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Rosebud

Percepción o muerte

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Todas las formas por medio de las cuales hacemos frente a la complejidad de nuestro entorno se encuentran a nivel de la percepción profundamente teñidas por los colores de la sociedad en que vivimos, de la familia y la escuela que nos ha socializado, etc.

Aún más: es curioso que, inmediatamente por debajo del nivel de la conciencia habitual, exista también una forma de "captar" cosas hasta menos relevantes socialmente.

Quién no se ha cuestionado: la selectividad "se impone" a toda persona por la naturaleza de su aparato cognitivo? No podemos tomarnos más tiempo y percibir más cuidadosa y comprensivamente y alcanzar el "verdadero" sentido de lo que significan "realmente" las cosas a nuestro alrededor?

Tendríamos que responderla de diversas y yuxtapuestas formas:

a) todos los estudios de ésta última década parecen indicar que existen grandes diferencias entre los individuos en cuanto al grado en que apuestan en su selectividad, contentándose algunos con captar sólo unas pocas cosas que les resultan relevantes (de los acontecimientos con los que se enfrentan) y siendo otros más deliberativos y concientes en lo que se refiere a alternativas y precisiones. De hecho es famosa una escala que se utilizó en un estudio en torno a la "personalidad autoritaria" donde justamente aparecen correlaciones muy fuertes entre esta y variables como la propensión a ver las cosas MUY selectivamente.

b) vale la pena también tener en cuenta que un régimen constante de inspección cerrada de sucesos, una especie de devoción a las formas alternativas en que se pueden percibir los acontecimeintos, muchas veces (probadamente) entra en conflicto con las exigencias de la acción: y el mundo se hace, no?

c) hay veces en que inevitablemente, mal que nos pese, el "mundo", el afuera que después es adentro y viceversa, es de lo más parecido a una mancha de Roscharch: prevalece la ambigüedad y valen mil lecturas.

d) percibir o registrar un objeto o suceso de nuestro entorno comporta un acto de categorización. "Colocamos" las cosas en categorías: aquel es un "hombre" y es "forista de Webcon", está "posteando", de manera "activa" con la intención de "comunicarse". Cada una de las expresiones entrecomilladas supone una colocación o clasificación del flujo de estímulos basándonos en ciertas pautas que hemos aprendido a utilizar. Todo lo cual hace, influye, orienta la disposición del que percibió, lo que percibió.

e) finalmente: una vez que una sociedad/una comunidad ha "moldeado" los intereses de una persona y la ha entrenado para esperar lo que sea más probable en esta sociedad, se ha ganado un inmenso control, no solamente sobre sus procesos mentales, sino también sobre el mismo material con el que el pensamiento opera.

f) por otra parte, si bien es cierto que somos "selectivos" y que debemos serlo para adecuar nuestras limitadas capaciades cognoscitivas a las complejidades del entorno social y físico, también lo es que no estamos totalmente "atrapados" por esta selectividad, y que las condiciones para producir un cambio en la percepción y en la reflexión sobre los acontecimientos está ahí. Justamente cuando se hace explícito lo implícito: cuando asumimos que categorizamos, clasificamos y discriminamos para poder lidiar con el "entorno incipiente" y porque la predisposición perceptiva hace a la supervivencia, en más de un sentido. No sólo se trata de las necesidades y formas de lucha de un organismo per se, sino también de la necesidad de que el factor sorpresa sea minimizado, es decir, que tal disposición perceptiva sea predictiva: llegamos a aprender lo que acompaña a un acontecimiento (y hasta lo nombramos pomposamente INTUICION). Oímos el ruido de un tren que se aproxima y nos preparamos para ver el tren.


Aprendemos, si se quiere, la trama probabilística del mundo, conservamos este aprendizaje, lo usamos como guía para orientar nuestra disposición perceptiva hacia lo que probablemente va a ocurrir. Es esto lo que nos permite ir más allá de lo dado, lo declarado, pero es esto también lo que nos puede convertir en maquinitas de clasificar y prejuzgar peligrosamente.

Inevitablemente todo pasa y pasará por un ejercicio crítico de reflexión: la práctica de pensar la práctica.
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Comentarios

  1. Avatar de ParanoidAndroid
    Yo entro en la categoría de los que piensa que la objetividad no existe, por supuesto. Soy interpretativista.

    En cuanto a las clasificaciones, es tan interesante. La "normalidad", sin ir más cerca, no es más que el ajuste a una clasificación que será siempre una construcción, pero también lo monstruoso. Lo monstruoso no es más que lo que queda afuera de la clasificación: lo inclasificable. Nos creemos que existen dos, o con suerte tres, tipos de prácticas sexuales o devenir sexuales sólo porque así se lo clasificó: o sos homo, o sos hetero o sos bi. De ahí que el trabajo con lo monstruoso teja una salida a esa percepción siempre cultural, como lo fue el humanismo luego devenido nazismo en la percepción de una raza aria superior. ¿Alguien vio la película "XXY" ? Lo monstruoso ahí funciona como salida de una mirada atravesada por categorizaciones. Lo mismo podría decirse de películas como "X-mens".

    En la literatura, Kafka ha sido casi todo en torno a eso. Las líneas de fuga kafkianas no son más que la salida a toda clasificación, un devenir otra cosa fuera de las tradiciones.

    Naturalmente hay un sentido de trascendencia en todo esto, algo ascético, la apuesta a un cambio antropológico que nos urge. Coincido, lua, en que un volverse conciente de lo selectivo es un gran paso, es empezar a volverse un Odradek (?) o una Josefina la cantante, un camino hacia lo indeterminado, un salto hacia la muerte (pero la muerte feliz): la trascendencia.
  2. Avatar de lua
    Comparto tu comentario, me gustó mucho cómo lo articulaste con tu hacer, con tu praxis.

    Hace un tiempo largo leí un libro de Edgard Morin: "El paradigma perdido" (MUY recomendable) donde justamente el autor trabaja sobre la imposibilidad de imaginar una nueva construcción social, una nueva sociedad, una real evolución o revolución, sin que la conciencia lleve a cabo un progreso decisivo. Hacerse conciente, dentro de lo posible de estas cosas que reproducimos, modelos aprendidos para categorizar, por ej.

    Pero todo ello en el marco del hacer, de la praxis, caso contrario se corre peligro de no ejecutar, no hacer y quedar colgado en un plano idealista.

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