Yo no estoy de acuerdo con la eutanasia y no tengo creencias religiosas.
La vida es un derecho, y no nos podemos quitar ese derecho.
Un amigo mío que es médico me ha contado que tienen la convicción de que con la tecnológica y la medicina actual en el 95 por ciento de los casos se tiene controlado el dolor. Sin embargo, reconoce que la mayoría de los pacientes están en desacuerdo con él. En una encuesta de la OMS se encontró que sólamente el 50 por ciento de los pacientes decían que su dolore estaba controlado. Creo que el contraste de estas dos opiniones revela lo que es la realidad: De cada dos pacientes hay uno que está sufriendo dolor y éste no está controlado. No es raro que estos pacientes y sus familiares se depriman, pierdan la esperanza y empiecen a buscar otras soluciones radicales a sus problemas como el quitarse la vida para no sufrir más. Pero creo que deberíamos ir más allá y averiguar,¿por qué estos pacientes tienen que sufrir?
La medicina ha progresado rápidamente; el manejo del dolor exige que los médicos posean conocimientos que son difíciles de adquirir si no están dedicándose a esto en la práctica diaria (o no es parte de su especialidad). Por ello, no es raro que existan médicos que tengan reparos en recetar narcóticos, o que no sepan qué hacer para controlar el dolor de sus pacientes. Una verdad simple puede ser: "si no puedes controlar el dolor de tu paciente, envíalo a otro médico que sí lo pueda hacer". Incluso ahora existen los especialistas del dolor que se encargan de los casos mas difíciles. Otra creencia errada entre los médicos es que cuando recetan narcóticos la DEA (Agencia Federal de Control de Drogas) está supervisando las recetas y los va a castigar si recetan mucho. Eso no es cierto ya que si el médico receta lo apropiado nunca perderá su licencia a menos que haga algo ilegal.
De otro lado está la idiosincracia del paciente y su cultura. Algo que mi amigo descubrió entre mis pacientes por ejemplo, es el pensar que la morfina los convierte en drogadictos; por eso ellos prefieren no tomar las medicinas. Actualmente el chance de adicción es muy bajo (1%) y se pueden tomar medidas para que esto no ocurra. Asimismo los pacientes cuando van al médico no dicen toda la verdad, temen que el decirle al doctor que están con dolor, implica que el tratamiento ha fracasado y que el doctor les diga que se están muriendo. Tener dolor no es sinónimo de fracaso terapéutico en todos los casos. Otros pacientes no quieren hacer sentir mal al doctor y le dicen que "no estoy tan mal, algo me dolía pero ya estoy mejor", porque piensan que el doctor se va perturbar con saber que no los está aliviando. También, todos sabemos que un tipo de dolor no lo sufren igual dos personas. Un paciente deprimido o con miedo de morir por ejemplo experimenta más dolor que uno que no lo está. Además, hay pacientes que están sometidos a una fuerte presión por parte de sus familiares y seres queridos y creen que deben elegir el suicidio para evitar ser una carga para ellos.
El sufrimiento es es inseparable en la existencia del hombre
Por ello, es necesario que el paciente acepte su enfermedad como algo que va más allá de su voluntad, que reconozca sus limitaciones, que enfrente este sufrimiento con valor, y mantenga siempre la esperanza.
Para esto se necesita el apoyo de la familia y la compañía de los seres queridos.Creo que es hora de retirar mitos y creencias erradas que ponen en peligro la vida de nuestros pacientes y seres queridos y los predisponen a caer en el odioso crimen de la eutanasia o del suicidio asistido. Creo que todos debemos prepararnos mejor para el cuidado de los que sufren y para apoyar a nuestros pacientes y familiares para afrontar los últimos días de vida en la búsqueda de la reconciliación con nosotros mismos y con nuestros semejantes, forjando una visión de esperanza para el paso a la muerte.
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