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		<title>webconferencia - Blogs - Peripecias De Una Mujer Sin Sombrero. por SusanManaghal</title>
		<link>http://www.webconferencia.net/blogs/susanmanaghal/</link>
		<description>Bienvenidos a webconferencia.net En este portal podrás relacionarte con personas afines a tus gustos y opinar en diversas categorías temáticas para compartir tus conocimientos, expresar tus opiniones, jugar juegos online, realizar apuestas virtuales y mucho mas.</description>
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			<title>webconferencia - Blogs - Peripecias De Una Mujer Sin Sombrero. por SusanManaghal</title>
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			<title>Acerca de la intimidad.</title>
			<link>http://www.webconferencia.net/blogs/susanmanaghal/454-acerca-de-la-intimidad.html</link>
			<pubDate>Wed, 15 Oct 2008 01:38:03 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[Qué sería de nosotros sin el derecho a la privacidad...<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p> 
<o:p></o:p> 
El espacio de lo íntimo nos es tan vital como el aire que respiramos, comparación trillada, mediante.<o:p></o:p> 
<o:p></o:p> 
Los humanos...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore"><font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Qué sería de nosotros sin el derecho a la privacidad...&lt;?xml:namespace prefix = o ns = &quot;urn:schemas-microsoft-com:office:office&quot; /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">El espacio de lo íntimo nos es tan vital como el aire que respiramos, comparación trillada, mediante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Los humanos somos seres sociales, aún antes de haber nacido -quizás años-, otros hablan y/o piensan en nosotros en razón de proyectos, ideales, ganas. Nos imaginarán así o asá, qué nombre nos han de poner, cómo les gustaría que nos desenvolviéramos. Esto funda un precedente a nuestra existencia corpórea que desde el vamos nos instala como sujetos sociales. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Nuestro nacimiento se inscribe en papeles de los que resulta que seremos hijos de tal y tal, nuestros padres, quienes tendrán responsabilidad sobre nosotros ante la sociedad hasta la mayoría de edad.  Si hasta a estudiar la ley nos obliga desde chicos y de allí en más hay un sinnúmero de eventos, situaciones, actividades que haremos de cara a lo público.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">¿Cómo atravesar los diferentes avatares de la vida sin el subterfugio necesarísimo de un espacio preservado de lo que es la escena social pública? Frente a las presiones externas, ¿cómo no tener la posibilidad reparadora de refugiarnos en espacios confidenciales? Ah, la privacidad... Nuestra casa, nuestra familia, nuestros amigos, la soledad con uno mismo. Qué bien sabe liberarse de la mirada extraña para poder expresar emociones, juicios, chistes, quejas o lo que fuera. En chancletas, sin pelos en la lengua, con la confianza que nos despiertan aquellos que hemos elegido para contarles algo que no deseamos ventilar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">No hay psiquismo que resista la imposibilidad de resguardarse del ojo público. Todos necesitamos ese rinconcito de paz, sin ser vistos ni escuchados, para continuar con nuestro trajín cotidiano. La intimidad es un momento de relax, de liberación pero también es esa pausa que nos permitirá elaborar un sinnúmero de cimbronazos, buenos o malos: es el tiempo que nos damos para nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">La posibilidad de confiar en amigos, la pareja, la familia, contar con esos espacios de comunicación privada, es un tesoro invaluable. Esos momentos íntimos nos permiten sostener y ser sostenidos, recibir y dar afecto, divertir y que nos diviertan. Los lazos de intimidad nos dan fuerzas, nos consuelan, nos cuidan. Y hasta llegado al extremo en que ningún semejante nos inspire confianza, tenemos la oportunidad de descansar en nuestro propio pensamiento, allí donde el otro no llega, no nos alcanza, a menos que le concedamos la entrada. Gracias a nuestros pensamientos, sobrevivimos y le hacemos pito catalán a la exposición pública.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Dado que el espacio de la privacidad nos resulta estrictamente necesario, ¿cómo no defenderlo? Con uñas y dientes de ser necesario, así como rasguñaríamos piedras hasta sangrar los dedos, si quedáramos atrapados en un pozo donde el aire no llega.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">La división tajante, abismal, que existe entre lo público y lo privado es básica, fundamental. El que se despiste en estas aguas, sólo podrá dar manotazos torpes o aberrantes por la vida, atropellando intimidades ajenas y ventilando sin pudor sus escenas más privadas. El obsceno es aquel sujeto que vulnera un límite sagrado: el que separa lo íntimo de lo público. Es el que no sabe preservar el pudor ajeno porque él mismo carece de él. No hay inscripción allí de una legalidad tan elemental como la del necesario resguardo de la privacidad, un bien invaluable. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Todo aquel que pisotea el derecho a la intimidad de otros, daña. A los violentados en su refugio, a los terceros que da a ver su tropelía y a sí mismo. Aunque de estos dos últimos, tenga escasa o nula noticia. Y es que reguardar lo privado va de la mano de preservar lo público, son dos ámbitos que necesitan mantenerse extraños para funcionar dentro de la legalidad psíquica de los sujetos sociales que somos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Es demasiado triste el espectáculo de quien no puede contener el afán de fisgonear al vecino en su reunión familiar, a la pareja que hace el amor en un lugar apartado para no ser vista o el encuentro de amigos al que no ha sido invitado. Seguramente ignora lo que se degrada a sí mismo en tal trasgresión, en el despojo en que se convierte. Desde mi punto de vista, el irrespeto por la confidencialidad es uno de los actos más bajos que pueda imaginar. Es la expresión o bien de un torpe que no sabe apreciar aquello que manosea o es un psicópata que aún conociendo la ley, la trasgrede porque goza con la angustia del otro. En cualquiera de los dos casos, se trata de personas paupérrimas y su acción nos debe convocar al repudio. Si tuvieran somera idea del valor de aquello que destruyen… Y es que es tan bello conformar, habitar y compartir un espacio de privacidad que si pudieran tener acceso, si tuvieran la capacidad de cuidarlo, así lo harían. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">El terreno de lo íntimidad descansa en lazos de confianza estables, nadie por fuera de ellos ha de poder ser parte. Es lo que el sujeto obsceno no soporta, quedarse afuera y, por tanto, necesita romper y desbastar aquello de lo cual carece, aquello que no ha sabido construir o cuidar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font></blockquote>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>SusanManaghal</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Caminante, no hay camino...</title>
			<link>http://www.webconferencia.net/blogs/susanmanaghal/440-caminante-no-hay-camino.html</link>
			<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 06:45:46 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[... se hace camino al andar. <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p> 
<o:p></o:p> 
La pregunta por el futuro a los 16 años de un geniecillo de esta comunidad, me ha causado. Gracias, Dam :hug: 
<o:p></o:p> 
Es una pregunta recurrente, inevitable en la...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore"><font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">... se hace camino al andar. &lt;?xml:namespace prefix = o ns = &quot;urn:schemas-microsoft-com:office:office&quot; /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">La pregunta por el futuro a los 16 años de un geniecillo de esta comunidad, me ha causado. Gracias, Dam :hug:</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Es una pregunta recurrente, inevitable en la vida de cada quién. Pero, a pesar de su presencia casi constante, se formula o se expresa con innumerables matices en cada ocasión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">El dato cronológico es contundente, no obstante, es esa misma pregunta la que retorna y aguijonea nuestras mentes, sin sospechar que, acaso, siempre ha permanecido allí, nunca nos ha dejado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Desde muy pequeñas las niñas juegan a la mamá y vislumbran un futuro ejerciendo ese rol, los niños juegan a la pelota y más de uno se imagina siendo jugador famoso o quizás médico, abogado, albañil, como el papá. No es una cuestión de género, los pibes absorben el mundo de &quot;los grandes&quot; y los imitan, al tiempo que elucubran un futuro como bailarina, docente, taxista, estrella de rock o chef del Gourmet. Hablen de ello o sólo jueguen, la pregunta por el futuro los habita.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Con el correr de los años, las decisiones dejan de estar a exclusivo cargo de los adultos y empiezan las elecciones a vistas del futuro, a medias. Así se define qué secundario seguir, quiénes serán nuestros amigos, qué actividades nos convocarán. Y avanzada la adolescencia, acercándose el final del cole, la pregunta acicatea con más fuerza y no sólo referida a qué carrera elegir , también respecto del universo laboral, cómo será armar una pareja o proyecto de familia, por la viabilidad y/o supervivencia de los ideales, como Dam.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Pasan los años, los lustros y las décadas. El paso del tiempo va tomando calidades diferentes. Me recuerdo perfectamente a los 20, cuando perder un año me parecía una desgracia irremediable. Viendo para atrás, caigo en la cuenta de que he desperdiciado muchísimos años, sin siquiera notarlo, perdiéndome yo misma. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">La apuesta es: ¿cómo recuperar frontalidad para hacernos esta misma pregunta cuando ya no tenemos los 16 años de Damialino? Nobleza obliga, hemos de reconocer que la arrinconamos bajo la alfombra para que no estorbe en más de una oportunidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">La era de lo light, la sobreestimación del &quot;ser joven&quot;, apuñala el futuro. La pregunta por él, bien puede aterrar a un chico que sabe que, irremediablemente, dejará de serlo. Y al adulto, ¿qué lugar le queda para soñar un futuro cuando ha perdido ya el más cotizado tesoro? Idioteces de una cultura que desdeña el camino a recorrer y el ya recorrido. Es así que nos topamos con adolescentes cada vez más tardíos y la sociedad se inunda de fenómenos malformados por la cirugía estética.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Y eso de que viejos son los trapos y que uno tiene la edad que se merece o que lo importante es sentirse joven y bla, bla, bla, suena muy lindo, pero en el diario piden empleados hasta 25 y no hay tu tía si tenés 26, aunque de 14 te sientas. En todo caso y, como siempre, es sólo una verdad a medias. No es lo mismo preguntarse por el futuro a los &lt;?xml:namespace prefix = st1 ns = &quot;urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags&quot; /&gt;&lt;st1:metricconverter ProductID=&quot;8, a&quot; w:st=&quot;on&quot;&gt;8, a&lt;/st1:metricconverter&gt; los &lt;st1:metricconverter ProductID=&quot;15, a&quot; w:st=&quot;on&quot;&gt;15, a&lt;/st1:metricconverter&gt; los &lt;st1:metricconverter ProductID=&quot;32, a&quot; w:st=&quot;on&quot;&gt;32, a&lt;/st1:metricconverter&gt; los 50 o los 64. Sin embargo, la pregunta es vital y será menester mirarla de frente. El futuro de ayer es nuestro hoy y es justamente <b><i>este</i></b> momento el que gravitará en nuestro porvenir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">El futuro puede asustarnos pero también puede ser invocado para aplazar al infinito lo que podríamos andar hoy. Caer en la trampa de esperarlo como un bálsamo redentor, apostando sólo a que el tiempo pase, nos saldrá demasiado caro. Lo que deseamos no llegará, a menos, que nos pongamos el overol ahora mismo y nos demos la suficiente bola para empezar algo nuevo, si estamos disconformes, o bien, continuar dando pelea por el sendero que venimos perfilando. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Va de suyo, que en el propio empeño se entrometen circunstancias que nos modifican, ayudándonos o no y que el caminito que tracemos tendrá que ver con ellas, sin remedio. Desconocerlas sólo nos permitirá armar castillos en el aire y darnos muchos porrazos contra la tierra. Y es que tenemos posibilidades pero no todas, hay un sinnúmero de factores que nos cercan, sin haberlos elegido, la mayoría de las veces no tenemos con qué darles sino construyendo, a fuerza de imaginación y tozudez, una vía alternativa. Pero el desafío consta en no escudarnos en los obstáculos para no avanzar conforme a nuestro deseo. Y, la verdad, sí, se puede uno caer y levantar muchas veces. Es posible comenzar un proyecto a futuro más allá de los 20. Hay que tener valentía y ganas de retomar el secundario a los 50, por ejemplo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Los que ya no somos jóvenes, según delata el DNI, tenemos futuro y la calidad del mismo dependerá de cómo resolvamos la pregunta por el futuro, si desdeñándola o dejándonos incomodar por ella. Nadie sabe cuánto tiempo ha seguir andando su camino, de hecho, la muerte se anuncia no sólo a los más viejos. Entre los 60 y 80 años hay una enorme brecha de 20 años que pueden ser nada, como reza el tango, o podrá ser mucho, de acuerdo a cómo nos planteemos la pregunta por el porvenir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><font color="darkred">Tomar el interrogante del futuro por las astas, no sé si nos hará más jóvenes pero probablemente nos dará lucidez, vitalidad y estaremos más conformes con el camino que vamos andando. De paso, les ahorramos el enorme peso que cae sobre los jóvenes que nos miran, avizorando un futuro chato, deslucido, sin expectativas para cuando la cronometría los conduzca hasta unas décadas después de los 17. Entiendo que sería altamente propiciatorio adoptar este compromiso para con nosotros mismos y como transmisión en acto, desbastando la condena de aspirar a la juventud eterna que pisotea sin piedad el porvenir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</font></span></font><br />
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</blockquote>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>SusanManaghal</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>El enano fascista.</title>
			<link>http://www.webconferencia.net/blogs/susanmanaghal/388-el-enano-fascista.html</link>
			<pubDate>Tue, 30 Sep 2008 01:00:59 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[Imagen: http://www.interhobby.es/IMGS/enano.jpg  
  
"Los argentinos tienen un enano fascista adentro", sentenció crudamente Oriana Fallaci, en el marco de una entrevista que Bernardo Neustadt le realizara, hace más de dos décadas, a la periodista italiana. 
  
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			<content:encoded><![CDATA[<blockquote class="blogcontent restore"><font color="black"><span style="font-family: Tahoma"><img src="http://www.interhobby.es/IMGS/enano.jpg" border="0" alt="" /></span></font><br />
 <br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&quot;Los argentinos tienen un enano fascista adentro&quot;, sentenció crudamente Oriana Fallaci, en el marco de una entrevista que Bernardo Neustadt le realizara, hace más de dos décadas, a la periodista italiana.</span></font><br />
 <br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;?xml:namespace prefix = o ns = &quot;urn:schemas-microsoft-com:office:office&quot; /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Siempre me sonó chocante esta afirmación que armó tamañísimo revuelo en los opinólogos serios y no tan serios del país, al tiempo que se instalaba en la jerga popular de nuestra sociedad durante los años '80.</span></font><br />
 <br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Lo que esta frase introdujo a la discusión pública fue poner de relieve al petit dictador que cada uno de los habitantes de este país podría albergar.</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Por un lado, es interesante pensar que la sociedad en su conjunto tiene su parte de responsabilidad en los procesos de autoritarismo que hemos vivido. Es devolverle de esta manera un protagonismo activo que la aleja de pasividad que la degrada como objeto. Además, sin ser una entendida en la materia, a ninguno se nos escapa que ha habido por parte de la sociedad civil un grado de &quot;aceptación&quot; que va desde la tolerancia pasiva, a la complicidad cobarde, hasta llegar a acuerdos siniestros que sólo pueden oler a traición y barbarie para nuestro pueblo.</span></font><br />
 <br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">En mi entender, la afirmación de la Fallaci peca tanto por exceso al generalizar, como por defecto al focalizar y particularizar en demasía. El exceso está dado en repartir la culpa por las atrocidades acontecidas entre &quot;todos los argentinos&quot;. Aunque, la periodista no haya tenido esta intención, su frase se desliza por esa pendiente. Al imponerse un gobierno de facto, la gran masa de los civiles quedamos indefensos ante el terror de Estado, dado que nuestros derechos quedan abolidos frente al poder totalitario que ostentan los gobernantes, uniformados o no. Y cualquier intento de reacción queda equiparado al accionar de un kamikaze.</span></font><br />
 <br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Por otra parte, otorgar a los ciudadanos argentinos &quot;el privilegio&quot; de tener dentro un engendro de este tipo es altamente parcial. ¿Acaso somos de una especie diferente que los humanos del resto del planeta?</span></font><br />
 <br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">El objetivo de reflotar esta vieja metáfora del enano fascista no es la de polemizar respecto de los tristes sucesos de nuestra historia nacional. En todo caso, me ví en cierto modo obligada a dar cuenta del contexto en que la misma emerge, pero la idea es servirme de ella para algo más cotidiano y universal.</span></font><br />
 <br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Opino que más allá de los tiempos que corran, a veces más favorecedores y en otros no tanto, cada uno de nosotros (argentinos, bolivianos, ingleses o pakistaníes) albergamos un “tirano” dentro que para algunos será un pigmeo y para otros un vikingo grande, rudo y fuerte. Estimo que asumirlo nos demanda realizar una introspección que nos permita aceptar la multiplicidad de facetas que cobijamos, las queramos o no. </span></font><br />
 <br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Entiendo que hacernos cargo de este “enano fascista”, amén de incomodarnos o provocarnos extrañeza, nos permitirá también tenerlo a raya. Se trata de no darle de comer, de no engordarlo, de pelearnos con él. ¿Cómo tendríamos oportunidad de combatirlo si desconocemos su presencia? </span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Por otra parte, reconocer a este intruso, nos mantendrá advertidos de ciertas conductas donde es del otro el que le da rienda suelta, pisoteando así nuestros derechos, abusando de su poder. </span></font><br />
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<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Particularmente, entiendo que es un desafío mantener acorralado a este dictador que nos habita cuando gozamos de una posición de superioridad frente a un determinado grupo de personas. El gerente o jefe dentro de un área de trabajo, el profesor frente a sus alumnos, el director de alguna actividad artística o deportiva.</span></font><br />
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<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Personalmente, encuentro meritorio y digno de admiración a todo aquel que pueda cumplir su rol sin extralimitarse en sus funciones. Es decir, aplaudo a quienes no se casan con su cargo, quienes no se identifican con la posición de superioridad que ostentan para una X actividad, los que discriminan entre los alcances y los no alcances del poder que ostentan. Con esto no quiero decir que quienes ocupan un cargo jerárquico no deban ejercer el poder que conlleva su puesto, todo lo contrario. El poder puede ser usado de muchas maneras y cuanto más advertido esté quien lo desempeñe, mejor será su rendimiento, tanto en la calidad de la producción como en la vinculación con sus subalternos y, justamente, por esto último, la calidad se verá aumentada.</span></font><br />
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<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Se me podría objetar, ¿por qué aplaudir al que ejerce su poder sin abusar de él? Es lo correcto, lo esperable. En todo caso, es condenable a quien se extralimita y oprime a los que están en una posición más baja. Es verdad, yo también opino lo mismo. Pero, no obstante, dado que es tan difícil que esto ocurra en el plano fáctico, hemos de caer en la cuenta que es harto difícil domeñar a ese pequeño tirano que llevamos dentro y nos empuja a dominar a los demás cuando la ocasión es propicia. Por tanto, considero que es valorable renunciar a estos impulsos, no es algo dado, es algo a lograr.</span></font><br />
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<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Seguramente hay cuestiones de grado, hay personas que por la educación recibida y el contexto en que se mueven les resultará menos difícil dominar al monstruo, habrá otros que se verán tentados desde su más tierna infancia a darle piedra libre. Pero en todos nosotros hay o sería promisorio que hubiere esta puja, entre otras tantas que se debaten en nuestro interior y, al mismo tiempo, manifestándose en forma tangible en nuestra vinculación con los otros.</span></font><br />
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<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Siempre hay un motor que nos impulsa a escribir sobre determinado tema y ésta no es la excepción. Pero más allá del suceso puntual, que lo sé menor, conlleva también su enormidad y me convoca tanto al rechazo como a la reflexión. </span></font><br />
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<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Me parece importante ocuparnos cada tanto de mirarnos hacia adentro así como observar en perspectiva determinadas actitudes de los otros. No está bueno acostumbrarse a los atropellos, ni propios ni ajenos. </span></font><br />
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<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Me pregunto justamente por estos últimos: ¿qué hacemos cuando el otro nos arrasa? Y no estoy yéndome lejos, no estoy volviendo a ejemplos dramáticos y extremos como una dictadura militar. Hablo de la vida cotidiana, del día a día. Por más pequeña que sea la situación, también allí se juegan las convicciones, los códigos, los principios de cada quién. En definitiva: ¿cómo reaccionar, como mantener a raya el “enano fascista” cuando es el otro el que le da soga y los afectados somos nosotros? </span></font><br />
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<font color="black"><span style="font-family: Tahoma">Así como aliento la introspección y la autocrítica del diminuto, mediano o enorme dictador que podamos albergar, también me parece saludable examinarnos en qué respuesta damos a las situaciones donde el otro no se mide y abusa de su poder, en lugar de usarlo de un modo razonable y constructivo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</span></font><br />
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&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;</blockquote>

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			<dc:creator>SusanManaghal</dc:creator>
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