La primera la vi, la segunda no. Te cuento que me parecieron y desde ya recomiendo verlas. I tú que sabes?! (What the bleep do we know?!)
Es una película que, efectivamente, habla de la física cuántica. Pero cuidado no es un documental sobre ésta sino un análisis de cómo los desarrollos en este campo de la física han alterado sensiblemente la manera en la que percibimos al mundo.
Es así como después de un breve repaso por algunos principios más básicos de la mecánica cuántica se analiza de qué manera pueden influir en nuestra vida cotidiana. El mensaje central es que cada uno de nosotros construye la realidad en interacción con los demás. No existe una realidad objetiva única sino un universo de posibilidades en cada momento de nuestras vidas. En este punto la relación onda – partícula (recordar el experimento de la doble ranura) es usada hábilmente usada como metáfora:
El universo se nos presenta como un número de posibilidades (onda) de los cuales el “observador” concreta uno de ellos (partícula). Es simple acto de medir u observar define una de esas posibilidades. Esta analogía sin duda remite al experimento del gato de Schrödinger, aunque no sea aludido en la película.
La conclusión es clara, no existen los observadores, ajenos a la realidad, ni la realidad como fenómeno externo observable, por que el solo hecho de observar define una realidad determinada al igual que el hecho de la medición define la partícula colapsando su característica de onda.
La segunda parte de la película se centra en el manejo de las propias emociones y de cómo éstas influyen en nuestra vida cotidiana. Una de las escenas más largas de la película es un casamiento en dónde se pueden observar los cambios de ánimo y las diferentes emociones.
¿Cómo podemos nosotros mismos torcer el rumbo de nuestra propia existencia? Es la pregunta que por lo menos deja planteada la película, apuntando a una vida más entera y gratificante.
Recomiendo verla con la mente abierta, relajado. No existe necesidad de aceptar o no las hipótesis que plantea la película. Justamente lo importante, por lo menos así lo creí cuando yo mismo la vi, es el planteo de qué nada está determinado, de que no somos sólo observadores de la realidad de que nos rodea, sino que la construimos a cada instante. Tal vez una mirada hipercrítica de la película nos lleve a sacar conclusiones menos “esperanzadoras”, ya que es cierto, se utilizan en exceso las metáforas y los paralelismos con la teoría cuántica. Estas licencias han sido duramente criticadas por algunos sectores científicos.
En fin, como dije al principio, no esperen ver un documental sobre física cuántica, sino un análisis filosófico sobre el impacto de aquélla en nuestra vida cotidiana y un aliento esperanzador para aquéllos que sienten que la realidad no los deja alcanzar su plena potencialidad.
Existe una segunda parte de esta película (en realidad una versión ampliada) de 3 DVD´s dobles, que dura aproximadamente unas 5 horas, donde se profundizan un poco más los conceptos de la física cuántica.
Una verdad incómoda (An awful truth).
Una verdad incómoda no la he visto, pero es claro el mensaje de Al Gore. Mensaje que viene militando desde hace ya tiempo (recordar su libro “La Tierra en la Balanza”).
Espero haberte sido de ayuda en este rol improvisado de crítico de cine que he adoptado tan "caraduramente"
