita.html</link>
			<pubDate>Sat, 19 Jul 2008 00:25:31 GMT</pubDate>
			<description>Dejame contarte una historia de la primera pareja de hombre y mujer. Sí, me imagino que estarás pensando en Adán y Eva, pero mi versión es otra, mucho más antigua. Este es el mito que circulaba en una tribu más antigua que la doma del fuego y las herramientas de piedra, cuando el lenguaje era...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Dejame contarte una historia de la primera pareja de hombre y mujer. Sí, me imagino que estarás pensando en Adán y Eva, pero mi versión es otra, mucho más antigua. Este es el mito que circulaba en una tribu más antigua que la doma del fuego y las herramientas de piedra, cuando el lenguaje era todavía algo novedoso y respetado. No como hoy en día.<br />
<br />
        Ya desde el principio había muchos hombres y mujeres. Por favor, no seas iluso, dejá tus sueños de la isla paradisíaca de lado, de la parejita solos, comiendo frutos regalados, construyendo su choza, felices en su existencia de rutinario sexo. Es más, si fuera tan rutinario perderían el impulso para hacer otras cosas, y morirían de hambre. Felices, pero morirían.<br />
<br />
        No, eran unos cuantos. Los hombres crecieron de la tierra, como árboles y arbustos, ya en su forma adulta, porque no existían los bebés (no había cómo hacerlos). Las mujeres emergieron de las olas del océano, de la espuma aparecieron sus sonrisas. Todavía hoy en día podés sentir sus caricias, ¿nunca percibiste la semejanza entre el tacto de una mujer y el roce de las aguas? No fueron planificados, simplemente nacieron porque así debía ser, porque otro dúo en tensión debía aparecer. El problema es que al principio no había ninguna tensión.<br />
<br />
        Cuando te dicen que el hombre (queriendo decir el humano) elige a su objeto de afecto por identificación, te dicen la verdad. Pero se quedan cortos. Es que al principio los muchachos sólo elegían a los muchachos, y las chicas se quedaban con las chicas (y lo digo así, porque al igual que no había bebés, tampoco había ancianos). Boludez, eso de que la homosexualidad es antinatural. ¡Es la relación original entre seres humanos! Todavía hoy en día podés ver algo de estos lazos en las relaciones de personas del mismo género. Todos esos abrazos, palmadas, y afecto entre amigos varones, ¡y ni que hablar de la confianza y lealtad, aún mayor que con sus mujeres! Y en las señoritas se nota en su competitividad, esa agresión subyacente, queriendo superarse una a la otra, o tal vez ponerse encima…<br />
<br />
        Ahí es donde empezó el problema. Las féminas no querían subordinarse unas a otras en sus relaciones de pareja, por decirlo así, no querían estar abajo (el mito apócrifo de Lilith rescató algo del original). No me malinterpretes, realmente se deseaban y amaban, pero las relaciones basadas en completa igualdad son inestables. No digo que uno tiene que subordinar o subordinarse, sino que se tiene que complementar con el otro. Y las mujeres no lo hacían. Raro que los hombres no tuvieran problemas, pero ese secreto se me escapa incluso a mí.<br />
<br />
        ¿Sabés en qué pensó una de estas chicas primordiales? Habiendo visto a los hombres, como los animales más parecidos a ella que encontró (aunque también había considerado a los caballos, los perros, y los espíritus de los árboles muertos), decidió utilizarlos como herramienta (acordate que todavía no se había inventado ninguna) para darle celos a las otras, y continuar compitiendo con ellas. Quién recoge más ramitas. Escogió a un tipo bien fornido, velludo y barbudo, el mejor cazador (y a partir de ahí se inició la moda de que el mejor conquistador de mujeres es el “cazador”, aunque ya las señoritas los prefieren menos peludos). Y… al principio le dio un poco de asco, pero hay lo que se llaman “gustos adquiridos”. Como el púber que empieza a fumar para hacerse el canchero, así esta señorita y el muchacho iniciaron el primer intercambio. Y nunca volvieron atrás.<br />
<br />
        La mujer, digámoslo, estaba un poco enceguecida por su afán de superar a las otras. La pobre no se dio cuenta que lo que la llevó a estar con un hombre era su resistencia a “ponerse debajo”, ¡y era justamente lo que estaba haciendo ahora! El hombre la tuvo regalada, esta primera conquista fue la más fácil de toda la historia de la humanidad (para algunos de nosotros las cosas no son tan simples), y él mismo la usaba para fanfarronear con los suyos. Otra aclaración, a él le encantó. Ciertamente había tenido su cantidad de hombres, y algunos animales que en el futuro se convertirían en ganado. Pero esto iba más allá. ¡Sí! Las curvas armoniosas, cómo las piezas encajaban entre sí, era todo perfecto, tanto que en el futuro ambos géneros llegarían a pensar que fueron diseñados el uno para el otro (ya sea por un mito como el de Adán y Eva, o una explicación científica como la aparición de la reproducción sexual entre las células primitivas).<br />
<br />
        ¿Y qué pasó con esta primera parejita? Si te estoy contando esta historia es porque bien no va a terminar. Adán y Eva no terminaron bien. Romeo y Julieta tampoco. Sansón y Dalila. Marco Antonio y Cleopatra. Sabés que podría seguir enumerando un largo rato.<br />
<br />
        Hay un refrán entre los hombres, que sigue hasta nuestros días, que dice así: “Las mujeres van y vienen, pero los amigos quedan”. ¡Y qué más puede esperar uno de un amigo que ser salvado de su propia estupidez! Al menos eso pensaron esos varones primitivos del único que se había atrevido a juntarse con una mujer. Era una locura, era una bruja, le había puesto un hechizo. Me recuerda a la Inquisición. ¿Sabés que más de tres cuartos de las víctimas de la Inquisición eran mujeres?<br />
<br />
        Los apresaron. A él le hicieron tragar una roca tan grande como para asfixiarlo, no sin antes gozarlo un poco (parece que después de todo sí había una relación subordinada entre los hombres). ¿Y ella? Justo después de haber matado a su muchacho, la tocaron, y se dieron cuenta del error que habían cometido. Entendieron por primera vez sus mociones internas. No más varones. Recordaron los lengüetazos del agua sobre la costa, la erosión sobre las rocas, las caricias del líquido templado, que lo recibe y abraza a uno cuando se sumerge. Se lamentaron del fratricidio, pero siempre les quedó cierto resentimiento con las féminas, que los impulsaron a pelearse entre sí. Por lo menos, así es como les quedó en su subconsciente colectivo, ya algo distorsionado.<br />
<br />
        La señorita. La dejaron ir. ¿Qué sería de una historia sin una joven que perdió a su amor, pero sobrevivió para lamentarse y convertirse en una, la primera, anciana viuda? Volvió a advertirles a las suyas de los peligros de los hombres. Cuando llegó al campamento ya ninguna quedaba. Habían ido en bandada hacia los varones, corriendo una sobre otra, empujándose y metiéndose la pata.</blockquote>

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			<dc:creator>Arvaniz</dc:creator>
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			<title>En Blanco</title>
			<link>http://www.webconferencia.net/blogs/arvaniz/224-en-blanco.html</link>
			<pubDate>Fri, 18 Jul 2008 19:16:34 GMT</pubDate>
			<description>Qué curioso que uno le tenga miedo a una hoja en blanco, por no saber cómo llenarla, y si se encontrara en un universo en blan                   Qué curioso que uno le tenga miedo a una hoja en blanco, por no saber cómo llenarla, y si se encontrara en un universo en blanco el miedo al vacío lo...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore">Qué curioso que uno le tenga miedo a una hoja en blanco, por no saber cómo llenarla, y si se encontrara en un universo en blan                   Qué curioso que uno le tenga miedo a una hoja en blanco, por no saber cómo llenarla, y si se encontrara en un universo en blanco el miedo al vacío lo llevaría a llenarlo con lo primero que le viniera a la mente.<br />
<br />
<br />
    Así, lo primero en lo que pienso es en una moneda de cinco francos suizos del 67’, y ahí aparece, sobre el infinito fondo blanco. Por alguna razón pienso en una mano, supongo que me incomoda la idea de una moneda flotando sin nada que la agarre. Y de la mano se extiende un brazo, luego un torso, una cabeza (con el siempre presente cerebro, que es la yema necesaria para que el cascarón tenga sentido), el otro brazo que ya me estaba olvidando, y la dos piernitas.<br />
<br />
<br />
    Ahora estoy yo y la moneda. Como somos todo lo que existe podemos considerarnos el universo, llamémonos la Creación. Qué extraño que primero ideé la moneda y luego a mí mismo. Siempre pienso en algo más antes que en mí. Un objeto que típicamente sería creado por una máquina que todavía no le puse nombre<br />
<br />
 <br />
    Parece que mi control de la Creación no es absoluto, ahora puedo ver la máquina, un armatoste del tamaño de una habitación grande… ay, de repente apareció una habitación, con ventanas, ahí están, que dan al vacío blanco. Todavía no pensé en el exterior, aunque ya hay una división entre exterior e interior, y la moneda y yo nos hacemos más pequeños al no ser todo lo que existe. Es increíble que a medida que voy creando más cosas me voy haciendo más pequeño, capaz que Dios, al crear el universo, se hizo tan diminuto que terminó desapareciendo… cuando en un principio era Todo.<br />
<br />
<br />
    Creé algo que no existe, un Dios omnipotente que se llevó a sí mismo hasta su extinción, y la noción de universo. El blanco que podía ver a través de las ventanas se tornó negro.<br />
<br />
<br />
    Me pregunto, si uno se pusiera a destruir todo lo que existe, ¿qué sería lo último que existiría? Mi respuesta provisional es la Destrucción. Así que ahora inventé las preguntas sin respuesta, o con respuestas dudosas. Es un acertijo también.<br />
<br />
<br />
    Camino hacia la puerta, que se va haciendo con cada paso que doy, y la abro. En el transcurso de todo eso aparecieron las primeras acciones, y la sucesión, y la noción de Tiempo. Los primeros pasos fueron antes que los últimos, y al final mi mano sobre la perilla, y la apertura.<br />
<br />
<br />
    Veo una interminable llanura de pastos verdes con un riachuelo poco profundo. Tan solo el riachuelo es miles de veces más largo que yo alto. Y decido que yo mido un metro y sesenta y cinco centímetros, relativo a las decenas de kilómetros del riacho. Los conceptos empiezan a volar de mi cabeza… ¿se acuerdan? ¿esa que inventé en el pasado?<br />
<br />
<br />
    ¿Qué es eso? ¿Ustedes? ¿Hay algo que no soy yo? Empiezo a sentirme aislado, ahora es una separación entre yo y lo demás. La totalidad se fragmentó, existe lo demás y yo, simultáneamente.<br />
<br />
<br />
    Y siento algo nuevo dentro de mí, si hay una diferencia entre yo y ustedes, ¿por qué no una diferencia entre adentro y afuera? Dentro de mí hay sensaciones indefinibles, pero denominables, al menos porque así lo deseo yo. A esta le digo Soledad, o Aislamiento, o Tristeza. Estas sensaciones se me empiezan a salir de control, se me hacen muy escurridizas.<br />
<br />
<br />
    Pienso en un consuelo, y no sé por qué se me aparece lo que ahora llamo una Lata de Cerveza, y digo que es danesa y de un litro de capacidad, sea lo que sea todo eso.<br />
<br />
<br />
    Me parece que voy a necesitar el consuelo, porque ahora escucho otra voz, al mismo tiempo que pensé en <i>mi</i> voz. Es una voz insistente, obsesivo-compulsiva, que busca seguridad, y yo no se la ofrezco. Es más, la expulso, y le doy un cuerpo diferente, pero similar, al mío, y la llamo El Otro.<br />
<br />
<br />
    Hay mucho similitud entre Nosotros, y los que van a seguir viniendo, incontables, apareciendo y desapareciendo, pero siempre, porque lo digo y deseo ahora, va a haber una simple dicotomía, Ellos y Yo. Yo creo, Ellos no.<br />
<br />
<br />
    Este primero es el peor, por ser el más cercano. Ahora y para siempre defino que la primera vez es la peor, y así defino la Experiencia. Las cosas que se repiten van mejorando. Pero eso tiene una sola conclusión lógica, Yo, El Primero, soy el peor de todos. Nace la autoestima, por su ausencia inicial, y porque la pongo como una meta, un proyecto de construcción, al contrario de todas las demás cosas que creé instantáneamente. Esta es gradual, no puede ser de otra forma.<br />
<br />
<br />
    La voz se aleja, las imperfecciones son eliminadas, ¿por alejamiento o destrucción? Otro enigma. Las cosas son porque sí, porque me olvido de crear una causa para cada una de ellas. Peor aún, lo primero que hice fue un objeto, y no una causa. ¿Cómo puede haber una causa primera de Todo, si lo primero es un objeto y no una causa?<br />
<br />
<br />
    Ahora, además de objetos materiales tengo pensamientos abstractos, corrientes de energía que simulan objetos que no son. Aparte de crear Lo Que Es, también Creo Lo Que No Es. Y siento cerrarse sobre mí una jaula, que me permite ver el universo de objetos materiales, pero no tocarlos. O al menos no comprenderlos. Es indudable que hace rato ideé la Duda.<br />
<br />
<br />
    No solo me voy empequeñeciendo, sino que ahora yo mismo, el Creador de Cosas, me encerré a mí mismo en una de mis creaciones. E invento la idea de que no fui el único estúpido en hacerlo (además de crear la idea de Errores Gramaticales). Partiendo de mí, los Otros son diferentes, pero aún así les asigno mis propias motivaciones, al tiempo que creo la ceguera.<br />
<br />
<br />
    Soy pequeño, encerrado, y ciego. Y todos los demás también, porque yo lo digo. La Infantilidad aparece, <i>porque yo lo digo</i>. Pero la ubico al principio, para que pueda haber una evolución que la deje atrás, una mejora, llamémosla, si tal cosa existe (ahora sí). Lo mismo que la autoestima, primero no está, luego se la construye. Siempre partimos de una ausencia, para luego llegar a una Creación.<br />
<br />
<br />
    Todo lo que existe es creado, o creído. Como yo me metí en un apuro, hago la noción de que los problemas, los Males, sólo son cuando lo creemos así. Dejo de crear para empezar a creer. Antes no existía esa diferenciación, ahora sí.<br />
<br />
<br />
    Y Todo puede dejar de ser, si simplemente lo creo así. En un instante puedo deshacer la Creación, si en vez de ser un universo en blanco, vuelvo a una hoja en blanco.<br />
<br />
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    <br />
    Pero la leíste, y te diste cuenta que no es una hoja en blanco.<br />
<br />
<br />
    <br />
    Luego de crear, yo desaparecí, y la Creación quedó.</blockquote>

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