Página 1 de 2 12 Último
  1. #1
    Super Ace
    Avatar de GoNz
    Fecha de ingreso
    04 jul, 06
    Mensajes
    1,682
    Temas
    70

    Aba1 El ataúd arañado!

    Este treth si es inexplicable, y da miedo en cierto punto... pero es un miedo realista y concreto, y no tan volado como muchos otros. Yo lo considero inexplicable ya que hoy en día todo el ámbito cientifico, medicos, etc realmente no tienen idea de las graves cuestiones que tienen a la mente humana como protagonista.
    "La catalepsia es una enfermedad muy grave, no por el hecho de llevar a la muerte sino por la razón de que la persona aparenta estar muerta sin que lo esté, y esta puede ser sepultada estando aun con vida.
    Esun estado biológico, en el cual la persona yace inmóvil, en aparente muerte y sin signos vitales, cuando en realidad se halla en un estado consciente."

    En Argentina, como en otros lugares del mundo también existieron casos famosos de este estilo. Por ejemplo el del animador Hector Coire al cual, cuando fue abierto su ataud, lo encontraron con el cuerpo boca abajo, y en el interior del féretro, marcas de resguños. Otra víctima de este estado fue Rufina Cambaceras quien fue encontrada aferrada a la reja de la bóveda familiar intentando salir.

    Debe ser desesperante padecer una cosa de este estilo... es realmente interesante y es una lástima que no se logre encontrar respuesta a tales cuestiones (no tan comunes). Esto también me lleva a pensar que da mucho asco que haya tantos médicos, cientificos, e investigadores que no se involucren con la mente humana, con esclarecer tantas enfermedades del cebero que hoy son tan habituales, y pueden afectar a cualquiera, llevándonos a la muerte y viviendo una vida de mierda (literalmente).

  2. #2
    A little insane
    Avatar de TiloTree
    Fecha de ingreso
    02 ene, 08
    Ubicación
    Pepperland
    Mensajes
    1,112
    Temas
    2

    Re: El ataúd arañado!

    Esta muy bueno este tema, me hace recordar una historia de Edgar Alan Poe, que se llama El entierro prematuro, y habla justamente de el tema. Debe ser horrible padecer esa enfermedad, y que encima no haya nada que lo explique y demás. La verdad que es un asunto que me da bastante miedo.

  3. #3
    I`m falling to pieces
    Avatar de chapitanp
    Fecha de ingreso
    28 abr, 07
    Ubicación
    Where the rains grows...
    Mensajes
    7,371
    Temas
    22

    Re: El ataúd arañado!

    Si bien hasta donde sé no padezco de esta enfermedad es uno de mis miedos más antiguos, creo que debe ser vivir literalmente una pesadilla, según tengo entendido por eso se realizan los velatorios, así pasan 24 horas, de todas maneras con el velatorio incluído sigue siendo uno de mis mayores miedos... despertar dentro del ataud.

  4. #4
    Expulsado

    Fecha de ingreso
    21 may, 07
    Ubicación
    BSA Foros
    Mensajes
    11,272
    Temas
    2872
    Entradas de blog
    7

    Icon14 Re: El ataúd arañado!

    La cuestión de los velatorios es como dice chapita, es porque en la antiguedad la gente moría y en los cementerios se escuchaban ruidos extraños, cuado se decidía a hacer una excavación a donde supuestamente provenian estos ruidos se encontraba a la persona en diferente posición y/o con rasguños.
    Esto es una enfermedad que puede surgir de la epilepsia, esquizofrenía o consumo de drogas entre otras. Generalmente yo la asociaba más con la epilepsia pero puede ocurrir por los demás casos que nombré. Podría hablar tanto de este tipo de cosas .

  5. #5
    OT Opinator
    OT Fan

    Fecha de ingreso
    30 abr, 07
    Mensajes
    780
    Temas
    30

    Re: El ataúd arañado!

    Gon gracias por este tema tan interesante y que lo hayas escrito... el "copy/paste" borro a muchos por acá, y me incluyo... espero threads como este. Que es una delicia leer.


    En los años '90... para los que no saben nací en una ciudad muy pequeña, hubo dos casos en mi ciudad.


    El primer caso, el encargado nocturno de cuidar el cementerio... en horas de la madrugada, escucha en la parte nueva de este cementerio... gritos, según él... escalofriantes.

    Buscó donde venía los gritos, y al ver que se trataba de una tumba, el hombre salió espantado... no sé muy bien si fue donde la policía o al hospital.
    El cajón estaba en un tipo nicho, eso que están empotrados en la pared... romper el cemento... llevó horas, los gritos ya no se escuchaban... al abrir el ataúd... encontraron a la persona arañada por ella misma, ensangrentada, con un expresión de desesperación, fuera de los arañazos en todo el cuerpo, se había mordido los labios, desfigurándolos, y tragando su propia lengua.
    A esta persona tuvieron que hacer una autopsia, encima... después de todo eso... ya que así se requería... y recién poder descansar en paz.

    El segundo caso, fue finales de los '90... a una persona le da catalepsia... lo dan por muerto... sus hijos, nietos... viven en EEUU y llegan para el velatorio... dicho velatorio fue de días, ya que sus hijos no llegaban y estos si o si... querían ver al padre.
    LLegan los hijos... y en un momento... el señor, abre los ojos... cuestión que obviamente dejó a más de uno, perplejo.
    No tengo más información lo que pasó a este señor.

    Muchas veces en el cementerio... cuando hay cambios de cajón, o para poner el difunto a otro lado... se ven cajones arañados...

    Los entendidos dicen que hay veces que cuando uno está muerto... de la nada abres los ojos, y será 1 minuto que vuelves a la vida. Y vuelves a morir. Un minuto de vida, axfisiante.

    Me falta más información... averiguaré.
    Nunca me metí al lleno a este tema.

  6. #6
    Lo que no me iguala no me ofende.
    OT Opinator Pro
    Avatar de Gabilay
    Fecha de ingreso
    14 ene, 06
    Ubicación
    Entre dos orillas.
    Mensajes
    5,192
    Temas
    98
    Entradas de blog
    3

    Re: El ataúd arañado!

    Es un tema escalofriantemente interesante.
    Un velorio de veinticuatro horas no nos asegura evitar una muerte asfixiante porque se han dado casos que demoraron meses en despertar.
    Alfredo Gath dueño de numerosas tiendas, dispuso para su entierro un feretro que se abría por el lado de adentro y una campanilla.
    Yo creo que me voy a asegurar que me entierren con mi celu y dos baterias super cargadas, aunque intentaria que mis familiares convenciesen a los médicos que me realicen un electroencefalograma porque tal estudio revelaría que hay vida en mi presunta muerte.

  7. 03/05/2008, 23:14

    Ace

    Razón
    Innecesario. Leer las Reglas Por Favor

  8. #7
    Expulsado

    Fecha de ingreso
    21 may, 07
    Ubicación
    BSA Foros
    Mensajes
    11,272
    Temas
    2872
    Entradas de blog
    7

    Re: El ataúd arañado!

    Cita Iniciado por Gabilay Ver mensaje
    Es un tema escalofriantemente interesante.
    Un velorio de veinticuatro horas no nos asegura evitar una muerte asfixiante porque se han dado casos que demoraron meses en despertar.
    Esto es cierto se ha dado muchos casos en los que la persona que padece la enfermedad a pesar de pasar veinticuatro horas velada, luego ha sido encontrada con los "sintomas" antes descriptos...
    Esta enfermedad es muy especial en ese sentido y nunca se sabe cuanto tiempo puede pasar la persona que la padece antes de volver en "sí".
    A mi me pasa algo raro con esto, pero me dicen que no es epilepsia...
    Cita Iniciado por Gabilay Ver mensaje
    Alfredo Gath dueño de numerosas tiendas, dispuso para su entierro un feretro que se abría por el lado de adentro y una campanilla.
    Si, lo sabía.

  9. #8
    Super Ace
    Avatar de Xispita
    Fecha de ingreso
    10 mar, 07
    Ubicación
    yo se bien que estoy afuera....
    Mensajes
    3,303
    Temas
    45

    Re: El ataúd arañado!

    Este tema a mi me da mucho chuyo...

    Mi mamá dice que ella quiere que la metan con un hacha
    Yo en cambio les he dicho a ambos (aunque a mi padre le revienta que saque temas de estos) que me incineren... asi no tendre que despertar y verme en esas condiciones

    Por aquí cerca hubo un caso hace 4 o 5 años... Fue todo muy loco porque la mujer al poco tiempo avisó que escuchaba algo ... que estaba segura de que era él... pero no abrieron la tumba ya que tenían que tener un permiso de no se que cosa... y si, cuando abrieron estaba todo lleno de arañazos :(

  10. 04/05/2008, 13:49

    Experimentado

    Razón
    Innecesario. Evitemos el Spam/Off Topic

  11. #9
    M A D O N N A ♥
    Avatar de N i q o
    Fecha de ingreso
    04 dic, 07
    Ubicación
    ~ The Fame.
    Mensajes
    9,280
    Temas
    311

    Re: El ataúd arañado!

    Realmente debe ser espantoso padecer la enfermedad y sobretodo despertarte en un ataud.

    Creo que se había hablado de esto cuando murio Gilda...si alguien sabe más estaría bueno que lo deje,solo se eso que me conto una amiga.

  12. #10
    He Vuelto!
    Avatar de luckk
    Fecha de ingreso
    02 jun, 07
    Ubicación
    Recoleta, Buenos Aires...
    Mensajes
    3,191
    Temas
    172

    Re: El ataúd arañado!

    En primer lugar, muy buen thread! Y muy buena tu continua opinión acerca del tema, y como dijeron más arriba, eliminando el "copiar y pegar", muy valorable eso hoy en día en Webcon! Ahora sí, respecto al tema, creo que debe ser horrible padecer algo similar, simplemente por lo aterrador que suena. No había escuchado de esos casos, pero por lo que mencionás fue terrible. Me parece que ante todo, se le tendría que hacer una severa crítica a los médicos por la ignorancia a la hora de realizar sus trabajos; no detectar algo así es para ponerse a reflexionar sobre sus actividades diarias, y por otro lado, la crítica a los científicos, por no encontrar respuesta alguna a esta enfermedad. Cada vez estamos, tanto en nuestro país como en el resto del Primer Mundo, más desarrollados científicamente, e igualmente no hay respuesta alguna a este tipo de casos. Es increíble pero es real...

  13. #11
    Expulsado

    Fecha de ingreso
    25 ene, 07
    Mensajes
    1,986
    Temas
    114

    Re: El ataúd arañado!

    Si les interesa el tema, lean "El entierramiento prematuro" de Edgar Allan Poe (Editoria Quadrata -EL ENTERRAMIENTO PREMATURO - Edgar Alan Poe -* Colección Miniature), y narra muchos casos de este estilo. Es copado y cortito, para leer en un finde tranqui.

    Y aca, un fragmento del cuento:


    Hay ciertos temas de interés absorbente, pero demasiado horribles para ser objeto de una obra de mera ficción. Los simples novelistas deben evitarlos si no quieren ofender o desagradar. Sólo se tratan con propiedad cuando lo grave y majestuoso de la verdad los santifican y sostienen. Nos estremecemos, por ejemplo, con el más intenso "dolor agradable" ante los relatos del paso del Beresina, del terremoto de Lisboa, de la peste de Londres y de la matanza de San Bartolomé o de la muerte por asfixia de los ciento veintitrés prisioneros en el Agujero Negro de Calcuta. Pero en estos relatos lo excitante es el hecho, la realidad, la historia. Como ficciones, nos parecerían sencillamente abominables. He mencionado algunas de las más destacadas y augustas calamidades que registra la historia, pero en ellas el alcance, no menos que el carácter de la calamidad, es lo que impresiona tan vivamente la imaginación. No necesito recordar al lector que, del largo y horrible catálogo de miserias humanas, podría haber escogido muchos ejemplos individuales más llenos de sufrimiento esencial que cualquiera de esos inmensos desastres generales. La verdadera desdicha, la aflicción última, en realidad es particular, no difusa. ¡Demos gracias a Dios misericordioso que los horrorosos extremos de agonía los sufra el hombre individualmente y nunca en masa!Ser enterrado vivo es, sin ningún género de duda, el más terrorífico extremo que jamás haya caído en suerte a un simple mortal. Que le ha caído en suerte con frecuencia, con mucha frecuencia, nadie con capacidad de juicio lo negará. Los límites que separan la vida de la muerte son, en el mejor de los casos, borrosos e indefinidos... ¿Quién podría decir dónde termina uno y dónde empieza el otro? Sabemos que hay enfermedades en las que se produce un cese total de las funciones aparentes de la vida, y, sin embargo, ese cese no es más que una suspensión, para llamarle por su nombre. Hay sólo pausas temporales en el incomprensible mecanismo. Transcurrido cierto período, algún misterioso principio oculto pone de nuevo en movimiento los mágicos piñones y las ruedas fantásticas. La cuerda de plata no quedó suelta para siempre, ni irreparablemente roto el vaso de oro. Pero, entretanto, ¿dónde estaba el alma? Sin embargo, aparte de la inevitable conclusión a priori de que tales causas deben producir tales efectos, de que los bien conocidos casos de vida en suspenso, una y otra vez, provocan inevitablemente entierros prematuros, aparte de esta consideración, tenemos el testimonio directo de la experiencia médica y del vulgo que prueba que en realidad tienen lugar un gran número de estos entierros. Yo podría referir ahora mismo, si fuera necesario, cien ejemplos bien probados. Uno de características muy asombrosas, y cuyas circunstancias igual quedan aún vivas en la memoria de algunos de mis lectores, ocurrió no hace mucho en la vecina ciudad de Baltimore, donde causó una conmoción penosa, intensa y muy extendida. La esposa de uno de los más respetables ciudadanos -abogado eminente y miembro del Congreso- fue atacada por una repentina e inexplicable enfermedad, que burló el ingenio de los médicos. Después de padecer mucho murió, o se supone que murió. Nadie sospechó, y en realidad no había motivos para hacerlo, de que no estaba verdaderamente muerta. Presentaba todas las apariencias comunes de la muerte. El rostro tenía el habitual contorno contraído y sumido. Los labios mostraban la habitual palidez marmórea. Los ojos no tenían brillo. Faltaba el calor. Cesaron las pulsaciones. Durante tres días el cuerpo estuvo sin enterrar, y en ese tiempo adquirió una rigidez pétrea. Resumiendo, se adelantó el funeral por el rápido avance de lo que se supuso era descomposición.
    La dama fue depositada en la cripta familiar, que permaneció cerrada durante los tres años siguientes. Al expirar ese plazo se abrió para recibir un sarcófago, pero, ¡ay, qué terrible choque esperaba al marido cuando abrió personalmente la puerta! Al empujar los portones, un objeto vestido de blanco cayó rechinando en sus brazos. Era el esqueleto de su mujer con la mortaja puesta.
    Una cuidadosa investigación mostró la evidencia de que había revivido a los dos días de ser sepultada, que sus luchas dentro del ataúd habían provocado la caída de éste desde una repisa o nicho al suelo, y al romperse el féretro pudo salir de él. Apareció vacía una lámpara que accidentalmente se había dejado llena de aceite, dentro de la tumba; puede, no obstante, haberse consumido por evaporación. En los peldaños superiores de la escalera que descendía a la espantosa cripta había un trozo del ataúd, con el cual, al parecer, la mujer había intentado llamar la atención golpeando la puerta de hierro. Mientras hacía esto, probablemente se desmayó o quizás murió de puro terror, y al caer, la mortaja se enredó en alguna pieza de hierro que sobresalía hacia dentro. Allí quedó y así se pudrió, erguida.
    En el año 1810 tuvo lugar en Francia un caso de inhumación prematura, en circunstancias que contribuyen mucho a justificar la afirmación de que la verdad es más extraña que la ficción. La heroína de la historia era mademoiselle [señorita] Victorine Lafourcade, una joven de ilustre familia, rica y muy guapa. Entre sus numerosos pretendientes se contaba Julien Bossuet, un pobre littérateur [literato] o periodista de París. Su talento y su amabilidad habían despertado la atención de la heredera, que, al parecer, se había enamorado realmente de él, pero el orgullo de casta la llevó por fin a rechazarlo y a casarse con un tal Monsieur [señor] Rénelle, banquero y diplomático de cierto renombre. Después del matrimonio, sin embargo, este caballero descuidó a su mujer y quizá llegó a pegarle. Después de pasar unos años desdichados ella murió; al menos su estado se parecía tanto al de la muerte que engañó a todos quienes la vieron. Fue enterrada, no en una cripta, sino en una tumba común, en su aldea natal. Desesperado y aún inflamado por el recuerdo de su cariño profundo, el enamorado viajó de la capital a la lejana provincia donde se encontraba la aldea, con el romántico propósito de desenterrar el cadáver y apoderarse de sus preciosos cabellos. Llegó a la tumba. A medianoche desenterró el ataúd, lo abrió y, cuando iba a cortar los cabellos, se detuvo ante los ojos de la amada, que se abrieron. La dama había sido enterrada viva. Las pulsaciones vitales no habían desaparecido del todo, y las caricias de su amado la despertaron de aquel letargo que equivocadamente había sido confundido con la muerte. Desesperado, el joven la llevó a su alojamiento en la aldea. Empleó unos poderosos reconstituyentes aconsejados por sus no pocos conocimientos médicos. En resumen, ella revivió. Reconoció a su salvador. Permaneció con él hasta que lenta y gradualmente recobró la salud. Su corazón no era tan duro, y esta última lección de amor bastó para ablandarlo. Lo entregó a Bossuet. No volvió junto a su marido, sino que, ocultando su resurrección, huyó con su amante a América. Veinte años después, los dos regresaron a Francia, convencidos de que el paso del tiempo había cambiado tanto la apariencia de la dama, que sus amigos no podrían reconocerla. Pero se equivocaron, pues al primer encuentro monsieur Rénelle reconoció a su mujer y la reclamó. Ella rechazó la reclamación y el tribunal la apoyó, resolviendo que las extrañas circunstancias y el largo período transcurrido habían abolido, no sólo desde un punto de vista equitativo, sino legalmente la autoridad del marido.
    La Revista de Cirugía de Leipzig, publicación de gran autoridad y mérito, que algún editor americano haría bien en traducir y publicar, relata en uno de los últimos números un acontecimiento muy penoso que presenta las mismas características.
    Un oficial de artillería, hombre de gigantesca estatura y salud excelente, fue derribado por un caballo indomable y sufrió una contusión muy grave en la cabeza, que le dejó inconsciente. Tenía una ligera fractura de cráneo pero no se percibió un peligro inmediato. La trepanación se hizo con éxito. Se le aplicó una sangría y se adoptaron otros muchos remedios comunes. Pero cayó lentamente en un sopor cada vez más grave y por fin se le dio por muerto.
    Hacía calor y lo enterraron con prisa indecorosa en uno de los cementerios públicos. Sus funerales tuvieron lugar un jueves. Al domingo siguiente, el parque del cementerio, como de costumbre, se llenó de visitantes, y alrededor del mediodía se produjo un gran revuelo, provocado por las palabras de un campesino que, habiéndose sentado en la tumba del oficial, había sentido removerse la tierra, como si alguien estuviera luchando abajo. Al principio nadie prestó demasiada atención a las palabras de este hombre, pero su evidente terror y la terca insistencia con que repetía su historia produjeron, al fin, su natural efecto en la muchedumbre. Algunos con rapidez consiguieron unas palas, y la tumba, vergonzosamente superficial, estuvo en pocos minutos tan abierta que dejó al descubierto la cabeza de su ocupante. Daba la impresión de que estaba muerto, pero aparecía casi sentado dentro del ataúd, cuya tapa, en furiosa lucha, había levantado parcialmente. Inmediatamente lo llevaron al hospital más cercano, donde se le declaró vivo, aunque en estado de asfixia. Después de unas horas volvió en sí, reconoció a algunas personas conocidas, y con frases inconexas relató sus agonías en la tumba.
    Por lo que dijo, estaba claro que la víctima mantuvo la conciencia de vida durante más de una hora después de la inhumación, antes de perder los sentidos. Habían rellenado la tumba, sin percatarse, con una tierra muy porosa, sin aplastar, y por eso le llegó un poco de aire. Oyó los pasos de la multitud sobre su cabeza y a su vez trató de hacerse oír. El tumulto en el parque del cementerio, dijo, fue lo que seguramente lo despertó de un profundo sueño, pero al despertarse se dio cuenta del espantoso horror de su situación. Este paciente, según cuenta la historia, iba mejorando y parecía encaminado hacia un restablecimiento definitivo, cuando cayó víctima de la charlatanería de los experimentos médicos. Se le aplicó la batería galvánica y expiró de pronto en uno de esos paroxismos estáticos que en ocasiones produce.
    La mención de la batería galvánica, sin embargo, me trae a la memoria un caso bien conocido y muy extraordinario, en que su acción resultó ser la manera de devolver la vida a un joven abogado de Londres que estuvo enterrado dos días. Esto ocurrió en 1831, y entonces causó profunda impresión en todas partes, donde era tema de conversación.
    El paciente, el señor Edward Stapleton, había muerto, aparentemente, de fiebre tifoidea acompañada de unos síntomas anómalos que despertaron la curiosidad de sus médicos. Después de su aparente fallecimiento, se pidió a sus amigos la autorización para un examen postmórtem (autopsia), pero éstos se negaron. Como sucede a menudo ante estas negativas, los médicos decidieron desenterrar el cuerpo y examinarlo a conciencia, en privado. Fácilmente llegaron a un arreglo con uno de los numerosos grupos de ladrones de cadáveres que abundan en Londres, y la tercera noche después del entierro el supuesto cadáver fue desenterrado de una tumba de ocho pies de profundidad y depositado en el quirófano de un hospital privado.
    Al practicársele una incisión de cierta longitud en el abdomen, el aspecto fresco e incorrupto del sujeto sugirió la idea de aplicar la batería. Hicieron sucesivos experimentos con los efectos acostumbrados, sin nada de particular en ningún sentido, salvo, en una o dos ocasiones, una apariencia de vida mayor de la norma en cierta acción convulsiva.
    Era ya tarde. Iba a amanecer y se creyó oportuno, al fin, proceder inmediatamente a la disección. Pero uno de los estudiosos tenía un deseo especial de experimentar una teoría propia e insistió en aplicar la batería a uno de los músculos pectorales. Tras realizar una tosca incisión, se estableció apresuradamente un contacto; entonces el paciente, con un movimiento rápido pero nada convulsivo, se levantó de la mesa, caminó hacia el centro de la habitación, miró intranquilo a su alrededor unos instantes y entonces habló. Lo que dijo fue ininteligible, pero pronunció algunas palabras, y silabeaba claramente. Después de hablar, se cayó pesadamente al suelo.
    Durante unos momentos todos se quedaron paralizados de espanto, pero la urgencia del caso pronto les devolvió la presencia de ánimo. Se vio que el señor Stapleton estaba vivo, aunque sin sentido. Después de administrarle éter volvió en sí y rápidamente recobró la salud, retornando a la sociedad de sus amigos, a quienes, sin embargo, se les ocultó toda noticia sobre la resurrección hasta que ya no se temía una recaída. Es de imaginar la maravilla de aquellos y su extasiado asombro.
    El dato más espeluznante de este incidente, sin embargo, se encuentra en lo que afirmó el mismo señor Stapleton. Declaró que en ningún momento perdió todo el sentido, que de un modo borroso y confuso percibía todo lo que le estaba ocurriendo desde el instante en que fuera declarado muerto por los médicos hasta cuando cayó desmayado en el piso del hospital. "Estoy vivo", fueron las incomprendidas palabras que, al reconocer la sala de disección, había intentado pronunciar en aquel grave instante de peligro.
    Sería fácil multiplicar historias como éstas, pero me abstengo, porque en realidad no nos hacen falta para establecer el hecho de que suceden entierros prematuros. Cuando reflexionamos, en las raras veces en que, por la naturaleza del caso, tenemos la posibilidad de descubrirlos, debemos admitir que tal vez ocurren más frecuentemente de lo que pensamos. En realidad, casi nunca se han removido muchas tumbas de un cementerio, por alguna razón, sin que aparecieran esqueletos en posturas que sugieren la más espantosa de las sospechas. La sospecha es espantosa, pero es más espantoso el destino. Puede afirmarse, sin vacilar, que ningún suceso se presta tanto a llevar al colmo de la angustia física y mental como el enterramiento antes de la muerte. La insoportable opresión de los pulmones, las emanaciones sofocantes de la tierra húmeda, la mortaja que se adhiere, el rígido abrazo de la estrecha morada, la oscuridad de la noche absoluta, el silencio como un mar que abruma, la invisible pero palpable presencia del gusano vencedor; estas cosas, junto con los deseos del aire y de la hierba que crecen arriba, con el recuerdo de los queridos amigos que volarían a salvarnos si se enteraran de nuestro destino, y la conciencia de que nunca podrán saberlo, de que nuestra suerte irremediable es la de los muertos de verdad, estas consideraciones, digo, llevan el corazón aún palpitante a un grado de espantoso e insoportable horror ante el cual la imaginación más audaz retrocede. No conocemos nada tan angustioso en la Tierra, no podemos imaginar nada tan horrible en los dominios del más profundo Infierno. Y por eso todos los relatos sobre este tema despiertan un interés profundo, interés que, sin embargo, gracias a la temerosa reverencia hacia este tema, depende justa y específicamente de nuestra creencia en la verdad del asunto narrado. Lo que voy a contar ahora es mi conocimiento real, mi experiencia efectiva y personal..
    Durante varios años sufrí ataques de ese extraño trastorno que los médicos han decidido llamar catalepsia, a falta de un nombre que mejor lo defina. Aunque tanto las causas inmediatas como las predisposiciones e incluso el diagnóstico de esta enfermedad siguen siendo misteriosas, su carácter evidente y manifiesto es bien conocido. Las variaciones parecen serlo, principalmente, de grado. A veces el paciente se queda un solo día o incluso un período más breve en una especie de exagerado letargo. Está inconsciente y externamente inmóvil, pero las pulsaciones del corazón aún se perciben débilmente; quedan unos indicios de calor, una leve coloración persiste en el centro de las mejillas y, al aplicar un espejo a los labios, podemos detectar una torpe, desigual y vacilante actividad de los pulmones. Otras veces el trance dura semanas e incluso meses, mientras el examen más minucioso y las pruebas médicas más rigurosas no logran establecer ninguna diferencia material entre el estado de la víctima y lo que concebimos como muerte absoluta. Por regla general, lo salvan del entierro prematuro sus amigos, que saben que sufría anteriormente de catalepsia, y la consiguiente sospecha, pero sobre todo le salva la ausencia de corrupción. La enfermedad, por fortuna, avanza gradualmente. Las primeras manifestaciones, aunque marcadas, son inequívocas. Los ataques son cada vez más característicos y cada uno dura más que el anterior. En esto reside la mayor seguridad, de cara a evitar la inhumación. El desdichado cuyo primer ataque tuviera la gravedad con que en ocasiones se presenta, sería casi inevitablemente llevado vivo a la tumba.
    Mi propio caso no difería en ningún detalle importante de los mencionados en los textos médicos. A veces, sin ninguna causa aparente, me hundía poco a poco en un estado de semisíncope, o casi desmayo, y ese estado, sin dolor, sin capacidad de moverme, o realmente de pensar, pero con una borrosa y letárgica conciencia de la vida y de la presencia de los que rodeaban mi cama, duraba hasta que la crisis de la enfermedad me devolvía, de repente, el perfecto conocimiento. Otras veces el ataque era rápido, fulminante. Me sentía enfermo, aterido, helado, con escalofríos y mareos, y, de repente, me caía postrado. Entonces, durante semanas, todo estaba vacío, negro, silencioso y la nada se convertía en el universo. La total aniquilación no podía ser mayor. Despertaba, sin embargo, de estos últimos ataques lenta y gradualmente, en contra de lo repentino del acceso. Así como amanece el día para el mendigo que vaga por las calles en la larga y desolada noche de invierno, sin amigos ni casa, así lenta, cansada, alegre volvía a mí la luz del alma. Pero, aparte de esta tendencia al síncope, mi salud general parecía buena, y no hubiera podido percibir que sufría esta enfermedad, a no ser que una peculiaridad de mi sueño pudiera considerarse provocada por ella. Al despertarme, nunca podía recobrar en seguida el uso completo de mis facultades, y permanecía siempre durante largo rato en un estado de azoramiento y perplejidad, ya que las facultades mentales en general y la memoria en particular se encontraban en absoluta suspensión.
    En todos mis padecimientos no había sufrimiento físico, sino una infinita angustia moral. Mi imaginación se volvió macabra. Hablaba de "gusanos, de tumbas, de epitafios". Me perdía en meditaciones sobre la muerte, y la idea del entierro prematuro se apoderaba de mi mente. El espeluznante peligro al cual estaba expuesto me obsesionaba día y noche. Durante el primero, la tortura de la meditación era excesiva; durante la segunda, era suprema, Cuando las tétricas tinieblas se extendían sobre la tierra, entonces, presa de los más horribles pensamientos, temblaba, temblaba como las trémulas plumas de un coche fúnebre. Cuando mi naturaleza ya no aguantaba la vigilia, me sumía en una lucha que al fin me llevaba al sueño, pues me estremecía pensando que, al despertar, podía encontrarme metido en una tumba. Y cuando, por fin, me hundía en el sueño, lo hacía sólo para caer de inmediato en un mundo de fantasmas, sobre el cual flotaba con inmensas y tenebrosas alas negras la única, predominante y sepulcral idea. De las innumerables imágenes melancólicas que me oprimían en sueños elijo para mi relato una visión solitaria. Soñé que había caído en un trance cataléptico de más duración y profundidad que lo normal. De repente una mano helada se posó en mi frente y una voz impaciente, farfullante, susurró en mi oído: "¡Levántate!"
    Me incorporé. La oscuridad era total. No podía ver la figura del que me había despertado. No podía recordar ni la hora en que había caído en trance, ni el lugar en que me encontraba. Mientras seguía inmóvil, intentando ordenar mis pensamientos, la fría mano me agarró con fuerza por la muñeca, sacudiéndola con petulancia, mientras la voz farfullante decía de nuevo:
    -¡Levántate! ¿No te he dicho que te levantes?
    -¿Y tú - pregunté- quién eres?
    -No tengo nombre en las regiones donde habito -replicó la voz tristemente-. Fui un hombre y soy un espectro. Era despiadado, pero soy digno de lástima. Ya ves que tiemblo. Me rechinan los dientes cuando hablo, pero no es por el frío de la noche, de la noche eterna. Pero este horror es insoportable. ¿Cómo puedes dormir tú tranquilo? No me dejan descansar los gritos de estas largas agonías. Estos espectáculos son más de lo que puedo soportar. ¡Levántate! Ven conmigo a la noche exterior, y deja que te muestre las tumbas. ¿No es este un espectáculo de dolor?... ¡Mira!
    Miré, y la figura invisible que aún seguía apretándome la muñeca consiguió abrir las tumbas de toda la humanidad, y de cada una salían las irradiaciones fosfóricas de la descomposición, de forma que pude ver sus más escondidos rincones y los cuerpos amortajados en su triste y solemne sueño con el gusano. Pero, ¡ay!, los que realmente dormían, aunque fueran muchos millones, eran menos que los que no dormían en absoluto, y había una débil lucha, y había un triste y general desasosiego, y de las profundidades de los innumerables pozos salía el melancólico frotar de las vestiduras de los enterrados. Y, entre aquellos que parecían descansar tranquilos, vi que muchos habían cambiado, en mayor o menor grado, la rígida e incómoda postura en que fueron sepultados. Y la voz me habló de nuevo, mientras contemplaba:
    -¿No es esto, ¡ah!, acaso un espectáculo lastimoso?
    Pero, antes de que encontrara palabras para contestar, la figura había soltado mi muñeca, las luces fosfóricas se extinguieron y las tumbas se cerraron con repentina violencia, mientras de ellas salía un tumulto de gritos desesperados, repitiendo: "¿No es esto, ¡Dios mío!, acaso un espectáculo lastimoso?"
    Fantasías como ésta se presentaban por la noche y extendían su terrorífica influencia incluso en mis horas de vigilia. Mis nervios quedaron destrozados, y fui presa de un horror continuo. Ya no me atrevía a montar a caballo, a pasear, ni a practicar ningún ejercicio que me alejara de casa. En realidad, ya no me atrevía a fiarme de mí lejos de la presencia de los que conocían mi propensión a la catalepsia, por miedo de que, en uno de esos ataques, me enterraran antes de conocer mi estado realmente. Dudaba del cuidado y de la lealtad de mis amigos más queridos. Temía que, en un trance más largo de lo acostumbrado, se convencieran de que ya no había remedio. Incluso llegaba a temer que, como les causaba muchas molestias, quizá se alegraran de considerar que un ataque prolongado era la excusa suficiente para librarse definitivamente de mí. En vano trataban de tranquilizarme con las más solemnes promesas. Les exigía, con los juramentos más sagrados, que en ninguna circunstancia me enterraran hasta que la descomposición estuviera tan avanzada, que impidiese la conservación. Y aun así mis terrores mortales no hacían caso de razón alguna, no aceptaban ningún consuelo. Empecé con una serie de complejas precauciones. Entre otras, mandé remodelar la cripta familiar de forma que se pudiera abrir fácilmente desde dentro. A la más débil presión sobre una larga palanca que se extendía hasta muy dentro de la cripta, se abrirían rápidamente los portones de hierro. También estaba prevista la entrada libre de aire y de luz, y adecuados recipientes con alimentos y agua, al alcance del ataúd preparado para recibirme. Este ataúd estaba acolchado con un material suave y cálido y dotado de una tapa elaborada según el principio de la puerta de la cripta, incluyendo resortes ideados de forma que el más débil movimiento del cuerpo sería suficiente para que se soltara. Aparte de esto, del techo de la tumba colgaba una gran campana, cuya soga pasaría (estaba previsto) por un agujero en el ataúd y estaría atada a una mano del cadáver. Pero, ¡ay!, ¿de qué sirve la precaución contra el destino del hombre? ¡Ni siquiera estas bien urdidas seguridades bastaban para librar de las angustias más extremas de la inhumación en vida a un infeliz destinado a ellas!
    Llegó una época -como me había ocurrido antes a menudo- en que me encontré emergiendo de un estado de total inconsciencia a la primera sensación débil e indefinida de la existencia. Lentamente, con paso de tortuga, se acercaba el pálido amanecer gris del día psíquico. Un desasosiego aletargado. Una sensación apática de sordo dolor. Ninguna preocupación, ninguna esperanza, ningún esfuerzo. Entonces, después de un largo intervalo, un zumbido en los oídos. Luego, tras un lapso de tiempo más largo, una sensación de hormigueo o comezón en las extremidades; después, un período aparentemente eterno de placentera quietud, durante el cual las sensaciones que se despiertan luchan por transformarse en pensamientos; más tarde, otra corta zambullida en la nada; luego, un súbito restablecimiento. Al fin, el ligero estremecerse de un párpado; e inmediatamente después, un choque eléctrico de terror, mortal e indefinido, que envía la sangre a torrentes desde las sienes al corazón. Y entonces, el primer esfuerzo por pensar. Y entonces, el primer intento de recordar. Y entonces, un éxito parcial y evanescente. Y entonces, la memoria ha recobrado tanto su dominio, que, en cierta medida, tengo conciencia de mi estado. Siento que no me estoy despertando de un sueño corriente. Recuerdo que he sufrido de catalepsia. Y entonces, por fin, como si fuera la embestida de un océano, el único peligro horrendo, la única idea espectral y siempre presente abruma mi espíritu estremecido.
    Unos minutos después de que esta fantasía se apoderase de mí, me quedé inmóvil. ¿Y por qué? No podía reunir valor para moverme. No me atrevía a hacer el esfuerzo que desvelara mi destino, sin embargo algo en mi corazón me susurraba que era seguro. La desesperación -tal como ninguna otra clase de desdicha produce-, sólo la desesperación me empujó, después de una profunda duda, a abrir mis pesados párpados. Los levanté. Estaba oscuro, todo oscuro. Sabía que el ataque había terminado. Sabía que la situación crítica de mi trastorno había pasado. Sabía que había recuperado el uso de mis facultades visuales, y, sin embargo, todo estaba oscuro, oscuro, con la intensa y absoluta falta de luz de la noche que dura para siempre.
    Intenté gritar, y mis labios y mi lengua reseca se movieron convulsivamente, pero ninguna voz salió de los cavernosos pulmones, que, oprimidos como por el peso de una montaña, jadeaban y palpitaban con el corazón en cada inspiración laboriosa y difícil. El movimiento de las mandíbulas, en el esfuerzo por gritar, me mostró que estaban atadas, como se hace con los muertos. Sentí también que yacía sobre una materia dura, y algo parecido me apretaba los costados. Hasta entonces no me había atrevido a mover ningún miembro, pero al fin levanté con violencia mis brazos, que estaban estirados, con las muñecas cruzadas. Chocaron con una materia sólida, que se extendía sobre mi cuerpo a no más de seis pulgadas de mi cara. Ya no dudaba de que reposaba al fin dentro de un ataúd.
    Y entonces, en medio de toda mi infinita desdicha, vino dulcemente la esperanza, como un querubín, pues pensé en mis precauciones. Me retorcí e hice espasmódicos esfuerzos para abrir la tapa: no se movía. Me toqué las muñecas buscando la soga: no la encontré. Y entonces mi consuelo huyó para siempre, y una desesperación aún más inflexible reinó triunfante pues no pude evitar percatarme de la ausencia de las almohadillas que había preparado con tanto cuidado, y entonces llegó de repente a mis narices el fuerte y peculiar olor de la tierra húmeda. La conclusión era irresistible. No estaba en la cripta. Había caído en trance lejos de casa, entre desconocidos, no podía recordar cuándo y cómo, y ellos me habían enterrado como a un perro, metido en algún ataúd común, cerrado con clavos, y arrojado bajo tierra, bajo tierra y para siempre, en alguna tumba común y anónima.
    Cuando este horrible convencimiento se abrió paso con fuerza hasta lo más íntimo de mi alma, luché una vez más por gritar. Y este segundo intento tuvo éxito. Un largo, salvaje y continuo grito o alarido de agonía resonó en los recintos de la noche subterránea.
    -Oye, oye, ¿qué es eso? -dijo una áspera voz, como respuesta.
    -¿Qué diablos pasa ahora? -dijo un segundo..
    -¡Fuera de ahí! -dijo un tercero.
    -¿Por qué aúlla de esa manera, como un gato montés? -dijo un cuarto.
    Y entonces unos individuos de aspecto rudo me sujetaron y me sacudieron sin ninguna consideración. No me despertaron del sueño, pues estaba completamente despierto cuando grité, pero me devolvieron la plena posesión de mi memoria.
    Esta aventura ocurrió cerca de Richmond, en Virginia. Acompañado de un amigo, había bajado, en una expedición de caza, unas millas por las orillas del río James. Se acercaba la noche cuando nos sorprendió una tormenta. La cabina de una pequeña chalupa anclada en la corriente y cargada de tierra vegetal nos ofreció el único refugio asequible. Le sacamos el mayor provecho posible y pasamos la noche a bordo. Me dormí en una de las dos literas; no hace falta describir las literas de una chalupa de sesenta o setenta toneladas. La que yo ocupaba no tenía ropa de cama. Tenía una anchura de dieciocho pulgadas. La distancia entre el fondo y la cubierta era exactamente la misma. Me resultó muy difícil meterme en ella. Sin embargo, dormí profundamente, y toda mi visión -pues no era ni un sueño ni una pesadilla- surgió naturalmente de las circunstancias de mi postura, de la tendencia habitual de mis pensamientos, y de la dificultad, que ya he mencionado, de concentrar mis sentidos y sobre todo de recobrar la memoria durante largo rato después de despertarme. Los hombres que me sacudieron eran los tripulantes de la chalupa y algunos jornaleros contratados para descargarla. De la misma carga procedía el olor a tierra. La venda en torno a las mandíbulas era un pañuelo de seda con el que me había atado la cabeza, a falta de gorro de dormir.
    Las torturas que soporté, sin embargo, fueron indudablemente iguales en aquel momento a las de la verdadera sepultura. Eran de un horror inconcebible, increíblemente espantosas; pero del mal procede el bien, pues su mismo exceso provocó en mi espíritu una reacción inevitable. Mi alma adquirió temple, vigor. Salí fuera. Hice ejercicios duros. Respiré aire puro. Pensé en más cosas que en la muerte. Abandoné mis textos médicos. Quemé el libro de Buchan. No leí más pensamientos nocturnos, ni grandilocuencias sobre cementerios, ni cuentos de miedo como éste. En muy poco tiempo me convertí en un hombre nuevo y viví una vida de hombre. Desde aquella noche memorable descarté para siempre mis aprensiones sepulcrales y con ellas se desvanecieron los achaques catalépticos, de los cuales quizá fueran menos consecuencia que causa. Hay momentos en que, incluso para el sereno ojo de la razón, el mundo de nuestra triste humanidad puede parecer el infierno, pero la imaginación del hombre no es Caratis para explorar con impunidad todas sus cavernas. ¡Ay!, la torva legión de los terrores sepulcrales no se puede considerar como completamente imaginaria, pero los demonios, en cuya compañía Afrasiab hizo su viaje por el Oxus, tienen que dormir o nos devorarán..., hay que permitirles que duerman, o pereceremos.

    Espero les guste.

    Saludos.-

  14. #12
    Expulsado

    Fecha de ingreso
    25 ene, 07
    Mensajes
    1,986
    Temas
    114

    Re: El ataúd arañado!

    Ah, aca algo mas que encontre:


    “Lo único que deseo para mi entierro es no ser enterrado vivo”. (Lord Chesterfield).

    C A T A L E P S I A

    Es un estado biológico en el cual la persona yace inmóvil, en aparente muerte y sin signos vitales, cuando en realidad se halla en un estado consciente, el cual puede a su vez variar en intensidad: en ciertos casos el individuo se encuentra en un vago estado de consciencia, mientras que en otros pueden ver y oír a la perfección todo lo que sucede a su alrededor. Puede ser producida por la enfermedad del Parkinson, epilepsia, por efectos de la cocaina, esquizofrenia, entre otros.

    Alternativamente, el individuo podría presentar signos vitales, pero es incapaz de controlar sus extremidades.

    Los sintomas pueden ser: todo el cuerpo rigido, el sujeto no responde a los estimulos, la respiración y el pulso se vuelven muy lentos, la piel se pone pálida. En algunos casos, especialmente en la antigüedad, este estado llevó a creer que la persona que padecía un ataque de catalepsia había fallecido, al desconocerse aún la enfermedad. Esto llevó a muchas personas a ser enterradas en vida.


    El Caso de Rufina Cambaceres



    Hija del escritor y polí*tico Eugenio Cambaceres, Rufina era una de las más preciadas damas de la alta sociedad porteña por su juventud y belleza. El 31 de mayo de 1902, mientras se preparaba para una salida al teatro, perdió el conocimiento. Su madre, alarmada, llamo a los doctores para que revisaran el estado de la joven. La conclusión fue demoledora: Rufina Cambaceres habí*a muerto. Sólo tení*a 19 años.

    Esa misma noche su ataúd fue depositado en la cripta familiar del Cementerio de la Recoleta, junto a los restos de su padre. Unos dí*as después se descubrió que el féretro estaba derribado. Temiendo que alguien hubiera robado las joyas que lo cubrían, el cuerpo fue retirado de la tumba. Con horror, los presentes pudieron ver los arañazos que la propia Rufina, presa del pánico, había marcado sobre su cara y las paredes del ataúd al despertar en su propia tumba, para luego morir asfixiada. Habí*a sido víctima de un ataque de catalepsia, enfermedad que apaga todos los signos vitales. La medicina de la época no supo diferenciar ese estado del de la muerte, condenando a la señorita Cambaceres a un entierro en vida.
    Después de la tragedia, fue erigido el magnífico monumento que señala la tumba de la joven, obra del alemán Richard Aigner. Representa a Rufina frente a la puerta de su cripta, tomando el picaporte como si pudiera salir. Como hubiera querido esa fatídica noche.


  15. #13
    Ace
    Avatar de lluly
    Fecha de ingreso
    30 ago, 07
    Ubicación
    Volando por todos lados
    Mensajes
    457
    Temas
    17

    Re: El ataúd arañado!

    Cita Iniciado por Gabilay Ver mensaje
    Yo creo que me voy a asegurar que me entierren con mi celu y dos baterias super cargadas, aunque intentaria que mis familiares convenciesen a los médicos que me realicen un electroencefalograma porque tal estudio revelaría que hay vida en mi presunta muerte.
    Me hiciste acordar a un amigo que quiere que el día que se muera lo entierren con un arma, el tema es que no se si le dará el espacio para manipularla... y a vos la señal Gabi.

    Ahora hablando en serio este es un tema que siempre me llamó mucho la atención, cómo es posibles que aún hoy con los avances en la medicina no se pueda saber cuando una persona padece esta enfermedad antes de que pase por semejante situación.

    Yo supe de tres casos: Uno que me contó mi mamá de una actriz hace muchos años, que no se porque abrieron el cajón a pedido de la familia y se encontraron que estaba toda rasguñada.

    Despues lei de un hombre que abrió los ojos en pleno velorio, todos se quedaron atónitos y la viuda que se encontraba rezando al lado del ataud murió de un infarto.

    El último no recuerdo bien la provincia pero creo que es San Juan o Tucumán que hay un bebé que se llama Miguelito que lo pusieron en una urnita de vidrio, unos días despues de su muerte la madre va a llevarle flores y lo encuentra de costado.
    Cuentan que en el pueblo lo veneran llevándole ropita, escarpines, chupetes y algunos dicen que hace milagros.

  16. 05/05/2008, 00:07

    Novato

    Razón
    Innecesario. Evitemos el Spam.

  17. #14
    Tupper
    Avatar de ojocitrico
    Fecha de ingreso
    05 nov, 06
    Mensajes
    2,570
    Temas
    373

    Re: El ataúd arañado!

    Paa eso los velorios son tan largos pero tengo entendido que ahora vienen atauds con cam poara evitar los tediosos velorios aunque a mi me parece morboso

  18. #15
    M A D O N N A ♥
    Avatar de N i q o
    Fecha de ingreso
    04 dic, 07
    Ubicación
    ~ The Fame.
    Mensajes
    9,280
    Temas
    311

    Re: El ataúd arañado!

    Gracias por la nota,Alemana.
    Pobre chica era re joven...
    Varias veces fui al cementerio de Recoleta,la próxima vez que vaya voy a ver si encuentro su tumba.

  19. #16
    Lo que no me iguala no me ofende.
    OT Opinator Pro
    Avatar de Gabilay
    Fecha de ingreso
    14 ene, 06
    Ubicación
    Entre dos orillas.
    Mensajes
    5,192
    Temas
    98
    Entradas de blog
    3

    Re: El ataúd arañado!

    A mi me pasa algo raro con esto, pero me dicen que no es epilepsia...
    Muero de curiosidad Fabri, si te pudieras explayar estaría genial.

    Gracias Alemana por la info y el link que dejaste, seguro que lo voy a leer.
    Yo en cambio les he dicho a ambos (aunque a mi padre le revienta que saque temas de estos) que me incineren... asi no tendre que despertar y verme en esas condiciones

    Totalmente Xispita, a esta conclusión llegue ayer domingo cuando debatiamos el tema en el almuerzo, no se ponían de acuerdo con la cantidad de baterias cargadas que me pondrían y se me prendio la lucecita.

    Me hiciste acordar a un amigo que quiere que el día que se muera lo entierren con un arma, el tema es que no se si le dará el espacio para manipularla... y a vos la señal Gabi.
    Lo del arma jamás se me hubiera ocurrido, tu amigo si que es corajudo Luly.

    Paa eso los velorios son tan largos pero tengo entendido que ahora vienen atauds con cam poara evitar los tediosos velorios aunque a mi me parece morboso
    No tenía idea que existieran ataud con cam, buscando info sobre esto encontre una página web donde se puede ver a una mujer que murio a sus 41 años de causas naturales. Las imagenes se refrescan cada diez segundos.
    Les dejo el link, aunque creo que los menos morbosos deben abstenerse a verlo, de todas maneras aclaro que el cuerpo aún no esta en un grado alto de descomposición.

    http://www.seemerot.com/cams.htm


  20. #17
    Expulsado

    Fecha de ingreso
    05 jul, 07
    Mensajes
    488
    Temas
    33
    Muy buen tema, aquí es donde tiene que usarse el método de la eutenasia, es decir porque no matar a lo que supuestamente ya esta muerto asi las dudas son despejadas.

    Yo creo que me voy a asegurar que me entierren con mi celu y dos baterias super cargadas, aunque intentaria que mis familiares convenciesen a los médicos que me realicen un electroencefalograma porque tal estudio revelaría que hay vida en mi presunta muerte.
    ¿Pero que vas a hacer con un celu y dos baterias y sin señal? dudo que llegue a tres metros bajo tierra y la segunda opción me da miedo tambien teniendo en cuenta la mala praxis, como a aquel que le sacaron su único riñon.
    Última edición por Fabri; 06/05/2008 a las 10:50

  21. #18
    OT Opinator
    OT Fan

    Fecha de ingreso
    30 abr, 07
    Mensajes
    780
    Temas
    30

    Re: El ataúd arañado!

    Encontré esta noticia que bueno es del 2004, pero... bue...
    Colgada en el portal de elmundo.es


    A punto de ser enterrado, un periodista sirio consiguió gritar "Estoy vivo" y salvarse de la muerte. Según el diario 'Al Thawra', Nabil Ayub, el periodista, había sufrido un infarto 16 horas antes. Los médicos diagnosticaron un paro cardiaco, por lo que decidieron que ya estaba muerto y debía ser enterrado.


    Ayub fue llevado al cementerio, y justo antes de que cerrasen la tapa del ataúd, logró gritar "Estoy vivo", lo que causó escenas de pánico entre los asistentes, que creían presenciar un milagro o una maldición.

    Más tarde, el periodista "resucitado" explicó que durante las 16 horas de su supuesta muerte logró oír todo lo que se decía a su alrededor, sin ser capaz de emitir una sola palabra.
    "Pero cuando sentí que ya era el final, logré por fin gritar", explicó, y los asistentes al enterramiento que habían logrado dominar el miedo lo llevaron de vuelta a casa, donde se recupera de un susto de muerte.

    -0-


    Puse en negrita lo que me llamó la atención...
    ... se puede oír y no gritar???...

  22. #19
    Super Ace
    Avatar de GoNz
    Fecha de ingreso
    04 jul, 06
    Mensajes
    1,682
    Temas
    70

    Re: El ataúd arañado!

    mmmm jajaja dudo del video ese que posteaste gaby XD noe s por mala odna anda q ver epro es como medio irreal...
    Alguno que sepa de tecnologia podria decir o alguienq se las rebusque jajaja odria decir si puede ser verdad como esta conectada la camra, fuente de energía la luz de dodne sale etc etc etc

  23. #20
    OT Opinator
    OT Fan

    Fecha de ingreso
    30 abr, 07
    Mensajes
    780
    Temas
    30

    Re: El ataúd arañado!

    Me puse a leer sobre esto...
    encontré lo siguiente...

    - Existen también unos ataúdes con un botón adentro (llamado también botones de pánico)... para avisar que no estabas muerto, solo andabas de parranda...
    Estos ataúdes se encuentra en Santiago de Chile, solamente...

    - Enterrados vivos: 1 de cada 10 en Suecia, 1 de cada 1000 en Francia, 2700 muertes falsas al año en Inglaterra y Gales.

    - Existen unas pastillas "muerte falsa"... según lo poco que leí como que lo inventó hace tiempo la CIA.
    Bue... digamos que esto sería para enfermos mentales... pero a lo que no llegué a leer, que contiene esta pastilla, esta droga que te permite morir un rato???...

  24. #21
    Super Ace
    Avatar de Xispita
    Fecha de ingreso
    10 mar, 07
    Ubicación
    yo se bien que estoy afuera....
    Mensajes
    3,303
    Temas
    45

    Re: El ataúd arañado!

    Existen unas pastillas "muerte falsa"... según lo poco que leí como que lo inventó hace tiempo la CIA.
    Bue... digamos que esto sería para enfermos mentales... pero a lo que no llegué a leer, que contiene esta pastilla, esta droga que te permite morir un rato???...
    oHH que monitoo... será como la historia de Romeo y Julieta ^^




    Gaby, la página que pusiste es de verdad verdadera ? porque a mí me tira error al intentar abrirla

    Me gustó la idea del interruptor

  25. #22
    Expulsado

    Fecha de ingreso
    21 may, 07
    Ubicación
    BSA Foros
    Mensajes
    11,272
    Temas
    2872
    Entradas de blog
    7

    Re: El ataúd arañado!

    Cita Iniciado por Gabilay Ver mensaje
    Muero de curiosidad Fabri, si te pudieras explayar estaría genial.
    En realidad me gustaría contar sobre el tema, MI tema. Lo que me pasa es que es algo para nada agradable y tendría que meditarlo si lo expongo o no. No es una cuestión de misterioso nada más lejano pero como dije antes no me resulta agradable lo que me pasa y con decir que en mi casa se enteraron de esto hace apróximadamente dos meses mientras que lo sufro desde los 9 años. Y no porque se los conté, sino porque tuve un "ataque"...
    No tenía idea que existieran ataud con cam, buscando info sobre esto encontre una página web donde se puede ver a una mujer que murio a sus 41 años de causas naturales. Las imagenes se refrescan cada diez segundos.
    Les dejo el link, aunque creo que los menos morbosos deben abstenerse a verlo, de todas maneras aclaro que el cuerpo aún no esta en un grado alto de descomposición.

    http://www.seemerot.com/cams.htm
    Yo entré al link pero no vi nada raro después dejo el print de lo que me apareció, es más en vez de una mujer creo que vi un hombre.
    Cita Iniciado por daviddan Ver mensaje
    aquí es donde tiene que usarse el método de la eutenasia, es decir porque no matar a lo que supuestamente ya esta muerto asi las dudas son despejadas.
    QUE?... NO puedo creer lo que estas diciendo. Creo, NO entendiste el tema... al menos querría creerlo sinceramente.

  26. #23
    Super Ace
    Avatar de Xispita
    Fecha de ingreso
    10 mar, 07
    Ubicación
    yo se bien que estoy afuera....
    Mensajes
    3,303
    Temas
    45

    Re: El ataúd arañado!

    Ya pude entrar. También me parece un hombre.

    Espero que me vistan más bonita cuando me muera... realmente

    Supuestamente la cam está instalada ahí para siempre? o por un tiempo?

  27. #24
    Lo que no me iguala no me ofende.
    OT Opinator Pro
    Avatar de Gabilay
    Fecha de ingreso
    14 ene, 06
    Ubicación
    Entre dos orillas.
    Mensajes
    5,192
    Temas
    98
    Entradas de blog
    3

    Re: El ataúd arañado!

    Más tarde, el periodista "resucitado" explicó que durante las 16 horas de su supuesta muerte logró oír todo lo que se decía a su alrededor, sin ser capaz de emitir una sola palabra.
    "Pero cuando sentí que ya era el final, logré por fin gritar", explicó, y los asistentes al enterramiento que habían logrado dominar el miedo lo llevaron de vuelta a casa, donde se recupera de un susto de muerte.
    También leí un caso así Sej y me paralizo, el tipo contaba que escucho y sintio todo lo que hicieron antes de llevarlo al cementerio, fue conciente que en la empresa funebre le llenaron la boca de aserrín de pino, le pegaron los ojos ( para que no se abrán durante el velorio, cosa que sucede) y lo maquillaron, por suerte se logro despertar y no llegaron a enterrarlo.

    mmmm jajaja dudo del video ese que posteaste gaby XD noe s por mala odna anda q ver epro es como medio irreal...
    Alguno que sepa de tecnologia podria decir o alguienq se las rebusque jajaja odria decir si puede ser verdad como esta conectada la camra, fuente de energía la luz de dodne sale etc etc etc
    No tenés porque disculparte Pedro, a mi me llamo la atención por eso lo postee para que debatieramos. Se me presentan chiquicientas preguntas al respecto, aunque reconozco que lo ire monitoreando para ver si hay cambios.

    - Existen unas pastillas "muerte falsa"... según lo poco que leí como que lo inventó hace tiempo la CIA.
    Bue... digamos que esto sería para enfermos mentales... pero a lo que no llegué a leer, que contiene esta pastilla, esta droga que te permite morir un rato???...
    Esto me hace acordar a los llamados zombies de Haiti, gente a la que se le suministra ciertas drogas para provocar una presunta muerte, son enterrados y mantenidos alli no recuerdo si un día o dos, para después ser desenterrados y usados como una especie de robots, para las plantaciones etc. La Constitución de Haiti prohibe esta práctica, así que imaginense lo difundida que estara.
    En el thread de Vudu deje info sobre esto.

    En realidad me gustaría contar sobre el tema, MI tema. Lo que me pasa es que es algo para nada agradable y tendría que meditarlo si lo expongo o no. No es una cuestión de misterioso nada más lejano pero como dije antes no me resulta agradable lo que me pasa y con decir que en mi casa se enteraron de esto hace apróximadamente dos meses mientras que lo sufro desde los 9 años. Y no porque se los conté, sino porque tuve un "ataque
    Ok Fabri, se te entiende y se te respeta totalmente

    Supuestamente la cam está instalada ahí para siempre? o por un tiempo?
    Ni idea Xispi, espero que después no nos vengan con problemas con el hosting y se nos niegue la posibilidad de ver parte del proceso.

    a pude entrar. También me parece un hombre.
    Por qué les parece un hombre ?, a mi por sus rasgos me parece una mujer, claro que tiene el pelo atado.
    Lo que no logre averiguar es cuanto tiempo lleva muerta.
    Esto es lo que se vio ahora, no hay cambios aparentes, al menos por el momento.


  28. #25
    Expulsado

    Fecha de ingreso
    21 may, 07
    Ubicación
    BSA Foros
    Mensajes
    11,272
    Temas
    2872
    Entradas de blog
    7

    Re: El ataúd arañado!

    Cita Iniciado por Gabilay Ver mensaje
    Por qué les parece un hombre ?, a mi por sus rasgos me parece una mujer, claro que tiene el pelo atado.
    Lo que no logre averiguar es cuanto tiempo lleva muerta.
    Esto es lo que se vio ahora, no hay cambios aparentes, al menos por el momento.
    Esto es lo que yo vi cuando entré. En realidad no me impresionó para nada, es más ni se si creer, tendría que empezar el estado de descomposición del cuerpo y no pasa nada. Y para mi es un hombre, no se.

    Dejo algo que encontré:
    Mujer peruana resucita en su propio velatorio
    Una mujer que fue declarada clínicamente muerta volvió a la vida ante la sorpresa y asombro de sus familiares, que estaban preparándola para velarla en un poblado del norte de Perú.
    Felicita Guizabalo, de 33 años, quien padece cáncer generalizado, recobró sus signos vitales el sábado pasado, cuando era velada y sus familiares estaban a punto de meterla en un ataúd después de ponerle una mortaja.
    La mujer abrió los ojos y empezó a moverse ante la sorpresa de todos. “Ella ya no respiraba, se enfrió totalmente”, narró a la prensa con asombro una de sus parientes.
    Guizabalo había ingresado horas antes a un centro de salud de su pueblo, el caserío Tayabamba, en el departamento de La Libertad, donde los médicos certificaron su muerte clínica después de examinarla.
    “La muerta”, como ahora la llaman, dijo a la radio RPP que ahora se encuentra bien y que volvió a la vida por la bendición de Dios. “Estoy bien, tenía dolor de estómago, pero él (Dios) me sanó y me devolvió la vida”, señaló la mujer.

    Fuente: emisterios.com

    Saludos

Página 1 de 2 12 Último

Temas similares

  1. Respuestas: 36
    Último mensaje: 19/01/2008, 23:27

Iniciar sesión

Iniciar sesión