¡Que levanten la mano los que alguna vez han probado una pizza a la leña! ¡Me declaro culpable! Tuve el mejor regalo del mundo mundial, un horno de leña. Decidí estrenarlo haciendo una pequeña reunión en mi nuevo piso; desde que me inicié en el mundo de la gastronomía, tengo ese sentimiento de poder transmitir a toda persona allegada mi pasión y amor por la comida. He preparado unas pizzas que ¡Dios mio! Causaron furor entre todos mis invitados. Me sentí como Ratatouille, llevandolos en un tren al pasado, donde probaban esas pizzas suculentas y explosivas. Más tarde insitían en pedirme la receta, yo por mi lado preferí decirles: ¡Un poco de amor y cariño! ¡Ésa es la receta magistral! Un buen cheff prepara platillos grandiosos con amor, dedicación y ah... con un buen horno de leña! :)