Una vida cruel, eslabonada en frustraciones varias y demasiados tragos amargos es la que ha llevado Aileen Wuornos, quien se prostituye desde los 13 años y que cuando esta a punto de caerse del todo, se cruza en un bar con Selby, ( estupenda Cristina Ricci), que se convertirá en su compañera y amante. Un fuerte arranque para este filme hecho por una mujer directora y guionista (Patty Jenkins), mas actuado por dos figuras femeninas y apoyado en una historia de amor entre mujeres. Lo que a la sazón pareciese una muestra de cine gay ? de alguna forma, lo es-, pasa a ser un estallido violento que desencadenara en una sucesión de muertes, subrayadas por una increíble labor de Charlize Theron (ganadora del Oscar, mejor actriz por este papel), quien deja de ser un bomboncito decorativo para transformarse en esa mascara deformada que existió, hasta ser ejecutada en el año 2002. La Charlize, hermosa realmente, se recibe de actriz con las máximas notas en este drama, donde para parecerse a la figura publica que conmociono a EEUU, remarca posturas y ademanes agresivos, sin caer en excesos de sobre actuación y lo logra maravillosamente.
Detrás de esa personalidad hay una tristísimo origen de abusos tempranos y carencia de afectos, que provoca un todo, y en donde los nombres reales han sido cambiados por obvias razones. Pero mas allá de todo brote psicópata, esta la historia profunda de un amor que no pudo ser. De un final anunciado, que tampoco pudo cambiar su timón En cierto modo, un filme respetuoso no recomendable para estómagos delicados.

