Al maestro con cariño
por - 26/07/2008 a las 17:51 (907 Visitas)
Cuando era estudiante tuve un docente, Doctor en Filosofía, entre otras cosas, que me ayudó a repensar la epistemología, a adorar los libros de ética y disfrutar a Habbermas y Franz Hinkelammert, sin dejarme enterrar por el alud de dimensiones y categorías conceptuales complejas que ambos manejan.
Paso a paso, poco a poco, primero tal libro para llegar a entender pasajes de tal otro, etc. Siempre cuestionar y confrontar autores, pensar la práctica, no proyectar teoría ya que en ello consiste parte de la alienación del intelectual. Fue uno de los docentes que más me hicieron disfrutar y más me impulsaron a indagar, a investigar, etc.
Hace un tiempo, conversando con un colega, comenté que hacía mucho no sabía de José Luis Rebellato, quien había sido nuestro docente en Etica Filosófica y Epistemología, y allí me despaché con la triste noticia de que José Luis había fallecido, hace un tiempo ya, lo que generó en mi un dolor grande. Es una perdida enorme y colectiva: qué pena en todo sentido, qué dolorosa pena para todos los que tuvimos el placer de compartir sus clases, pero qué vacio académico grandote para las ciencias sociales y las de la educación: quién podrá formar y estimular a los gurises y gurisas que hoy por hoy estudian como lo hacía José Luis? Desde ya, que dejó sus huellas y su semillero; pero cómo se va a extrañar a José Luis.
Me pongo a repasar las cosas reflexionadas con el tiempo y el andar y le debo a José Luis haber disparado y haber ayudado a correr velos y desvelos para poder abordar muchas cuestiones sociales, así de lato y amplio. Le debo para siempre:
1) que la concepción neoliberal considera al hombre como sujeto de preferencias y no como sujeto de necesidades reales. Pero no hay elección de preferencias, si no existe satisfacción de necesidades
2) que la economía neoclásica pone el acento en los efectos no-intencionales como consecuencia de las acciones de los actores que intervienen en el mercado; de este modo, se consideran los efectos no-intencionales, de la misma manera en que el proceso evolutivo-biológico produce efectos colaterales no esperados
3) y como las necesidades reales de los sujetos son postergadas, pasando a un primer plano la consideración de las preferencias: la miseria, la marginación, el desempleo, la exclusión, se explican a partir de los efectos no-intencionales de una estructura económica y un mercado que para funcionar tienen que producir tales efectos
4) la falacia ABSOLUTA: el desarrollo evolutivo posterior y el crecimiento en los recursos disponibles, permitirá subsanar esos efectos no-intencionales adecuadamente
5) desde el punto de vista filosófico, la crisis de la economía, en cuanto ciencia, es una crisis de su fundamento: los conceptos con los cuales trabaja no están vinculados efectivamente con la realidad de sujetos que tienen necesidades y deseos
6) por tanto, la racionalidad económica fluctúa por encima de la corporeidad y niega la presencia de los otros en cuanto otros. Una racionalidad totalmente centrada en el intercambio mercantil desconoce la conversión hacia los otros, mesianiza el mercado, privándolo de toda orientación hacia una justicia redistributiva y excluye la solidaridad
7) la ofensiva neolibral es tanto más fuerte cuanto más se vuelve normal. Su fuerza radica en hacernos sentir y vivir que esa ética, esas normas y esas relaciones sociales son parte de nuestra vida. Son nuestra propia vida. Cuando este proceso culmina el neoliberalismo se fortifica. Ya no es un enemigo que está frente a nosotros. Somos nosotros mismos. Su fuerza hegemónica parece diluirse, cuando en realidad se ha consolidado
8)la gran batalla del neoliberalismo se da en el campo que quizás más se descuida: el campo cultural.
9) no entender la cultura como los productos culturales, éstos sin lugar a dudas forman parte de ella, pero un enfoque reduccionista los ha identificado totalmente con la cultura.
10) cultura refiere a una matriz generadora de los comportamientos, hábitos, lenguajes, valores, relaciones sociales. La cultura es constitutiva de los sujetos, de su diversidad y de su protagonismo o de su ratificación. Estas relaciones, comportamientos, figuras identificatorias, sueños, expectativas, temores, frustraciones, que hemos internalizado son extroyectadas en las relaciones que tenemos con los demás.
11) la cultura, por tanto, es un lugar privilegiado para la penetración de la ética y de las concepciones neoliberales. Los valores de la competencia, de la superación individual, dan aquí sus batallas contra los valores de la solidaridad y del trabajo colectivo. Es aquí donde pueden gestarse las utopías, pero es aquí, sobre todo, donde pierden.
Muchas gracias, José Luis, te quedás para siempre.




