Un Texto muy Mío
por - 22/08/2009 a las 14:33 (448 Visitas)
Gradiente
Ante una misma realidad o panorama se despliegan muchísimas maneras de interpretarla. Nadie puede sostener una verdad como única ni siquiera proveniente de un hecho científico. Esto sucede porque nuestra singularidad se abre paso por sobre lo general para teñir la realidad comprobable o comprobada con un criterio personal. Nuestro sistema de vida, aquel que vos avala, oficia como vector de nuestros actos.
Cuando detectamos que el vector o impulso direccional que nos conduce no es el correcto vale la pena analizar honestamente el cambio que resulte necesario a fin de “encauzar” la dirección de nuestro derrotero de manera que logremos llegar lo mas cerquita posible a la completud espiritual o armonía interna.
El problema es animarse a impulsarlo.
Por lo general vamos a intentar primero convencernos que la necesidad de cambio debe ser acallada, pues se torna innecesaria de “momento”. Esto sucede aún cuando este hecho es franco y notorio tanto para nosotros mismos como para los demás.
¿En virtud de que?.
Pueden converger muchos factores, pero uno de los que mayormente logra afectarnos o paralizarnos resulta de las implicancias sociales que pueden llegar a derivar de cualquier reestructuración o cambio de conducta. Obviamente cuando uno es un ser humano insertado en un determinado círculo o estructura, idependientemente de la edad, teme ser criticado o rechazado, y la cosecuente pérdida que una vuelta de tuerca en nuestro nuevo modo de manifestación puede llegar a causar a nivel Humano. Solemos aferrarnos. Creo poder afirmar que Tambien pasa por “el tiempo y el esfuerzo” que hemos invertido para ser aceptados tal y como veníamos conjugando conducta y modo de ser y la las resultas de tener que empezar de nuevo junto a nuestro nuevo derrotero.
Si no tomamos conciencia que la vida es un constante renacer y que a su vez esto conlleva serios riesgos de ser rechazados por aquellas personas que se rigen con criterios de conducta estáticos aun sabiendo que no están siendo honestos ni consigo mismos ni con los demás, pues estaremos sacrificando una parte importante de nuestro ser. Nos estaremos negando diaria y sistemáticamente la posibilidad de sacar a la luz nuestra maravillosa individualidad, como seres únicos e irrepetibles para vivir anegados y limitados por elecciones de conductas, criterios, y vivencias que no son los nuestros.
Es tan simple y a la vez complicado como esto.
¿Como perder el miedo a perder?
Tan solo perdiendo.
Y créanme que a veces se termina ganando.![]()
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