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Fenómenos Inexplicables Vacas Mutiladas, figuras complejas en los campos sembrados, y muchos otros fenómenos siguen sin tener una explicación. Este es el foro dedicado a los fenómenos que la ciencia moderna no pudo develar.

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Antiguo 14/12/07, 22:58:26   #1
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Monstruos




Me parecio interesante hacer un thread donde se relatan las leyendas de los monstruos mas conocidos mundialmente!
Aca les dejo una lista:

La Leyenda del Leviatán

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El Leviatán –vocablo proveniente del nombre hebreo clásico Livyatan– era un monstruo bíblico que vivía en el mar. Es mencionado en el Antiguo Testamento: Salmo 74:13-14, Job 41 e Isaías 27:1). La palabra “leviatán” suele ser considerada sinónima de cualquier monstruo o criatura acuática de gran tamaño. En hebreo moderno, significa simplemente "ballena".
La palabra "Leviatán" aparece seis veces en la Biblia; también se menciona en el Génesis 1:21: "Dios creó un gran monstruo del mar llamado Taninim". Este nombre puede ser traducido como un monstruo del mar, un cocodrilo o una serpiente gigante. Interpretaciones del Génesis aducen que Dios creó un Leviatán masculino y otro femenino, luego mató a la hembra, la saló y se la ofreció en alimento a los justos, porque si el Leviatán se procreara el mundo no podría más que someterse ante él.
El Leviatán era un pez monstruoso creado durante el quinto día de la Génesis divina. Su historia se relaciona bastante con el “Bathra 74b” del Talmud, donde se dice que el Leviatán será muerto y su carne será servida como banquete a los justos en los tiempos que vendrán, y que su piel se utilizará para cubrir la tienda donde ocurrirá el banquete.


Además, el Leviatán se puede interpretar también como el mar mismo. Algunos eruditos lo han entendido como una referencia bíblica metafórica de los temibles animales marinos que aterrorizaron el reino de Israel. Otros comparan la mención a Tiamat y a otros monstruos similares que representaron al mar como enemigo a los Dioses, en mitos de culturas cercanas.
La interpretación cristiana del Leviatán lo considera a menudo como un demonio o un monstruo natural asociado a Satán o al diablo. Como algunos han sostenido, es el mismo monstruo que Rahab, término empleado varias veces en el Antiguo Testamento para designar un poder malvado del Caos (Isaías 51:9).
Por eso, se ha creído que el Leviatán bíblico representa las fuerzas pre-existentes al caos. El Salmo 74:13-14 dice: "eras Tú quien movió el mar con su fuerza, y rompió las cabezas de los monstruos en las aguas; eras Tú quién mató al Leviatán, y lo sirvió como alimento para las criaturas de la Tierra". Y en Génesis 1:2 leemos que “la tierra era vacía y no tenía forma, la oscuridad cubría toda la superficie y entonces el espíritu de Dios emergió desde la profundidades del mar”.
Según las escrituras del Padre Sebastián Michaelis, Balberith –demonio que, se dice, poseyó a la Hermana Madeleine– le dijo al sacerdote no sólo quiénes eran los otros demonios que poseían a la monja, sino también cuáles eran los santos especiales que servirían para oponerse a ellos. Leviatán fue uno de los demonios nombrados por Balberith. Dijo, además, que su adversario era San Pedro.
Para Santo Tomas de Aquino, Leviatán es el demonio de la envidia y el primer diablo destinado a castigar a los pecadores correspondientes

Nahuelito

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Nahuelito es una supuesta criatura acuática desconocida que según la creencia popular vive en el lago Nahuel Huapi en Argentina.
Al igual que Nessie, su contraparte escocés, recibe su nombre de la masa de agua que supuestamente habita, aunque su existencia nunca ha sido confirmada a pesar de las búsquedas sistemáticas realizadas. La leyenda es muy conocida en el país y es una referencia en libros y artículos clásicos de criptozoología.

Ogopogo

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Por cientos de años una estraña criatura ha sido reportada en el lago Okanagan. La mayoría de los investigadores considera que la criatura es un Basilosaurio or Zeuglodonte, una bestia que se piensa desapareció hace dos millones de años. Roy P. Mackal, trabajó con doscientos reportes coleccionados por Mary Moon, y elaboró una descripción de la criatura. Principalmente, la descripción corresponde a la de otras criaturas acuáticas como el monstruo del Loch Ness.
El nombre de Ogopogo se originó de una canción que fue adaptada para la criatura. La mayoría de los reportes hablan de un tronco flotante que de pronto cobra vida y comienza a nadar.
El Ogopogo apareció por sorpresa el pasado jueves 18 de abril cuando un equipo de filmación se disponía a grabar la reconstrucción de un avistamiento de hace 24 años. El equipo de Tripod Film and Video Productions de Kelowna comenzaba a grabar la escena cuando Bill Steciuk divisó a la criatura al oeste del puente del lago Okanagan: "Vimos dos o tres ondulaciones dentro y fuera del agua... El lago estaba en calma a pesar de la estela de cerca de 200 metros que iba dejando a su paso", declaró uno de los miembros del equipo, que tomó una serie de fotografías con su cámara de 35 milímetros. Esa misma noche, ya se pudo revisar la cinta, en la que la figura aparece nítidamente en pantalla durante un minuto y medio: "Mi socio, Len Melnyk, estaba absolutamente seguro de que no se trataba de una onda o estela de barco. Había algo debajo del agua", ha dicho uno de los responsables del proyecto. Hay también varias secuencias en la película que muestran anomalías en la superficie del agua.


Monstruo del lago Ness


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Nessie, como se le conoce cariñosamente al monstruo, la historia lo recoge desde el siglo VI, pero cada cierto tiempo un grupo de investigadores recorre los 40 kilómetros de largo que tiene el lago en una cuidadosa búsqueda que confirme la leyenda.




Click the image to open in full size. Los testigos oculares relatan que el monstruo tiene un color rojo oscuro, piel lisa y que mide entre ocho y nueve metros de longitud. Con estas descripciones algunos científicos piensan que puede tratarse de un plesiosaurio, una especie de dinosaurio marino.

Una vieja leyenda cuenta que un misionero fue el primero en dar fe de un encuentro con el monstruo. Desde ese momento y hasta la fecha, miles de personas comentan sorprendidos sus encuentros con Nessie.
Unos, lo han divisado mientras transitaban por la carretera que bordea el lago, otros, desde el castillo de Urquhart situado en una de sus orillas. En algunos avistamientos los curiosos han tomado fotos, algunas de ellas reveladoras de siluetas extrañas en la superficie, mientras que otras no muestran nada importante.
A pesar de que existen varias imágenes, ninguna es lo suficientemente clara y concluyente sobre la bestia marina, y aunque hay muchos encuentros reportados, no se tiene noticias de ataques a seres humanos.

El lago es un alargado canal de agua que se extiende por 40 kilómetros. Sus aguas son ligeramente cálidas en la superficie y muy frías a medida en que se desciende. Las montañas le bordean con acantilados que proyectan una imponente sombra sobre las aguas. Hay sitios en que a pocos metros de la orilla la profundidad llega a los 200 metros, lo que hace de difícil la investigación.
Una teoría que defienden los creyentes de Nessie, es que el lago tiene profundos canales subterráneos que lo comunican con el mar, por los que los supuestos monstruos entran y salen a su antojo, justificando así las largas ausencias entre sus apariciones.
La superficie del lago está casi siempre tranquila, por lo que esta ausencia de olas hace más fácil la observación, y también la confusión, pues un pequeño tronco de árbol movido por una ligera brisa, puede crear una ola con su consecuente efecto óptico para que todo el mundo piense que ha visto a Nessie "echando un vistazo".

.................................................. .................................................. ...

Ustedes que piensan?
Creen o no en estos monstruos?


Buenisimo que tengamos a nuestro representante!!




Nikc está desconectado   Responder Citando
Antiguo 15/12/07, 00:36:35   #2
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Re: Monstruos



No la verdad que no creo en eso, son todos mitos
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Recomendados
Antiguo 15/12/07, 00:46:15   #3
1er Año De La Consagracion!!
 
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Re: Monstruos




en estos casos, para mi son leyenda...k se forman de menor a mayor...osea van creciendo....
pero bueno siempre crei...en todo! ya sea en ovnis, fantasmas, monstruos...aunque nunca los haya visto...
Gracias por el aporte! esta muy bueno
JUANY está desconectado   Responder Citando
Antiguo 15/12/07, 14:40:09   #4
Para mi, sos parte del decorado.
 
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Re: Monstruos




La foto de ogopogo me pareció un poco rara... o será que yo tengo la mente podrida ?
Spin está desconectado   Responder Citando
Antiguo 15/12/07, 20:56:27   #5
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Re: Monstruos




Justo hoy estaba leyendo sobre este tema. Se llama Criptozologia, los criptozologos estudian este tipo de leyendas o relatos e investigan. Estoy recabando info sobre una leyenda del Congo, en cuanto pueda la bajo a la webconf y ademas les cuento sobre la Criptozologia.
cda8omi está desconectado   Responder Citando
Antiguo 15/12/07, 21:02:02   #6
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Re: Monstruos




El «Mokele-Mbembé»

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El Mokele-Mbembé, llamado por los pigmeos "El que detiene ríos".

El escritor y naturalista inglés Ivan T. Sanderson pudo ver en 1932 a esta criatura en una de sus expediciones por la pantanosa zona del río Mainyu, en el África ecuatorial occidental. Se encontraba navegando junto con sus compañeros en una zona inexplorada de este río, cuando de una cueva cercana surgió un ruido ensordecedor y, según relata él mismo, «vimos cómo algo enorme se levantó frente a nosotros, convirtiendo el agua en espuma». La visión duró apenas unos instantes, pero fue un tiempo suficiente para que pudiesen apreciar que lo que se había levantado del agua era «la cabeza negra de un animal semejante a una enorme foca, aunque mucho más ancha que larga». Si bien el tamaño de esta cabeza -única parte del animal que pudieron contemplar- era del mismo tamaño que la de un hipopótamo adulto, la forma de la misma no tenía ningún parecido con la de este mamífero.

Tras esta visión, las dos piraguas que formaban parte de la expedición se alejaron lo más rápido posible mientras los indígenas no cesaban de gritar aterrados: «Mokele-Mbembé». Hablando más tarde con los nativos de la zona, todos coincidieron en que en esos parajes vive un terrible animal, el Mokele; un ser que pese a ser vegetariano -se alimenta de lianas- es un terrible enemigo de hipopótamos y cocodrilos que evitan pasar por la zona donde habita esta temible bestia.

La existencia de este extraño animal en las regiones pantanosas del corazón de África es casi como un secreto a voces. Voces que dan los indígenas, para los que su existencia está fuera de toda duda, y también los pocos occidentales que han podido ver a este excepcional animal, que podría ser una reliquia del pasado.

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Roy Mackal (en el centro) navega por el río Oubangui en busca del «Mokele-Mbembé».

Para conocer si hay algo de verdad en los relatos de nativos y exploradores, se han realizado multitud de expediciones a las zonas donde se han producido la mayoría de los testimonios. En 1982, el doctor Roy Mackal, de la Universidad de Chicago, organizó una exploración de la zona norte del lago Likusia, en la República Popular del Congo. Desde esta región pantanosa habían llegado multitud de noticias sobre este animal desconocido por la ciencia. Durante varias semanas, el grupo de científicos recorrió esta extensa zona apenas hollada por el hombre blanco recogiendo decenas de testimonios de los nativos. Finalmente los científicos encontraron las huellas de un animal desconocido pero de tamaño superior, sin duda, al de un elefante.

Otra expedición, en esta ocasión de científicos de la universidad de Brazzaville: repitió pocos meses después el intento de encontrar esa bestia misteriosa que se dice habita en las apartadas marismas. En esta ocasión, los científicos tuvieron más suerte. El biólogo Marcellín Agnagna y su equipo se encontraron frente a frente con ese animal. Se trataba de una especie con aspecto distinto a cualquier otra conocida hoy día, y con una morfología muy similar a la de un gran dinosaurio saurópodo, que, como si proviniese de una máquina del tiempo, parecía surgido del Mesozoico, período del secundario en que los grandes saurios dominaban la Tierra.

Por desgracia, tampoco en esta ocasión fue posible obtener la prueba definitiva para demostrar al mundo entero la existencia de este fósil viviente, conseguir la captura de un ejemplar. La complicada orografía, el intrincado laberinto de pantanos y ríos que se entrecruzan, es sin duda uno de los principales garantes del anonimato de los que tal vez pueden ser los últimos dinosaurios sobre nuestro planeta. Otras expediciones que se han realizado a la zona, tampoco han sido jalonadas por el éxito.


Tras El Monstruo De Las Marismas

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Fotografía tomada en 1996. Según su autor, Bob Teeney, paseaba con un amigo cerca del lago Howwick Falls, cuando ante ellos se presentó; este extrañísimo saurio. El autor, que cree pueda tratarse del mítico Mokele-Mbembé.

Una de las últimas exploraciones la realizó un equipo de once japoneses, entre marzo y abril de 1988, algunos de los cuales habían participado con anterioridad en otros viajes a la zona. Las marismas del lago Telle, en la misma región de Likuala, fue el terreno elegido para realizar la expedición; numerosos lugareños habían testificado sobre su contacto directo con el monstruo. Uno de ellos afirmó haberlo visto entrar en el lago apenas un mes antes, y otro, un cazador de elefantes llamado Inmanuel Mongoumelo, dice que lo vio en los ríos Sanga y Bai, que están conectados con el lago Telle. Incluso varios de los ancianos de la aldea recuerdan que, a principios de siglo, una de estas criaturas fue cazada por los pigmeos de la cercana zona de Oumé. Los expedicionarios sólo pudieron ver en una ocasión, un gran objeto negro flotando en el centro del lago, pero la niebla les impidió observar más detalles.

La sospecha de que en algunas apartadas zonas del continente africano hay un extraño y enorme animal de costumbres anfibias no es algo reciente. Uno de los grandes exploradores y cazadores del pasado siglo, Alfred Aloysius Horn, pudo ver personalmente las pisadas de un desconocido animal que los indígenas del Camerún llamaban «Jagonini», que quiere decir «el buceador gigante». "Las huellas de la bestia eran del tamaño de unas grandes sartenes, pero con tres enormes garras", cuenta este traficante y cazador, que recogió abundantes testimonios entre los nativos sobre la fiereza de la bestia.

Años más tarde, en 1913, el capitán de las fuerzas coloniales alemanas en Camerún, el barón von Stein zu Lausnitz, realizó una completa investigación sobre las riquezas minerales y naturales de este territorio que estaba administrado por el Imperio Alemán. Unos párrafos de su trabajo, hablan de que «existe al parecer, una criatura que causa el terror entre los negros de determinadas zonas del Congo, del bajo Ubangui, del Sanga y del lkelemba, al que se le da el nombre genérico de «Mokele-Mbembé». Según diversos relatos provenientes de guías experimentados, el animal es de color oscuro, piel lisa y tamaño cercano al de un elefante. Su cuello es largo y flexible y cuenta con una cola de gran poder».

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El fruto de la «Landolphia» es el alimento principal del «Mokele Mbembé».

El informe del meticuloso militar alemán explica que, «los rumores señalan que emplea la cola para hacer zozobrar las canoas que caen bajo su radio de acción, para a continuación matar con saña a sus ocupantes, pero sin llegar a devorarlos. Se asegura que el animal vive en las oquedades y cavernas que forma la arcilla en las márgenes del río. Unos nativos incluso me han enseñado el alimento predilecto de este monstruo, una liana con grandes flores blancas que da una savia lechosa y que tiene unos frutos parecidos alas manzanas». Incluso en una ocasión el barón von Stein pudo ver el sendero que había trazado el animal.

El «Shimpekwe», Mitad Elefante Y Mitad Dragón

De otras zonas del corazón del Continente Negro llegan más testimonios que hablan de la presencia de un extraño y desconocido animal. El nombre que se le da cambia, pero la descripción es, en esencia, similar. En 1910, un traficante de animales salvajes, Karl Hagenbeek, recibió por varios caminos la noticia de la existencia de un gran animal desconocido, el «Shimpekwe», una bestia «mitad elefante y mitad dragón», que habitaba en la región sur del Congo Belga y el norte de Rhodesia (la actual Zimbawe). Tan convencido estaba de que se trataba de un dinosaurio, «posiblemente relacionado con los brontosauros», que organizó una expedición hacia la zona del lago Bangweolo, a unos 260 kilómetros al este de Elizabethville, la actual Lubumbashi. Lamentablemente esta expedición fracasó; ni siquiera logró encontrar el lago.
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Sin embargo, un colono y escritor inglés, J.E. Hughes, vivió 18 años a orillas del Bangweolo y pudo realizar una detallada encuesta entre los nativos de la zona, recogiendo multitud de testimonios sobre este animal, que ellos llaman «Chipekwe». Uno de los más destacados es la narración del jefe de la tribu de los Wa-ushi, cuyo abuelo fue testigo presencial de la caza de una de estas bestias en las aguas del río Luapula, que une los lagos Bangweolo y Mweru, en la zona fronteriza de los actuales estados de Zaire y Zambia. Este colono inglés cuenta que el funcionario británico retirado, M.H. Croad, se despertó una noche por un gran ruido de chapoteo y que, al revisar intrigado los contornos, encontró sobre la arena unas enormes huellas totalmente desconocidas.

John Millais, un naturalista inglés que durante los años veinte exploró amplias regiones del continente africano, escribió un amplio informe sobre el extraño animal del que se hablaba en el país de los Ba-rotses, en el Zambezee medio (al este de la actual Zambia). Las apariciones de este animal, al parecer un gran reptil acuático de un tamaño superior al de un elefante, con largo cuello, cabeza parecida a la de una serpiente y patas de lagarto, que los indígenas llamaban «Isigugumadevu», intrigaron vivamente al rey Lewanika, que investigó los testimonios de sus súbditos y envió un amplio informe al Residente británico en Zululandia, el coronel Hardinge, en el que le relataba que él mismo había podido ver el sendero formado por esta bestia entre los cañaverales, un rastro que tendría un grosor de un metro y medio. Los habitantes de las zonas pantanosas de Zaire llaman «Mbilintu» a este extraño animal que habita en las ciénagas y tiene un tamaño comparable al de un elefante.


El «León de las Aguas»

Angola es otra de las zonas de donde llegan testimonios de la existencia de un monstruo acuático, el «Coje Ya Menia», un animal que emite unos potentes rugidos que le han valido el apelativo de «León de las Aguas». Según los nativos, este animal es un enemigo acérrimo de los hipopótamos, a los que mata en cuanto tiene oportunidad. Un comerciante portugués, Pereira da Costa, tuvo noticias durante su estancia en Luanda en los años treinta, de que uno de estos monstruos había matado a un hipopótamo. El intrigado portugués se desplazó al día siguiente a la zona donde se había producido este suceso y pudo encontrar el cuerpo del hipopótamo, convertido en una piltrafa, totalmente desgarrado y deshecho, pero al parecer, sin haber sido devorado. El terreno mostraba claros indicios de que se había producido una feroz lucha, las hierbas y la maleza estaban aplastadas y casi arrancadas. La única pista de lo que pudo acabar con la vida del pobre animal son las pisadas de otra bestia de un tamaño mucho mayor. Las huellas era, sin duda, similares a las de un elefante. Sin embargo, a diferencia de las huellas de estos paquidermos, las encontradas por Pereira da Costa mostraban claramente las marcas producidas por unos dedos bien diferenciados.
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Las historias sobre la presencia de este extraño animal provocaron que el Smithsonian Institute ofreciese una recompensa de tres millones de dólares a quien fuese capaz de capturar a ese monstruo, vivo o muerto. Una suma que nadie pudo cobrar pese a que se organizaran varias expediciones.

Las Extrañas Bestias Del Nilo

En las zonas colindantes con el lago Victoria y en los afluentes del Nilo también hay indicios que avalan la existencia de un extraño animal, que si bien presenta algunas diferencias con el de los pantanos del corazón de África, su descripción también se acerca asombrosamente a la de un dinosaurio.

Los ribereños del lago Victoria hablan de un extraño animal, el «Lukwata» o «Amaliv». Esta bestia estuvo a punto de hacer zozobrar en el año 1900 a un pequeño vapor que se dirigía de Kimusu, en Kenia, a Entebbe, en Uganda. Según el relato de un testigo inglés, Sir Ciement Hill, el animal surgió de las aguas a intentó apoderarse de un indígena que se encontraba sentado en la proa, sin llegar a conseguirlo. Sólo pudo apreciar la cabeza del animal, que era de forma redondeada y color oscuro, lo suficiente para descartar que se tratase de un cocodrilo. Los testimonios que hablan de la presencia del «Lukwata» se suceden. Según los nativos de una tribu de Uganda, los carivondos, este animal combate a menudo con los cocodrilos, y en el transcurso de la pelea suele perder alguna parte de su anatomía, que después es buscada afanosamente por los indígenas, que consideran que es un eficaz amuleto. Durante estas batallas se puede escuchar el mugido de este animal en muchos kilómetros a la redonda. Esta característica descarta que se trate de algún tipo de serpiente, como la pitón, pues estos animales carecen de cuerdas vocales.


La Efigie De Un «Lau»

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Fotografía de una extraña serpiente marina tomada en Australia. Este podría ser el aspecto de un «Lau».

En las fuentes del Nilo, los indígenas hablan de la existencia de una terrible bestia, que los pueblos nuer califican como una serpiente de enorme tamaño, cortas patas y gran ferocidad. El naturalista John Millais exploró ampliamente las grandes marismas del valle del Nilo y se encontró que tanto los nativos dinka como los shilluk y los propios nuer hablaban de un gran reptil de una longitud entre los doce y los treinta metros y el grosor de un caballo, con un color amarillo oscuro o castaño. Estos le relataron como en algunas ocasiones habían asistido a una cacería de esta bestia.

El gobernador británico del Sudán, H.C. Jakson, publicó en 1923 un estudio sobre el pueblo nuer del Alto Nilo, en el que hablaba del extraño animal que estos nativos llamaban «Lau», y que vive preferentemente en la zona del Nilo Blanco. Según las descripciones facilitadas por los nuer, el animal vive en agujeros cavados en las orillas de los ríos o en lugares pantanosos, como los de Bahr el Ghazal y Addar, su tamaño supera los cuatro metros y tiene una corta cresta de pelos en la parte alta de la cabeza. Un rasgo común en los relatos de los indígenas es el terror que les produce este animal, muy superior al que les provoca una pitón.

Un dato que avala su existencia es la efigie de la cabeza de un «Lau» hecha en madera por un artista de la tribu Iramba. El capitán William Hichens, funcionario de los Servicios de Información y de Administración del Este Africano, encontró y fotografió esta talla, un expresivo testimonio de la presencia de ese extraño animal en las marismas del gran río africano.

Algunos estudiosos en Criptozoología, la ciencia que estudia la posible existencia de animales que permanecen desconocidos, opinan que el «Lau» y el «Lukwata» son en realidad el mismo animal. Las descripciones de estas bestias, como grandes serpientes con unas patas rudimentarias y la comunicación del lago Victoria con las fuentes del Nilo, avalan esta posibilidad.

En los alrededores del gran lago Victoria vive otro extraño animal desconocido, al que los masais llaman «Olumaina». La bestia tiene alrededor de unos cinco metros de longitud, una cabeza parecida a la de un perro, con unas pequeñas orejas en forma de cuernos, patas cortas armadas de garras y un cuello pequeño. Al parecer cava zanjas en las orillas de los ríos, en los que se esconde tan pronto como hay algún peligro, dejando sólo la cabeza visible. Este animal ha sido visto por cazadores occidentales en el río Mara y en el río Gori, en la zona fronteriza entre Kenia y Tanzania, que añaden a la descripción de los masais que su cuerpo está recubierto por escamas, como si fuera un armadillo, su lomo es ancho como un hipopótamo y moteado como un leopardo, su cabeza se parece a la de una nutria y las huellas que dejan sus patas son tan grandes como las de un hipopótamo, pero con la presencia de garras como las de un reptil.

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Antiguo 15/12/07, 21:05:15   #7
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Re: Monstruos




¿Qué es la criptozoología?

"Cuando un científico famoso, pero ya de cierta edad, dice que algo es posible, es casi seguro que está en lo cierto. Pero si afirma que algo es imposible, probablemente se equivoca."
1ª ley de Arthur C. Clarke

La criptozoología es, etimológicamente, el tratado de los animales ocultos, de los términos griegos χρυπτος, oculto, ζωον, animal, y λογια, tratado, ciencia. Es el estudio objetivo de los animales que únicamente son conocidos por indicios considerados insuficientes por la mayoría (testimonios, fotografías, rastros o piezas anatómicas), y que por consiguiente no han sido catalogados oficialmente. Estos animales, que se denominan críptidos, son desconocidos sólamente para la ciencia oficial, puesto que en general no lo son para las poblaciones locales; de hecho, las informaciones proporcionadas por éstas, sea en forma de descripciones directas, de tradiciones o de leyendas, forman la base de muchas investigaciones criptozoológicas.
No cabe duda de que es posible que existan aún en nuestro planeta grandes animales sin catalogar. Durante todo el siglo XX y hasta el día de hoy los descubrimientos de nuevas especies de animales de gran talla se han sucedido sin interrupción. En los océanos, durante los últimos años se han descubierto, entre otros, el tiburón Megachasma pelagios, de cuatro metros y medio de longitud, en 1976; y algunos grandes cnidarios, como, en 2003, Tiburonia granrojo, una medusa de sesenta a noventa centímetros de diámetro que pertenece a una nueva subfamilia totalmente desconocida hasta la fecha. En cuanto a los grandes mamíferos terrestres, entre 1937 y 1993 se ha descrito en promedio una nueva especie cada seis años, y este ritmo tiende a acelerarse: Es de una especie cada dos años desde 1980. Entre los descubrimientos más recientes se encuentran la gacela de Yemen [Gazella bilkis] en 1985, el canguro arborícola de Scott [Dendrolagus scottae] en 1990, el buey de Vu Quang [Pseudoryx nghetinhensis] en 1993, el muntiaco gigante [Megamuntiacus vuquangensis] en 1994 y el muntiaco de Truong Son [Muntiacus trungsonensis] en 1997. (No está de más señalar que la mayoría de estas nuevas especies ya eran conocidas por los indígenas de las regiones respectivas.)
A pesar de estos hechos, muchas gente sigue considerando que la criptozoología es una pseudociencia y no tiene razón de ser: Mantienen que todos los grandes animales han sido descubiertos, que todo lo que se descubre en forma de fósil está extinguido, y que toda tradición o testimonio sobre seres desconocidos es folklore, confusión, ignorancia o pura invención; ideas erróneas, que tienen su origen en una mezcla de ignorancia y de arrogancia.
A diferencia de las pseudociencias, la criptozoología es una disciplina objetiva, basada en hechos, que aplica estrictamente el método científico: A partir de los indicios disponibles, plantea hipótesis sobre la identidad, el comportamiento y la ecología de los seres buscados; hipótesis que pueden ser verificadas con el descubrimiento del animal. Tiene por tanto, como ha quedado demostrado en el prefacio, capacidad predictiva. Además, la criptozoología utiliza las mismas herramientas matemáticas y estadísticas que las otras ciencias, en muchas de las cuales (zoología, etología, ecología, arqueología, paleontología, lingüística, psicología...) también se apoya; y ninguna de sus hipótesis o predicciones contradice las leyes de la naturaleza: La criptozoología no busca monstruos sobrenaturales, sino especies animales de carne y hueso que, generalmente, no se diferencian demasiado de las especies ya descritas por los zoólogos o paleontólogos. Esto último es, al fin y al cabo, lo que permite a los criptozoólogos formular hipótesis sobre la identidad de los críptidos.
Para otros, la criptozoología no es una disciplina científica porque parte de indicios de validez discutible, como testimonios o restos materiales dudosos. Pero la finalidad de la criptozoología es, precisamente, la obtención de pruebas definitivas de la existencia (o inexistencia) de nuevas especies a partir de dichos indicios.
Rechazar los indicios en los que se basa la criptozoología equivale a confiar únicamente en el azar para el descubrimiento de nuevas especies animales. De hecho, normalmente es así: Los zoólogos suelen toparse con las especies nuevas por casualidad, generalmente cuando están haciendo el inventario faunístico de una zona.
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Cebra de Grévy [Equus grevyi]
© 2001 Gerald and Buff Corsi, California Academy of Sciences

Un caso extremo, en el que un animal no fue descrito hasta que no estuvo debajo mismo de las narices de los zoólogos, es el de la cebra de Grévy [Equus grevyi]. Esta especie, que se distingue de sus congéneres por la delgadez de sus rayas, no fue descrita hasta que, en 1882, un ejemplar, regalo del emperador de Etiopía Menelik I al presidente francés Jules Grévy, llegó al Jardin des Plantes de París. Sin embargo, ya en 1860, el explorador escocés James Augustus Grant (1827-1892) había señalado la existencia de esta cebra en Abisinia, sin que ningún zoólogo diera crédito a sus informes. Es más, este inconfundible animal aparece representado en murales egipcios, en un tapiz renacentista y en obras del naturalista italiano Ulisse Aldrovandi (1522-1605) y del orientalista alemán Hiob Ludolf (1624-1704).
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El monje marino de Pierre Belon (1555)
y un calamar gigante [Architheutis]
dibujado por A.E. Verrill.

Lo mismo ocurrió con el calamar gigante. Desde tiempo inmemorial las leyendas escandinavas hablaban del kraken, un monstruo-isla con tentáculos. En 1555, el naturalista francés Pierre Belon (1517-1564) describió, en su obra "Nature et diversité des poissons avec leurs pourtraicts représentez au plus près du naturel", un monstruo marino de aspecto de monje, que parece, de acuerdo con las ilustraciones, una interpretación naïf de los restos de un calamar gigante. Guillaume Rondelet (1507-1566), precursor de la ictiología con su obra "Histoire entière des Poissons" (1588), bautizó al animal con el nombre de Monachus marinus. Desde el siglo XVII se habían recogido y conservado algunos picos y tentáculos enormes. El viajero italiano Francesco Negri (1624-1698), en su obra póstuma "Viaggio settentrionale" (1700), y el obispo noruego Eric Ludvigsen Pontoppidan (1698-1764), en "Historia natural de Noruega" (1752), también describieron este animal. En su "Histoire naturelle des mollusques (faisant suite aux oeuvres de Buffon)" (1801), el naturalista francés Pierre Denis de Montfort lo identificó con un pulpo gigante, al que denominó pulpo kraken. En 1849, el zoólogo danés Johannes Japetus Smith Steenstrup (1813-1897) propuso la existencia de un enorme calamar desconocido y, por fin, en 1857, publicó la descripción científica del calamar gigante del Atlántico, al que bautizó con el nombre de Architheutis dux; sin embargo, la mayoría de los zoólogos continuaron negando su existencia hasta finales del siglo XIX.
Grover S. KRANTZ (1931-2002)

Antropólogo norteamericano, profesor en la Universidad del Estado de Washington. Además de ser el autor de numerosos trabajos de antropología física sobre los orígenes del hombre y del lenguaje, fue uno de los mayores expertos mundiales en el problema del sasquatch o bigfoot, tema sobre el que publicó varios libros.


Por lo que respecta a las pruebas, la criptozoología se asemeja más a la paleontología que a la zoología tradicional: En la inmensa mayoría de los casos, los restos de que disponen los paleontólogos para describir especies se limitan a fragmentos de huesos mineralizados o simples rastros de huellas; estos restos, considerados suficientes en esta disciplina, no serían jamás aceptados para la descripción de una especie animal viviente. Así, la especie Gigantopithecus canadensis, descrita científicamente por el antropólogo norteamericano Grover S. Krantz en un artículo publicado en Northwest Anthropological Research Notes, y que está basada en ciertas huellas atribuidas al bigfoot (que, dicho sea de paso, tienen todos los visos de ser auténticas), no ha sido aceptada por la zoología oficial.
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Antiguo 16/12/07, 17:10:45   #8
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Muy interesante el tema de las leyendas de los mounstruos... muchas gracias x la info
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Iniciado por SpinettaSong Ver Mensaje
La foto de ogopogo me pareció un poco rara... o será que yo tengo la mente podrida ?
Exacto para mi es medio raro porque parecen trastes...
y algunos de los ultimos parecen dinosaurios
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Antiguo 16/12/07, 17:13:24   #9
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Iniciado por Lucio Ver Mensaje
Muy interesante el tema de las leyendas de los mounstruos... muchas gracias x la info

Exacto para mi es medio raro porque parecen trastes...
y algunos de los ultimos parecen dinosaurios
De nada por la info


Es cierto que parecen trastes...recien me di cuenta
Nikc está desconectado   Responder Citando
Antiguo 17/12/07, 15:02:25   #10
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Capas son trastes muy viejos y x eso los investigan jajaja
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