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Rosebud

Al maestro con cariño

Calificación: 4 votos, 5.00 promedio.

Cuando era estudiante tuve un docente, Doctor en Filosofía, entre otras cosas, que me ayudó a repensar la epistemología, a adorar los libros de ética y disfrutar a Habbermas y Franz Hinkelammert, sin dejarme enterrar por el alud de dimensiones y categorías conceptuales complejas que ambos manejan.

Paso a paso, poco a poco, primero tal libro para llegar a entender pasajes de tal otro, etc. Siempre cuestionar y confrontar autores, pensar la práctica, no proyectar teoría ya que en ello consiste parte de la alienación del intelectual. Fue uno de los docentes que más me hicieron disfrutar y más me impulsaron a indagar, a investigar, etc.

Hace un tiempo, conversando con un colega, comenté que hacía mucho no sabía de José Luis Rebellato, quien había sido nuestro docente en Etica Filosófica y Epistemología, y allí me despaché con la triste noticia de que José Luis había fallecido, hace un tiempo ya, lo que generó en mi un dolor grande. Es una perdida enorme y colectiva: qué pena en todo sentido, qué dolorosa pena para todos los que tuvimos el placer de compartir sus clases, pero qué vacio académico grandote para las ciencias sociales y las de la educación: quién podrá formar y estimular a los gurises y gurisas que hoy por hoy estudian como lo hacía José Luis? Desde ya, que dejó sus huellas y su semillero; pero cómo se va a extrañar a José Luis.

Me pongo a repasar las cosas reflexionadas con el tiempo y el andar y le debo a José Luis haber disparado y haber ayudado a correr velos y desvelos para poder abordar muchas cuestiones sociales, así de lato y amplio. Le debo para siempre:

1) que la concepción neoliberal considera al hombre como sujeto de preferencias y no como sujeto de necesidades reales. Pero no hay elección de preferencias, si no existe satisfacción de necesidades

2) que la economía neoclásica pone el acento en los efectos no-intencionales como consecuencia de las acciones de los actores que intervienen en el mercado; de este modo, se consideran los efectos no-intencionales, de la misma manera en que el proceso evolutivo-biológico produce efectos colaterales no esperados

3) y como las necesidades reales de los sujetos son postergadas, pasando a un primer plano la consideración de las preferencias: la miseria, la marginación, el desempleo, la exclusión, se explican a partir de los efectos no-intencionales de una estructura económica y un mercado que para funcionar tienen que producir tales efectos

4) la falacia ABSOLUTA: el desarrollo evolutivo posterior y el crecimiento en los recursos disponibles, permitirá subsanar esos efectos no-intencionales adecuadamente

5) desde el punto de vista filosófico, la crisis de la economía, en cuanto ciencia, es una crisis de su fundamento: los conceptos con los cuales trabaja no están vinculados efectivamente con la realidad de sujetos que tienen necesidades y deseos

6) por tanto, la racionalidad económica fluctúa por encima de la corporeidad y niega la presencia de los otros en cuanto otros. Una racionalidad totalmente centrada en el intercambio mercantil desconoce la conversión hacia los otros, mesianiza el mercado, privándolo de toda orientación hacia una justicia redistributiva y excluye la solidaridad

7) la ofensiva neolibral es tanto más fuerte cuanto más se vuelve normal. Su fuerza radica en hacernos sentir y vivir que esa ética, esas normas y esas relaciones sociales son parte de nuestra vida. Son nuestra propia vida. Cuando este proceso culmina el neoliberalismo se fortifica. Ya no es un enemigo que está frente a nosotros. Somos nosotros mismos. Su fuerza hegemónica parece diluirse, cuando en realidad se ha consolidado

8)la gran batalla del neoliberalismo se da en el campo que quizás más se descuida: el campo cultural.

9) no entender la cultura como los productos culturales, éstos sin lugar a dudas forman parte de ella, pero un enfoque reduccionista los ha identificado totalmente con la cultura.

10) cultura refiere a una matriz generadora de los comportamientos, hábitos, lenguajes, valores, relaciones sociales. La cultura es constitutiva de los sujetos, de su diversidad y de su protagonismo o de su ratificación. Estas relaciones, comportamientos, figuras identificatorias, sueños, expectativas, temores, frustraciones, que hemos internalizado son extroyectadas en las relaciones que tenemos con los demás.

11) la cultura, por tanto, es un lugar privilegiado para la penetración de la ética y de las concepciones neoliberales. Los valores de la competencia, de la superación individual, dan aquí sus batallas contra los valores de la solidaridad y del trabajo colectivo. Es aquí donde pueden gestarse las utopías, pero es aquí, sobre todo, donde pierden.

Muchas gracias, José Luis, te quedás para siempre.

Actualizado 26/07/2008 a las 21:25 por lua

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Comentarios

  1. Avatar de Orwell
    Qué temita.
    ¿Es en el marco de la ciencia económica tal como la conocemos en dónde debe ampliarse e integrarse esa variable que vienen omitiendo, es decir: los deseos y apetencias individuales?
    O ¿Debe estudiarse el fenómeno económico desde una observación nueva, menos mecanicista y más amplia?
    Efectivamente la cultura refleja de alguna manera las "verdades" alcanzadas por las distintas ciencias que estructuran el basamento intelectual "oficial".
    Mas allá de los cambios que se van introduciendo con nuevos descubrimiento que en muchos casos dan giros de 180 grados.
  2. Avatar de lua
    Y siguiendo por esa senda que abrís, lo que hoy por hoy pienso ( pero está en revisión permanente por lo que mañana puede que se desvie por otro sendero), es que las concepciones neoliberales constituyen en sí una ética determinada que se asienta y a la vez refuerza a la "ética del orden", que es inseparable del capitalismo en cuanto sociedad de dominación.

    En esto las concepciones neoliberales no innovan, más bien profundizan y radicalizan las exigencias de una "ética del orden".

    En el fondo se trata de si creemos o no que la libertad, asumida como dimensión personal y colectiva, sigue siendo una exigencia ética fundamental o si es necesario sacrificarla reduciéndola a instrumento de un orden de dominación.

    El mercado es convertido en figura ética universal, en tanto actuar éticamente supone adherir a los requisitos del orden extenso: dentro del mercado todo es permitido, la creatividad tiene un valor instrumental: vale si es puesta al servicio del desenvolvimiento del mercado. El derecho a la vida digna deja de ser un problema de la sociedad y pasa a ser un problema de cada individuo. Queda en las decisiones de cada uno ser solidario o no.

    Y todo esto se contextualiza adecuadamente en el marco de una racionalidad de tipo instrumental que predomina en la economía y que se ha extendido a otras áreas de nuestra cultura. Es más, de esa racionalidad instrumental es que se derivan los valores éticos hoy por hoy: sólo lo que es eficiente tiene valor. La eficiencia se ha transformado en valor supremo y en ese sentido el sistema que "ganó" es el que tiene la razón. La fuerza del ganador se pone por encima de la fuerza del derecho.

    La racionalidad instrumental traspolada, como se ha hecho, de la economía a todos los ámbitos de la vida, introduce criterios de calculabilidad basados en la eficiencia: logro de los fines, buscando los medios adecuados y ya está.

    No digo que se trate de renunciar a la eficiencia, como alternativa a esta cosa falaz de la objetividad de la ciencia económica, del mercado perfecto, etc. digo que más bien sería deseable y digno buscar una eficiencia que esté orientada por valores relacionados con la vida humana y con la corporeidad.
  3. Avatar de Orwell
    Habrìa que re definir los objetivos de la sociedad y obviamente que no se puede prescindir de la eficiencia, en aras de alcanzarlos.
    En realidad lo que se cuestiona precisamente, es la ineficiencia de ciertos modelos, para contener y resolver una problemática más amplia que definitivamente no se desarrolla sola en la puja entre la oferta y la demanda.
    Es delicado.
  4. Avatar de ParanoidAndroid
    Muy bueno, aunque se me escapan un montón de cosas que no logro entender. Aparte el tema es delicado, ya lo dijo Orwell.

    Lo que más me suena es la dimensión de la puja por la superación individual, y el vacío en torno a la falta de lazos y búsquedas colectivas, amén de un vacío en relación a todo futuro pensable. Hay muerte de lo utópico colectivo como proyecto pensable, eso que otrora forjó caminos e ideologías, hay muerte de ideologías; el mundo se mueve en el aquí y ahora, en pulsiones de lo cotidiano y de lo individual, y el pasado épico es apenas una pieza de museo espectacularizada. El héroe actual, de hecho, ya no es un héroe colectivo, es un héreo individual, es el que se salva, es Diego Leonardi, ponele. No hay una dimensión colectiva solidaria, y además es imposible tomar una distancia crítica de lo que constituye el Mercado (eso que la izquierda furibunda aún aboga); sólo es pensable desde un eterno adentro. No sé, es algo de lo que me surge pensar de todo esto, creo que me fui por otro lado. Pero me resulta tan difícil pensar en una salida a muchas cosas que por momentos llego al extremo de pensar que sólo puede abrigarla un fenómeno natural, algo que solito suscite un cambio antropológico, y por ende social y humano. Un proceso, claro. Algo que nos ponga fuera del Orden, de lo hegemónico, de las clasificaciones.

    Che, un beso.
  5. Avatar de lua
    Todo lo que van plasmando, Nani y Orwell, a mi me resulta muy pero muy bueno como síntesis de la llamada crisis de los paradigmas y de la postmodernidad.

    Muy enriquecedor.

    En lo personal, no creo que la postmodernidad responda a una concepción neoliberal. En variados aspectos se contrapone casi frontalmente.
    Pero lo que sí, es claro, es que el postmodernismo es un componente de una atmósfera cultural que aparece articulada con la cultura neoliberal, en el marco de la crisis profunda de civilización (al menos en un par de cosas).

    A mi parecer son muchos los aportes que el postmodernismo ofrece a una teoría crítica. En primer lugar: su crítica radical al proyecto de la modernidad, en la medida en que este privilegia el predominio absoluto de la racionalidad y la idea de un progreso que avanza en forma unilineal, orientado teleológicamente. La experiencia histórica del mundo en que vivimos nos muestra que el progreso científico y tecnológico no necesariamente significan progreso humano y social.

    Pero, además, un predominio absoluto de la racionalidad, en especial de la racionalidad instrumental, conduce al desconocimiento y negación de otras dimensiones humanas, constitutivas y fundantes de nuestra experiencia. Se trata de recuperar la afectividad, el carácter de apuesta que sustenta a muchas de nuestras opciones, la experiencia lúdica y creativa, la visión del ser humano como ser de solidaridad y de comunión. Estas experiencias, a mi entender, forman parte de un proyecto ético-político.

    En segundo lugar, el postmodernismo nos ha enfrentado a la experiencia del límite. De alguna manera el proyecto de la modernidad tiene/tenía un carácter absoluto, arrogante, dominador. Predominaba una racionalidad de tipo cartersiana, guiada por criterios de claridad y distinción que propugnan visiones absolutas y acabadas. La postmodernidad nos hace sentir como seres contingentes y, por lo tanto, necesariamente limitados en nuestras pretensiones de universalidad.

    Y el reverso de la moneda está en que la cultura de la postmodernidad tiene algunas dimensiones que resultan articuladas con la cultura neoliberal (pucha!). Principalmente en lo que se refiere a la "desconstrucción y disolución del sujeto".

    Lo que de plano rechazo por imposible: más bien asistimos a una emergencia de nuevos sujetos y nuevas identidades culturales, sociales, etc. A ver si lo puedo ejemplificar (porque lo tengo de la frente para adentro en lenguaje sociológico y no quiero dar por supuesto o por sobreentendido nada) y que no quede en abstracto: el pensamiento marxista ortodoxo acentuó con tal fuerza la unicidad del sujeto protagónico que llegó al punto de negar el carácter revolucionario de ciertos procesos de cambio, debido a que dicho sujeto no se hacía patente. O más grave aún, ver al proletariado presente allí donde no lo está, recurriendo al llamado "modelo normal" de la revolución rusa (donde tampoco se dió un sujeto único y mucho menos "normal" como quisieron ver algunos... campesinos pobres de un régimen zarista, pequeños burgueses intelectuales y etc.) y en algún punto los postmodernos comparten ese sesgo con el marxismo ortodoxo.

    Y el segundo aspecto funcional al neoliberalismo que también noto en la postmodernidad lo veo en la exaltación que hace de la comunicación, de una hermeneútica fragmentada y disuelta. Todo intento de globalizar y sientetizar termina siendo categóricamente rechazado o catalogado como metafísico, como si el rechazo del totalitarismo y las visiones absolutas necesariamente implicase el rechazo de las visiones globales y totalizantes.

    (espero no haberlos aburrido TANTO..., es que estos intercambios, sobre estos temas, me pueden)
  6. Avatar de Orwell
    Si. Ya se. Es muy abstracto. Es aquello que me me desvela de la unidad y la diversidad como que son la misma cosa. El todo es la reunión de las partes. No se invalida la existencia de algo absoluto o universal, al admitir la existencia de lo individual y la extrema particularidad.
    Obviamente mi lectura puede ser estrecha y sesgada.
    No creo poder abarcar todos los temas que estás disparando.
    Me engancho en algunas cosillas que me tocan por mi elucubrar diario.
    Por otra parte, es muy probable que yo me acomode o transite facilmente en la posmodernidad, es como el lenguaje que uno mama.

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