I) Aproximación a los conflictos multiculturales de la globalización: la identidad
por - 19/07/2008 a las 02:18 (329 Visitas)
Hace tiempo que estoy pensando y repensando lo propuesto por Néstor García Canclini en "Consumidores y ciudadanos".
Parto por retomar su aporte en torno a que: "...la identidad es una construcción que se relata: se establecen acontecimientos fundadores, casi siempre referidos a la apropiación de un territorio por un pueblo o a la independencia lograda enfrentando a los extraños. Se van sumando las hazañas en las que los habitantes defienden ese territorio, ordenan sus conflictos y fijan los modos legítimos de vivir en él para diferenciarse de los otros...".
Los libros escolares y los museos, la gesta artiguista, el éxodo del pueblo oriental, los rituales cívicos y los discursos políticos, Maracaná y la garra charrúa fueron durante mucho tiempo los dispositivos con que se formuló la Identidad (así, con mayúscula).
Uruguay no ha tenido esa cosa de la victoria épica reciente, y lo más parecido que solemos evocar como Nación en ese tono y con esa cosa de amalgama nacionalista es la victoria del ´50 contra el Maracaná repleto de brazucas ya listos a festejar.
Ahora bien, no es exclusivo de Uruguay, ni mucho menos: es algo extendido en toda latinoamérica: una forma de consagrar la retórica narrativa de la nación que irá incorporando nuevos dispositivos con el devenir histórico y cultural.
La radio y el cine contribuyeron en la primera mitad del siglo XX a organizar los relatos de la identidad y el sentido ciudadano en las sociedades nacionales. Agregaron a las epopeyas de los héroes y los grandes acontecimientos colectivos, la crónica de las peripecias cotidianas: los hábitos y los gustos comunes, los modos de hablar y vestir, que diferenciaban a unos pueblos de otros.
La comunicación por radio ayudó a que los grupos de diversas regiones de un mismo país, antes lejanos y desconectados, se reconocieran como parte de una totalidad. Los noticieros que empezaron a vincular zonas distantes, así como "...las películas que enseñaban a las masas migrantes la manera de vivir en la ciudad y trataban los conflictos interculturales, proponían nuevas síntesis posibles de la identidad nacional en transformación...".
Por ejemplo: el cine mexicano y el argentino, que en los años cuarenta y cincuenta situaron los relatos de la identidad en una cultura visual de masas, renovaron su función en la década de los sesenta cuando, aliados a la incipiente TV: "...estructuraron el imaginario de la modernización desarrollista. Los medios masivos fueron agentes de las innovaciones tecnológicas: nos sensibilizaron para usar aparatos electrónicos en la vida doméstica, liberalizaron las costumbres con un horizonte más cosmopolita; pero a la vez unificaron los patrones de consumo con una visión nacional...".
Como los medios eran predominantemente de capitales nacionales y se adherían a la ideología desarrollista, que confiaba la modernización a la sustitución de importaciones y al fortalecimiento industrial de cada país, aun los agentes más internacionalizados en ese momento (la TV y la publicidad) nos impulsaban a comprar productos nacionales y difundían el conocimiento de lo propio.
Todo esto se fue desvaneciendo en los años ochenta. La apertura de la economía de cada país a los mercados globales y a procesos de integración regional fue reduciendo el papel de las culturas nacionales. La transnacionalización de las tecnologías y de la comercialización de bienes culturales disminuyó la importancia de los referentes tradicionales de identidad. En las redes globalizadas de producción y circulación simbólica se establecen las tendencias y los estilos de las artes, las líneas editoriales, la publicidad y la moda, etc. etc. etc.
¿Dónde reside la identidad, con qué medios se la produce y renueva a principios del siglo XXI?
Queda para la aproximación II.



