Antes de comenzar, es conveniente realizar una aclaración: este es un borrador de lo que en el futuro podría ser una versión más depurada de las 4 etapas del amor que se describirán a continuación. El objetivo del post, entonces, es hacer un bosquejo y que luego aquellos que lean lo tomen, lo modifiquen, lo trituren y, obviamente, mejoren. -- Propongo que el verbo "amar" haga referencia a la última de las cuatro etapas que caracterizan a la atracción hacia otra persona. La primer fase se denomina "Tener onda". Esta fase implica que un determinado sujeto ame o esté enamorado de otra, sino que, simplemente, existe una sensación de agrado, interés y simpatía en las relaciones. Es decir, hay "química". Este período no es privativo los que luego se enamorarán, sino que puede darse entre dos individuos que luego tendrán una gran amistad, ya sea efímera o duradera. Como ejemplo, mencionemos el caso del señor Y y la señora Z.Ambos eran compañeros de trabajo, y de inmediato pegaron onda. Se llevaban muy bien, salían a tomar algo luego de trabaja y se comentaban todo lo que les pasaba. Todo parece indicar que podrían ser pareja, pero puede pasar que, esa onda se transforma en una gran amistad y ambos se transforman en "mejores amigos". No obstante, es muy posible que pasen a la segunda fase. La 2da etapa se denomina "Gustar de alguien". Ya no solo hay un simple interés o simpatía sino que el flujo de energía que regula y determina la relación va un paso más allá y la atracción hacia la otra persona es mucho más fuerte. Además, aquí empieza el proceso de idealización que se profundizará en la tercer etapa. Esta idealización consiste en ver la perfección en el otro, en pensar que no tiene defectos. Pero en la fase 2 esta idealización se confunde con amistad y no se sabe claramente si el enamoramiento existe o simplemente es que se quiere mucho al otro, sin que haya una pulsión erótica en dirección a el/ella. ...
Los hechos: Como Uds. saben y les consta por haber sido oportunamente tratado el tema, ah re que yo no quería ser hamburguesada. Héte aquí que un buen día, ingresé a mi perfil para editar los videítos de Youtube y zuácate: Me apareció la banderita hamburguesera y el pituto rosa! Y no me los puedo sacar. Así pues que acudiré a la justicia internestística (?) a reclamar por el agravio que me profirió el susodicho. Reclamaré por hamburguezación alevosa en concurso real con los delitos de choreo de W-Cash y asesinato en primer grado del buen gusto y pulverización auditiva y visual masiva (ver perfil pertinente ) Connie (ah re que te quiero igual eh? )
Intactos, leidos, cuidados, ahí están a la espera de poder reestrenarlos con Camila y preguntarle a la segunda o tercer página: "qué te parece? te gusta?". Y cruzar los dedos. Lo confieso. No me avivé en mi cumple al soplar las velitas (eran 3, por el 33) de pedir silenciosamente fuerte: "que a Cami le guste Júpiter Jones y sus compinches y podamos leer los libros antes de dormir...y ya lo ve, y ya lo ve, es para Cris Morena que lo mira por TV!". Yo tenía 9 años y estaba pasando parte de mis vacaciones "de invierno" en lo de mis abuelos paternos, junto con mi hermano y mis dos primos. El mayor de ellos, de 12, fue el que introdujo el milagro de la lectura detectivesca en mi vida. Fue amor a primer párrafo. Aprendí a escribir Hitchcock a los 9, no por registro del director en sí, sino porque ese mismo año le pedí a Papá Noel (en la carta, oCvio) que me trajese un libro de "Alfred Hitchcock y los tres investigadores". Urge aclarar que yo ya sabía que eran los padres, pero mi hermano no, entonces había que hacer el circo del pedido y la sorpresa OH "justo llegó cuando subimos a la terraza a ver los fuegos artificiales!". Y sí. Al bajar de la terraza allí estaba: "Misterio del lago fantasma". Faaaaaaaaaaaaaaaa. Quería devorarlo y develar el misterio junto con Jupiter Jones, Pete Crenshaw y Bob Andrews esa misma madrugada. Pero tenía un temita coyuntural: la obsesión de mi madre con "apagá la luz y lee mañana de día, con la luz del sol que sino se te gastan los ojos" (sic). Mi top 3: 1) "Misterio de la momia" : los 3 investigadores reciben una carta de Hitchcock contándoles que un amigo arqueólogo está trabajando catalogando algunas cosillas de Egipto y-----una ...
Te vas de a poco, ya falta cada vez menos. Pero no son nada más que 3 puntos suspensivos, porque no termina acá, esto sigue, de alguna manera….pero sigue. Me enseñaste que 1 + 1 no es igual a 2…. Porque no somos 2, hace tiempo que somos 1. A veces la vida juega bromas de mal gusto… Es hora de crecer…
Desde que tengo memoria quise estudiar japonés. El origen de mi fanatismo por el idioma tiene una doble fuente: por un lado, había un juego para family game, llamado CAPTAIN TSUABASA 2 WORLD YOUTH CUP (espero no haberme equivocado el nombre), o como se lo conocia por estos lados "los supercampeones 2". En este jueguito había passwords, pero no eran combinaciones de letras romanas y número; eran hiraganas, uno de los sistemas silabicos del Japón. Tratar de escribir a los 5 años un password en un idioma totalmente diferente fue algo que me marcó, fue algo que me produjo la imperiosa necesidad de aprender ese sistema que era, a la vez, tan lejano y tan cercano. Además de esta razón hay otra más "humana": mi amiga descendiente de japoneses keiko nakamura. Ella era una compañerita de jardín y conocia mis ganas de aprender japonés. Por eso me enseñó un poquito de lo que sabia, de lo que conocia de lo aprendido en su hogar. Para su cumpleaños, recuerdo, me invitó a su casa y en un momento los viejos hablaron en español con un marcado acento japonés y, de repente, cuando llamaron a Keiko, lo hicieron en su idioma materno. Mi fascinación fue in crescendo hasta llegar al punto de la desesperación: NECESITABA aprender japonés. Al terminar el jardín, Keiko se fue a japón con sus viejos. Nunca más la vi, y realmente dudo de que se acuerde del pequeño Neme de 5 años. Sin embargo, mis ganas conocer el idioma quedaron. Por aquellos dias, como no era popular estudiar japo, encontrar un lugar donde dieran clases fue casi imposible. Empecé inglés, no obstante, lo cual hoy en día se está convirtiendo en mi profesión: profesor y traductor. Desde aquella anécdota en la casa de keiko y desde aquel pibe que copiaba passwords en un idioma foráneo, pasaron 16 años para que finalmente acceda a una clase de Japonés. No es tan difícil como puede parecer, al menos no de momento. Obviamente, todavía no puedo mantener una conversación fluída ya que solo ...