Volver a ser Mandiyú
La historia del Club Social y Deportivo Textil Mandiyú es ni más ni menos que la épica de un sentimiento capaz de resistir a la desaparición. A aquel Mandiyú, que había sido capaz de casi todo, alguien tuvo la osadía de hacerlo desaparecer. Después de ser orgullo de su provincia, Corrientes, Roberto Cruz —dirigente político vinculado al menemismo— compró la institución en dos millones de dólares y en un puñado de años aquel club nacido en 1952 del impulso futbolero de los trabajadores de la hilandería Tipoití desapareció tras sospechosos manejos, a fines de la década del 90.
La caída de Mandiyú parecía un retrato de la Argentina de esos tiempos: de los espejitos de colores a la realidad cruda y cruel de ya no ser. Después de 292 partidos en Primera, del tercer puesto en el Clausura 91, de nombres destacados como los de Adolfino Cañete, Pedro Barrios y José Basualdo como futbolistas y de Diego Maradona como entrenador, Mandiyú había desaparecido...
Pero no. Ese sentimiento no sabía de quebrantos. Y en diciembre de 1998 esos hinchas que llenaban la cancha de Huracán Corrientes para alentar al Mandiyú de Primera y fundaron el Club Deportivo Textil que desde 2002 lleva el agregado "Mandiyú", como tributo a aquel sueño robado.
Y con los mandatos de la austeridad, como en los días fundacionales de los años 50, el Textil Mandiyú construye milagros: en 2001 fue campeón de la segunda división correntina; en 2002 se consagró en la Primera de la liga local; y por eso está disputando el actual Argentino B. Ahora está invicto y disputa la etapa final. Con el orgullo recuperado. Y con una ilusión naciente: volver a ser.
Diario Clarín
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