Viendo la actuación de Laura Novoa en Dulce Amor me hizo pensar en como describen los autores cualquier caso de discapacidad y llegué a la conclusión de que siempre lo hacen en forma negativa. Sabemos que es un cliché de todas y que en algún momento de la trama alguien va a quedar ciego o en silla de ruedas, lo curioso es que siempre será para dos opciones: o la heroica de un personaje que resigna el amor para no condenar al amado, o la manipuladora(como el personaje que me inspiró) que utiliza la discapacidad para un fin.
Es un recurso cómodo para el guionista pero al de Dulce Amor se le va la mano, ayer el personaje en un brote histérico empezó a gritar"estoy atada a esta silla de mi..da"...fuerte e innecesario . Lo rescatable es que ya se trataba de una personalidad negativa antes de la problemática pero siempre el mensaje será que el discapacitado no puede ser un par.
Hubo una perla en la actuación de Jorgelina(no me acuerdo el apellido) que hizo una espástica memorable,entrañable, en El hombre de mi vida. No solamente porque se trató de una actuación de antologia sino porque por primera vez,que yo recuerde en la ficción argentina,alguién mostró que un discapacitado también puede ser gracioso, ocurrente y humano; que tiene defectos y virtudes sin necesidad de llegar a ser un sádico o un santo. Común y corriente más allá de la diferencia.


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