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Fecha de Ingreso: Nov 2002 |
De Hitler a Bush
> Del incendio del Reichstag del martes negro 11 de setiembre, pasando por
> la demolición de la ONU y el Lebensraum petrolero, culminando con la
> formidable blitzkrieg dirigida por la Luftwage más mortífera de todos los
> tiempos para ocupar Irak. ¿Habrá acaso también una nueva Cancillería en
> ruinas?
> Separata del diario del Domingo 30 de Marzo de 2003
> El señor embajador de los Estados Unidos de Norteamérica en Uruguay,
> Martin Silverstein, hace unos pocos días me envió un comunicado acusando
> al diario La República, publicación que me honro en dirigir, de carecer
> "de toda medida de integridad periodística" por comparar a su presidente,
> George Bush con el canciller del Tercer Reich alemán, Adolfo Hitler.
> No pude contestarle antes porque el acto de piratería internacional que su
> país cometió al atacar con la más formidable maquinaria de matar que
> recuerde la historia universal, a un pueblo indefenso y casi desarmado, me
> obligó a destinar más tiempo que el rutinario en la preparación de las
> ediciones especiales sobre la matanza. También me encontraba ocupado en
> hacer condenar penalmente a torturadores uniformados que fueron entrenados
> en EEUU y que me estaban calumniando, tarea esta que llevé a cabo con
> éxito en estos días.
> Cuando el embajador me visitó hace no mucho tiempo en mi despacho comenté
> con mis colaboradores que él era el embajador de EEUU más inteligente,
> perspicaz y humorista que había conocido. "Por fin -dije-, un
> representante del imperio con el que se puede discutir ideas fuera de los
> insulsos y aburridos clichés con que nos intoxican en las reuniones que
> nos toca compartir".
> Pero, lamentablemente para el embajador, su sagacidad no le impidió la
> desdicha de tener que representar al presidente 43 de su nación, George
> Bush (hijo), un fanático paranoico, intoxicado de mesianismo, con menos
> luces que una babosa, borracho de poder como antaño fue borracho de
> alcohol y condenado legalmente por ello el 4 de setiembre de 1976 cuando
> conducía ebrio y a toda velocidad su automóvil, amonestado también por el
> famoso predicador Graham que le dijo: "Quien eres tú, para creerte Dios",
> militante de la Christian Right, la derecha cristiana tejana y sudista, un
> racista enamorado de la pena de muerte, sobre todo contra los negros, en
> fin, el peor presidente norteamericano de la última centuria, el que
> mayores tragedias desencadenará sobre su propio pueblo, la contracara del
> homo sapiens, la encarnación del homo demens.
> Y además misógino, como buen racista. Nadie puede olvidarse de las
> humillaciones públicas a las que somete a su esposa Laura Bush. No es
> fácil de olvidar el malestar de Laura cuando el presidente explicó a la
> prensa que su esposa no lo estaba acompañando ese día "porque ha llovido y
> ella necesitaba barrer la entrada, porque mañana recibiremos al presidente
> de China, Jiang Zemin, en nuestro rancho de Crawford (Texas)".
> Su compatriota, el anciano escritor Kurt Vonnegut no dudó en calificarlo
> del "más sórdido y patético golpista de opereta que es dable imaginar".
> Pero vayamos al corazón del incidente. Que se quede el embajador de EEUU
> con su patética desventura de tener que defender al más delirante de los
> habitantes de la Casa Blanca y a mí con el honor de procesarlo con las
> armas de la palabra.
> El tema es la comparación entre Adolfo Hitler y George Bush.
> Obvio es que existen diferencias. La primera de ellas es que el criminal
> de guerra, genocida del pueblo judío y del pueblo soviético, ganó por
> abrumadora mayoría los comicios alemanes, mientras que el criminal de
> guerra, genocida del pueblo iraquí llegó al poder en forma fraudulenta, en
> medio del mayor escándalo electoral de la historia norteamericana.
> Desde el punto de vista teórico la comparación entre Bush y Hitler es
> correcta. Los cientistas han definido al nazismo como la dictadura
> terrorista del capital financiero en expansión. Bush al ponerse al margen
> de la ley e invadir a una Nación indefensa que no lo agredió, para
> quedarse con su riqueza petrolera, la segunda mayor del mundo, y anunciar
> que después le seguirán otras Naciones petroleras, se acercó a la
> definición de dictadura terrorista del capital financiero. Aunque no le
> guste aceptarlo.
> George Bush ya llevaba en sus genes la raíz nazi.
> Su abuelo, Prescott Bush, era socio de Brown Brothers Harriman y uno de
> los propietarios de la Unión Banking Corporation. Ambas empresas jugaron
> un papel clave en la financiación de Hitler en su camino hacia el poder
> alemán. El gobierno norteamericano ordenó el 20 de octubre de 1942 la
> confiscación de la Unión Ranking Corporation propiedad de Prescott Bush e
> incautó además la Corporación de Comercio Holando-Estadounidense y la
> Seamless Steel Corporation, ambas administradas por el banco Bush-Hamman.
> El 17 de noviembre de ese mismo año, Franklin Delano Roosevelt confiscó,
> por violación a la ley de comercio con el enemigo, todos los bienes de la
> Silesian American Corporation administrada por Prescott Bush. El bisabuelo
> de nuestro George, el guerrero de Dios, Samuel Bush, padre del nazi
> Prescott Bush, fue la mano derecha del magnate del acero Clarence Dillon y
> del banquero Fritz Thyssen, quien escribió el libro I Paid Hitler (Yo
> financié a Hitler), afiliándose en 1931 al partido nazi (Partido Obrero
> Nacional Socialista Alemán).
> Y si el señor embajador tiene alguna duda sobre la espuria alianza de los
> Bush con Hitler le ruego leer el lúcido ensayo de Víctor Thorn. Dice
> Thorn: "Una parte importante de los cimientos financieros de la familia
> Bush fue constituida por medio de su ayuda a Adolfo Hitler. El actual
> presidente de Estados Unidos, así como su padre (ex director de la CIA,
> vicepresidente y presidente), llegaron a la cumbre de la jerarquía
> política norteamericana porque su abuelo y padre y su familia política
> ayudaron y alentaron a los nazis". Todo esto sin contar las estafas y
> desfalcos de la familia Bush por cuatro millones y medio de dólares al
> Broward Federal Savings en Sunrise, Florida, o la estafa a millones de
> ahorristas del Banco de Ahorros Silverado (Denver, Colorado).
> Bisabuelo nazi, abuelo nazi, padre que no tuvo tiempo de ser nazi porque
> ya Hitler se había suicidado en los jardines de la Cancillería en ruinas,
> aunque se benefició de la fortuna mal habida de sus ancestros.
> Pero no condenemos a nuestro homo demens por sus genes siniestros.
> Juzguémoslo sólo por sus obras. Y comparemos. Sólo comparemos.
> ¿Cómo cree el señor embajador, que el delirante cabo austríaco alcanzó la
> suma del poder público? Porque Hitler llega al poder en elecciones limpias
> pero se encuentra con la Constitución de Weimar que le impone límites que
> su omnipotencia le impide aceptar. Planifica entonces el incendio del
> Reichstag y en una sola noche es ungido el decisor de la guerra o la paz.
> ¿No le resultan conocidos esos hechos al señor embajador?
> La criminal demolición de las Torres Gemelas trajeron los mismos lodos que
> el incendio del Reichstag.
> Obviamente no voy a cometer la osadía de afiliarme a la tesis de los que
> acusan al grupo belicista bushiano de haber orquestado esa masacre o no
> haberla impedido cuando sabían que se preparaba.
> No hay pruebas contundentes para tamaña afirmación aunque sí, múltiples
> indicios de negligencia culpable o vastas sospechas que son alimentadas
> por una férrea censura, sin precedentes en la democracia norteamericana
> moderna.
> Algún día, cuando el pueblo norteamericano recupere totalmente la libertad
> de información e investigación sobre el martes negro del 11 de setiembre,
> hoy acotadas por la ley patriótica aprobada con el único voto en contra de
> una mujer, símbolo de la dignidad nacional norteamericana, se podrá saber
> por qué desoyeron los numerosos indicios y huellas dejadas por todo el
> país anunciando el magnicidio. Se podrá saber por qué demoraron 80 minutos
> en despegar los aviones militares para interceptar las aeronaves
> secuestradas cuando de inmediato se supo que los aviones comerciales que
> habían despegado de Boston habían sido secuestrados y se dirigían a
> Washington, cuando el manual prevé la intervención de la Fuerza Aérea en
> caso de secuestros, en menos de 5 minutos.
> Se podrá saber por qué se ocultaron los restos del presunto avión que
> impactó en el Pentágono. Se podrá saber por qué el director del servicio
> secreto paquistaní inmediatamente después de reunirse en Washington con
> Tenet, el jefe de la CIA norteamericana, dispuso, y así lo informa el
> diario conservador The Wall Street Journal, que Islamabad girara a EEUU la
> suma de cien mil dólares para Mohammed Atta, jefe del operativo suicida
> contra las Torres Gemelas de Nueva York. Sobre este dato aterrador está
> prohibido investigar al suspenderse las libertades civiles en EEUU a
> partir de la Ley Patriótica.
> Se podrá saber, en fin, por qué 15 de los 21 integrantes de los comandos
> suicidas eran originarios de Arabia Saudita, el principal aliado de los
> EEUU en el golfo Pérsico. No había ni un sólo iraquí. Ni por casualidad.
> Pero más allá de las sospechas, no hay duda que el descontrolado
> presidente número 43 de EEUU, ungido en elecciones fraudulentas, en medio
> de una impresionante recesión sin salida a la vista, con el más bajo nivel
> de popularidad inicial en un mandatario, pasó a dominar todo el escenario,
> a recibir poderes inconcebibles en una democracia, siendo coronado
> Emperador vindicator para lavar la afrenta que los bárbaros infringieron a
> su pueblo.
> El incendio del Reichstag americano del 11 de setiembre brindó la gran
> oportunidad de su vida a George Bush.
> La peor victoria electoral en EEUU de un presidente desde 1876 hasta
> nuestros días se transformó en la mayor posibilidad histórica recibida por
> belicista alguno para imponer al mundo el nuevo orden norteamericano.
> Así como Hitler lo primero que hizo fue rodearse de una pandilla de
> fascinerosos como él, fanatizados por el poder de la fuerza, como Goering,
> Goebels, Himmler, Mengele, Eichman, el presidente texano buscó la coraza
> protectora de una guardia de hierro, por momentos más belicista que él,
> que le impiden la tentación de la duda y que portan como él una marca en
> el orillo: todos son petroleros. El vicepresidente Dick Cheney estuvo en
> el grupo Halliburton Oil, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld en la
> petrolera Occidental, la Consejera de Seguridad Nacional, la solterona
> despiadada Condoleeza Rice, que por una broma de la vida su nombre
> significa "con dulzura", integró el directorio de Chebron y tiene buques
> petroleros con su nombre. También la secretaria del Interior, Gale Norton
> está vinculada al petróleo como Bush padre también lo estuvo en el grupo
> petrolero Carlyle y el actual presidente Bush hijo en la Harkins Oil.
> Este quinteto de la muerte que rodea al guerrero Bush, una verdadera
> mafiocracia, al igual que el quinteto que se fusionó con Hitler, se nutrió
> de una Biblia muy especial.
> En este caso la filosofía de Hegel, Nietzsche, Schopenhauer, que le dio
> vida y pasión al creador del holocausto del siglo XX fue sustituida por
> especímenes menos cultos y de menor prosapia intelectual, pero más
> pragmáticos para el Hitler del siglo XXI.
> ¿Cuáles son los autores de cabecera de esta pandilla belicista?
> El bostoniano Henry Cabot Lodge afirmando que "en el siglo XIX ningún
> pueblo igualó nuestras conquistas, nuestra colonización y nuestra
> expansión y ahora nada nos detendrá". Marse Henry Watterson declarando que
> EEUU es "una gran república imperial destinada a ejercer una influencia
> determinante en la humanidad y a modelar el futuro del mundo como no lo ha
> hecho nunca ninguna otra nación, ni siquiera el imperio romano".
> O Charles Krauthammer quien hace muy poco, en 1999 escribió en The
> Washington Post: "EEUU cabalga por el mundo como un coloso. Desde que Roma
> destruyó Cartago ninguna otra gran potencia ha alcanzado las cimas a las
> que hemos llegado. EEUU ha ganado la guerra fría, se ha puesto a Polonia y
> a la República Checa en el bolsillo y después ha pulverizado a Serbia y
> Afganistán. Y de paso ha demostrado la inexistencia de Europa".
> O Roberto Kaplan señalando que "la victoria de los EEUU en la segunda
> guerra mundial, al igual que la de Roma en la segunda guerra púnica, la
> convirtió en una potencia universal".
> O el conocido historiador Paul Kennedy explicando que "ni la Pax
> Británica, ni la Francia napoleónica, ni la España de Felipe II, ni el
> Imperio de Carlomagno, ni siquiera el Imperio romano pueden compararse al
> actual dominio norteamericano. Nunca ha existido una tal disparidad de
> poder en el sistema mundial".
> O el director del Instituto de Estudios Estratégicos Olín de la
> Universidad de Harvard, profesor Stephen Peter Rosen afirmando que
> "nuestro objetivo no es luchar contra un rival, porque éste no existe,
> sino conservar nuestra posición imperial y mantener el orden imperial".
> O el inefable Zbigniew Brzezinski declarando que "el objetivo de EEUU debe
> ser el de mantener a nuestros vasallos en un estado de dependencia,
> garantizar la docilidad y la protección de nuestros súbditos y prevenir la
> unificación de los bárbaros".
> O el Presidente Wilson declarando en pleno Congreso de la Unión que "le
> enseñaría a las repúblicas sudamericanas a elegir buenos diputados".
> O el célebre Billy Sunday quien definía a un izquierdista latinoamericano
> como "un tipo con hocico de puerco espín y un aliento que haría huir a un
> zorrino", agregando que si él pudiera "los amontonaría a todos en
> prisiones hasta que se les salieran los pies por las ventanas".
> Escuchemos ahora al actual vicepresidente de los EEUU Dick Cheney y al
> secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que junto con Dulzura Rice, forman
> el triángulo belicista, más temible que el de las Bermudas.
> Dijo el vicepresidente Cheney ante esta guerra santa: "EEUU no tiene que
> enrojecer por ser una gran potencia y tiene el deber de actuar con fuerza
> para construir un mundo a imagen de EEUU". Mientras que el jefe del
> Pentágono fue más claro, por si no lo entendimos. Rumsfeld dixit citando
> la frase preferida de Al Capone: "Se consigue más con una palabra amable y
> un revólver que con sólo una palabra amable".
> Este lenguaje que nutre la epidermis y las neuronas de Bush es un lenguaje
> encrático, autoritario, intimidante que conduce inevitablemente a la
> perversión moral del fin justificando los medios. La característica
> esencial del lenguaje de la banda Bush, similar al lenguaje nazi, es la
> simplificación, el reduccionismo y la intimidación. El lenguaje de este
> grupo depredador es un lenguaje esquemático, emocional, cargado de
> prejuicios que incita a la exaltación de los sentimientos más nobles del
> pueblo. No tengo dudas que Bush se nutre del lenguaje nazi.
> Bush no cree, como Hitler, en el Estado de Derecho que no es el Estado que
> posee leyes sino el Estado que se somete, él mismo, al imperio de la ley y
> no puede transgredirla por ninguna causa, y menos aún por la razón de
> Estado. En nombre de la razón de Estado o de la Patria o de la seguridad
> nacional se han cometido crímenes abominables.
> ¿Qué diferencia entre el edificio intelectual de Bush y el de Hitler,
> existen en el escenario de la razón de Estado? No creo que muchas. Salvo
> diferencias de estilos, épocas y magnitud de fuerza y poder.
> El discurso de la banda Bush es el discurso del amo y del esclavo. No hay
> diferencias con el discurso de la pandilla hitleriana.
> Uno es más amable que el otro. Aunque la historia está probando que el
> menos amable fue menos mortífero.
> Civilización, barbarie, pacificación de los bárbaros, pueblo elegido y de
> ahí a la raza elegida un solo paso. En fin ¿no nos hace acordar todo esto
> al sicópata del bigotito?
> Y hablando del bigotito, es aleccionador el relato que un influyente
> asesor de seguridad que vive en Washington le contó a la revista argentina
> "Noticias": "Para bien o para mal, George Bush Jr. es el hombre indicado
> para esta guerra. Nació para esto. La potencia que le viene de adentro lo
> hace temblar. Cuando uno está hablando con él en su despacho parece que se
> va a comer al que tiene enfrente. Se sienta en el borde del sillón, casi
> sin apoyarse y mueve los brazos como si no supiera qué hacer con ellos.
> Necesita acción".
> Vaya imitación de la gestualidad del dictador nazi. Aunque nunca es lo
> mismo la flema de un vaquero texano pistola al cinto que la de un teutón
> cuasi epiléptico que se atraganta con su furia y escupe al hablar y
> gesticular. El cuerpo de Bush no escupe al hablar. Su alma, sí escupe,
> odio y violencia y genera terror. Mas no le importa. Debe haberse
> aprendido el "oderint dum metuant" del emperador Calígula ("Dejen que nos
> odien, basta con que nos tengan miedo").
> La incontinencia emocional de Bush ya es un clásico y como el Adolfo, no
> admite un NO. Su esposa Laura Bush recordó a la prensa que la primera vez
> que le dijo a su esposo que no le gustaba uno de sus discursos, éste, muy
> enojado, chocó su auto contra el muro de entrada del garage de su casa.
> Se siente como el numen nazi, un enviado de Dios, a quien convoca en
> cuanta oportunidad se presenta. Decretó que todas las reuniones de su
> Gabinete se inicien con una oración religiosa. Y dice haber consultado a
> Dios para atacar a Irak despreciando la posición de la mayoría de las
> naciones del planeta y del 90% de los seres humanos. Trata de imitar al
> presidente William McKinley invadiendo Filipinas para evangelizar a los
> nativos y culpando a Dios que le dio la orden de entrar a patadas en ese
> país.
> Otra coincidencia en estas vidas paralelas, que hubiera hecho la delicia
> de Plutarco, es que Bush y Hitler se hubieran salvado de ingresar a la
> galería de los grandes bufones de la historia, de haber tenido un
> sicoanalista a mano. A ambos un buen sicoanalista les habría ayudado a
> canalizar su libido hacia menesteres más normales, sublimando el único
> afrodisíaco que tanto Hitler como Bush conocen, que es el poder omnímodo y
> cruel sobre los demás.
> Sigamos viendo las similitudes entre el guerrero de la raza aria y el
> guerrero de Dios como bien calificara Telma Luzzani, al exaltado texano.
> Bush proclama urbi et orbe la guerra preventiva. Dwight Eisenhower en 1953
> no dudó al respecto: "La guerra preventiva es un invento de Adolfo Hitler,
> francamente yo no me tomaría en serio a nadie que me viniera a proponer
> una cosa semejante".
> Pero ¿guerra preventiva contra quién? Bien es sabido que la primera
> víctima de una guerra es la verdad. Y Bush lo primero que hace para
> fabricar su guerra preventiva, tras el incendio del Reichstag, es mentir a
> lo Goebels a un grado tan primitivo que nadie terminó creyéndole algo.
> Primero dijo que Irak apoyaba a Al Qaeda. Cuando se comprobó el odio
> irreconciliable entre Saddam Hussein y el ex empleado de EEUU, Osama Bin
> Laden, Bush apeló a incluir a Irak en la corriente fundamentalista
> musulmana. Difícil de creer en el país más laico del mundo árabe. Apelaron
> entonces a la existencia de armas de destrucción masiva. Afirmaron que
> Irak no iba a permitir las inspecciones y cuando las permitió, aseveraron
> que no iba a dejar entrar a la ONU en los Palacios y otros lugares
> preservados. Cuando también se reveló que tal negativa era falsa, dijeron
> que las armas estaban bien ocultas. Finalmente no encontraron ni una sola.
> Cuando todos los argumentos fueron sepultados pidieron la renuncia o el
> exilio de Saddam Hussein y admitieron la única verdad real: queremos
> ocupar el territorio iraquí pese a quien pese y decidir quién lo va a
> gobernar. Democracia planetaria que le dicen. La misma operación de
> desinformación que Hitler lanzó contra Checoeslovaquia, Austria y Polonia.
> Las mismas excusas que iban cambiando a medida que se derrumbaban.
> Otra similitud es el desprecio por la comunidad internacional y por la
> opinión pública mundial. Hitler destruyó la Sociedad de Naciones creada en
> 1919. Bush hizo trizas las Naciones Unidas, concitando en su contra la
> mayor oposición a un país desde la fundación de la ONU: 170 países no
> apoyan la guerra contra sólo 30, la mayoría de éstos sin peso alguno y
> procedentes de la desarticulada Unión Soviética, que se venden al mejor
> postor. A Bush, como a Hitler, no lo paró ni la mayor derrota diplomática
> de los EEUU desde que se fundó la ONU. A Hitler jamás le importó el odio y
> el rechazo de los pueblos del mundo entero. Bush intenta superar al
> teutón. Las manifestaciones en su contra sin precedentes en el planeta,
> son música guerrera para sus oídos wagnerianos. Lo enfrenta el espíritu de
> Seattle que fundó en 1999 el movimiento antiglobalizador y pacifista más
> imponente de la historia universal. Nada lo detiene.
> Indignaba ver el destrato de que hacía objeto al jefe de inspectores de la
> ONU, Hans Blix, con sus 75 años a cuestas, nacido en la maravillosa y
> helada Uppsala de la Suecia socialdemócrata, un digno seguidor de las
> tradiciones democráticas del mártir, Olof Palme.
> El desprecio hacia la gente y sus derechos es el motor de su humanismo.
> Escuchemos al mariscal Goering en el juicio de Nuremberg: "Naturalmente la
> gente común no quiere la guerra, pero después de todo, son los dirigentes
> de un país los que determinan la política y siempre es un asunto sencillo
> el arrastrar al pueblo. Ya sea que tenga voz o no, al pueblo siempre se le
> puede llevar a que haga lo que quieren sus gobernantes. Es fácil. Todo lo
> que uno debe hacer es decirles que están siendo atacados y denunciar a los
> pacifistas por su falta de patriotismo y porque exponen el país al
> peligro". Fue el nazi Goering el que lo dijo en 1945, no fue George Bush.
> La diferencia entre Goering y Bush es que el nazi lo dijo en alemán y Bush
> lo dijo en inglés. La invasión de una nación soberana que no lo agredió
> necesitaba una legitimación ética aunque ilícita: derrocar al tirano
> Hussein e imponer a sangre y fuego un gobierno democrático y popular.
> Suena lindo, aunque la comunidad internacional y sus normas sea el precio
> que haya que pagar. Pero no es cierto. Nadie duda que Saddam Hussein es un
> dictador siniestro que ha asesinado a su pueblo y que su partido
> socialista Baath, de socialista no tiene nada. Pero quién puede creerle a
> Bush que va a instaurar la democracia iraquí cuando sus predecesores menos
> nazis que él, invadieron y ocuparon durante años y años naciones soberanas
> e instalaron dictaduras feroces que defendieron contra sus propios pueblos
> como Somoza en Nicaragua, Duvalier en Haití, Trujillo en República
> Dominicana. Tanto como los regímenes títeres y despóticos que impusieron
> los nazis en los países que ocuparon, incluida la Francia antigaullista
> del mariscal Petain.
> Así como Hitler invadió Europa en busca de su Lebensraum, de su expansión
> territorial y de las urgentes materias primas que necesitaba para el
> desarrollo alemán y la construcción del nuevo imperio germano que vengara
> la afrenta del Tratado de Versalles, Bush va en busca también de su propio
> Lebensraum. Un Lebensraum que en el mundo globalizado de hoy no se mide
> más por kilómetros de territorios físicamente ocupados sino por el dominio
> económico y político que se ejerce sobre ellos dirigido a distancia desde
> los centros financieros internacionales.
> Los objetivos del nuevo Hitler son múltiples. En primer lugar apoderarse
> del tanque de gasolina del capitalismo mundial que no otra cosa es el
> Golfo Pérsico. Bush sabe que en 10 años el petróleo que produce su país,
> locomotora productiva del mundo, se agotará irremediablemente. En 40 años
> no existirá más petróleo en el planeta. Es una carrera contra reloj. Según
> Statistical Review disminuye en forma alarmante el descubrimiento de
> reservas energéticas. La última década creció sólo un 5% contra el 45% de
> la década anterior. El 65% de las reservas están ubicadas en Medio
> Oriente. EEUU consume 20 millones de barriles por día de los 77 millones
> que se producen a diario en el mundo, de los cuales sólo 10 millones es
> producido por los propios norteamericanos, que dependen de los demás para
> seguir siendo una potencia imperial. El objetivo del ataque a Irak,
> segunda reserva mundial de petróleo, es controlar esos depósitos,
> controlar su precio y controlar su producción. Qué armas ocultas ni qué
> otra cosa. Como dice Galeano, si Irak produjera rabanitos en lugar de
> petróleo, ¿a quién se le ocurriría invadir ese país?
> Para Bush el petróleo está servido. Falta sólo tomarlo. No sabe aun que
> puede atragantarse.
> La segunda jugada de Bush es disciplinar a su aliado, Arabia Saudita,
> primer productor mundial de petróleo y máxima reserva energética del
> mundo, cuyos precios no le sirven a EEUU. El tercer objetivo como reveló
> en febrero de este año el subsecretario de Estado, John Bolton, es invadir
> a Irán y a Siria, que forman junto con Corea del Norte el "eje del mal", y
> si la coyuntura es favorable, incluir a Libia en el santa santorum. El
> cuarto paso es destruir la OPEP y apoderarse de los combustibles fósiles
> del mundo. Si no expropia los fósiles y no encuentra a tiempo alternativas
> energéticas, el capitalismo norteamericano deberá modificar el modelo de
> consumo de su pueblo y con ello puede perder el punto de apoyo de su
> hegemonía mundial. El quinto objetivo son los suculentos negocios de la
> reconstrucción de Irak sobre el que se lanzaran muchas de las 500
> transnacionales que dominan el mundo, la mayoría norteamericanas. No menos
> importante es el sexto objetivo, que se nutre en las enseñanzas de lord
> Keynes, utilizando la industria bélica para superar la honda recesión en
> que está hundida la economía norteamericana, con crecimiento cero. No
> olvidemos que una guerra se gana no cuando se impone la supremacía militar
> sobre el adversario sino cuando se obtienen los réditos económicos que son
> la razón última de su desencadenamiento.
> No podemos dejar de mencionar un último objetivo y quizás el más
> importante de esta guerra: imponer la supremacía del dólar frente al euro
> que en los últimos tiempos le está dando una paliza al dólar en frentes
> inesperados, poniendo en peligro el privilegio del peso norteamericano en
> la comercialización del crudo. El dólar se depreció en los últimos meses
> con relación al euro, un 17%, cifras inimaginables desde la creación de la
> moneda única europea. Incide en esta depreciación la decisión iraquí de
> pasar 10 billones de dólares de sus reservas a la moneda común europea,
> provocando un sismo en el dólar. Esta es otra de las razones del ataque a
> Irak, intentando que un gobierno títere haga retornar los 10 billones de
> dólares iraquíes al área del dólar. También Rusia está operando el
> petróleo en euros y además Irán y varios países de la OPEP están
> analizando si también abandonan el dólar y se pasan al euro. Los
> economistas estiman que si esto ocurre se producirá una depreciación
> inusitada del dólar, desplomándose el valor de los activos
> norteamericanos, acercando al gigante con pies de barro a un colapso
> económico como en la década de los 30.
> La invasión tiene su antecedente más raigal en la necesidad de un nuevo
> reparto del mundo al fracasar los acuerdos de la tríada (EEUU, Europa y
> Japón) en 1998 en la reunión de la OCDE en París y en 1999 en la reunión
> de la OMC en Washington. No hubo acuerdo en el reparto del mercado mundial
> asediado por la disminución del porcentaje del Producto Mundial Bruto que
> llegó hasta el 50% concentrado en las manos de la tríada y sus
> transnacionales al finalizar el siglo. El fracaso del neoliberalismo en
> seguir manteniendo la máxima tasa de explotación de las naciones
> dependientes, la fatiga y la decadencia de la hegemonía unipolar y la
> posibilidad no muy lejana de una crisis mundial que transforme a la
> arrogante dominación de hoy en una hegemonía en harapos, se encuentra en
> las raíces de este acto de piratería internacional.
> Europa no aceptó los términos del reparto y embistió con su euro. EEUU
> replicó con la razón de las bestias y si logra el control de los lagos
> negros tendrá crudo barato y abundante mientras sus aliados lo recibirán
> caro y en cuentagotas haciendo sufrir a sus economías.
> Ese es el plan guerrero. La misma razón de dominio económico que lanzó a
> Hitler en los brazos de Marte, al grito de "ocupar, administrar,
> explotar". De ahí a que Bush pueda cumplirlo hay un gran trecho. Sobre
> todo teniendo en cuenta que esta guerra por primera vez la afrontará
> económicamente solo. La anterior invasión a Irak, legitimada por la
> comunidad internacional, la pagaron todas las naciones. Esta invasión
> ilícita, crimen de lesa humanidad contra el mundo civilizado, la pagará
> sólo EEUU y un pequeño porcentaje, la Inglaterra del renegado Blair. Y es
> mucho dinero. Suficiente como para desestabilizar aún más al dueño de la
> maquinita de fabricar dólares, instalada en el Departamento del Tesoro de
> la nación más endeudada del planeta: los EEUU de Norteamérica.
> Trazados los objetivos reales, Bush y su banda de halcones patentaron la
> estrategia militar nazi: la famosa "Blitzkrieg" con que los nazis asolaron
> Europa, en la modalidad de guerra relámpago con ataques combinados de
> divisiones enteras de tanques Panzers apoyados por oleadas de aviones y
> piezas de artillería. Los tiempos cambiaron y la blitzkrieg nazi se
> transformó en hiperblitzkrieg norteamericana, pero la modalidad inventada
> por los mariscales de Hitler es la misma que aplica Bush, aunque con una
> potencia de fuego mil veces superior.
> Otra similitud es la desproporción de fuerzas. La invasión nazi a
> Checoeslovaquia o a Polonia donde la caballería polaca se enfrentaba a los
> tanques alemanes y era diezmada previamente por la aviación, no es nada
> comparado con el poder de fuego infernal de la más poderosa trituradora
> tecnológica de la historia. Es como si los polacos se defendieran con
> hondas frente a la Luftwage de Goering. En la primera invasión a Irak, los
> iraquíes tuvieron 120 mil bajas contra sólo 137 norteamericanos muertos y
> 7 desaparecidos. Salvo la Guardia Republicana de Saddam, el resto del
> ejército iraquí son famélicos campesinos sin entrenamiento, ni tecnología,
> ni armamento adecuado, el que se enfrentará a más de 300 mil soldados
> entrenados año tras año para matar sin dudar.
> ¿Qué puede hacer un país que tiene un presupuesto militar de 1.400
> millones de dólares contra otro que destina 400.000 millones de dólares
> anuales en sus Fuerzas Armadas? Y por si fuera poco Bush acaba de pedir
> otros 75.000 millones de dólares para la propina de esta masacre. Promete
> a cambio que el botín de guerra compensará con creces la inversión.
> Antes de comenzar la matanza el ejército iraquí fue desangrado como se
> hace con los toros de lidia por los piqueteros apenas entran en la arena,
> para que el matador corra menos riesgos. Una década de sanciones
> económicas, de embargos, carente de repuestos, sin aviones, con escasos
> tanques, con pocas baterías antiaéreas y sólo equipado con los viejos
> fusiles de asalto AK 47, ha puesto de rodillas al toro iraquí. El torero
> sólo tiene que hundir su espada hasta el fondo y esperar la agonía.
> Las últimas noticias del frente, sin embargo, revelan que desangrado y
> todo, el toro está dispuesto a vender cara su vida.
> El vagabundo vienés devenido en profeta de la raza aria, Adolfo Hitler,
> embistió sin respetar los grandes tesoros de la humanidad, destruyendo
> ciudades prodigiosas, culturas irrecuperables y fantásticos monumentos
> creados por el hombre a lo largo de los siglos.
> Imitando al protegido de su familia, George Bush entra a sangre y fuego en
> la cuna de la humanidad, en el Mesos Potamos que así se llamaba Irak hace
> 8 mil años, "tierra entre ríos", donde se fundó el primer estado, la
> primera civilización agraria y se inventó la escritura cuneiforme. En la
> tierra de la legendaria biblioteca de Nínive, la de la Torre de Babel, la
> de los jardines colgantes de Babilonia, entre el Eufrates y el Tigris,
> Bush se lanza inmisericorde en la primera guerra preventiva del siglo XXI.
> Deberá responder también por los tesoros culturales que arrase. Su homo
> demens tendrá que rendir cuentas al homo sapiens. Como Hitler la tuvo que
> rendir ante la historia y sus secuaces ante Nuremberg.
> El señor embajador de los EEUU en Uruguay, dice en su comunicado contra el
> diario LA REPUBLICA, que está consternado por la comparación de su
> presidente con Hitler, explicando que lo que está haciendo Bush en Irak es
> lo mismo que hizo EEUU al liberar a Europa del nazismo. Creo que es un
> insulto a la inteligencia comparar al brillante creador del New Deal,
> Franklin Delano Roosevelt, con este energúmeno del poder que en nombre de
> las ideas mata las ideas, pero con los hombres adentro.
> Roosevelt ingresó a la guerra con la legitimidad que le daban todos los
> pueblos que se enfrentaron a la barbarie nazi, el primero de ellos el
> pueblo soviético que ofrendó en el altar del Moloch germano, 30 millones
> de sus mejores hombres, mujeres y niños, que dieron su vida para cambiar
> el curso de la guerra, hasta ese momento victoriosa para el Tercer Reich.
> Bush hace lo mismo que Hitler no lo mismo que Roosevelt. Bush viola todas
> las leyes internacionales, se enfrenta a las Naciones Unidas e invade al
> igual que Hitler a una nación cuasidesarmada que no lo agredió en momento
> alguno.
> Conviene precisar además ante la afirmación de que EEUU liberó Europa y
> más allá de la heroica entrega de vidas de los soldados norteamericanos en
> guerra con el Führer alemán, que el ingreso a la conflagración fue muy
> tardío, casi al final del conflicto cuando ya Alemania estaba desgastada
> por la resistencia soviética que enfrentó sola al 95% del potencial bélico
> nazi concentrado en el frente oriental. EEUU fue el único beneficiado con
> la segunda guerra mundial. Durante y después del conflicto. Durante, como
> bien explica Heinz Dieterich en LA REPUBLICA, porque desarrolló lejos de
> los campos de batalla su industria y agricultura aumentando los salarios
> reales de 1941 a 1945 en un 27% generando 17 millones de nuevos puestos de
> trabajo y ofreciendo en 1944 más productos y servicios a su población que
> antes de la guerra.
> Y después de la guerra cobró diez por uno su participación, y en Yalta se
> erigió como la potencia más fuerte del planeta, desplazando a Inglaterra,
> aunque temiendo a la Unión Soviética, su nuevo contrapeso histórico.
> Y así como decimos que es un insulto comparar a Bush con Roosevelt
> conviene precisar que tampoco confundimos a los padres fundadores de la
> democracia norteamericana, esos héroes de la libertad, a George
> Washington, a Abraham Lincoln, a Thomas Jefferson, con este pedagogo del
> crimen, patán de la muerte, que al hablar por televisión no puede ocultar
> el gesto taimado de los cobardes. Charles De Gaulle, ese valiente rebelde
> de la Francia antinazi, le preguntaba al gran filósofo Jean Guitton. ¿Qué
> es la cobardía maestro? Y ese nido de sabiduría le contestaba: "La
> cobardía, general, es buscar la aprobación y no la verdad; las
> condecoraciones y no el honor, el ascenso y no el servicio; el poder y no
> la salud de la humanidad". ÁQué bien se le aplica esta respuesta a nuestro
> nuevo Hitler que dice defender los derechos humanos de los iraquíes
> mientras se especializa en convertirlos en desechos humanos!
> Qué nos puede extrañar esta conducta en un gobernante que se resiste a
> salvar al planeta de la devastación negándose a firmar los protocolos de
> Kyoto aprobados unánimemente por la comunidad internacional. Un gobernante
> que rechazó el control de armas bactereológicas porque estimó que el
> acuerdo para evitar la proliferación de estos arsenales era perjudicial
> para su país. Un gobernante que exige a las naciones independientes que
> firmen un documento en el cual renuncian a su derecho a juzgar a
> ciudadanos norteamericanos por delitos cometidos en el extranjero. Un
> gobernante que se niega a firmar y a participar en la Corte Penal
> Internacional creada recientemente por la comunidad mundial para juzgar
> los crímenes de lesa humanidad. En este rechazo a una institución aprobada
> por más de 190 países y sólo 7 en contra coincidió su voto con el del
> invadido Irak quien tampoco quiere que exista en el mundo una Corte Penal
> integrada por 18 juristas independientes para impedir legalmente que se
> sigan cometiendo los crímenes de guerra que tanto los gobiernos de EEUU y
> de Irak han cometido.
> Qué se puede esperar de un gobernante que en su propio país, cuna de
> tradiciones democráticas, ha suspendido los derechos civiles, ha
> instaurado la censura, las listas negras, la eliminación del habeas
> corpus, derecho por el que dieron la vida tantas generaciones, imponiendo
> los juicios clandestinos, las cárceles secretas y el delito de opinión,
> aproximando a su sociedad a la noche negra del macartismo más anacrónico.
> Pese a todo logra hoy una importante mayoría silenciosa en su propio país
> a favor del horror de la guerra, en medio de un gigantesco apagón
> intelectual en la sociedad norteamericana, empujada por la desinformación,
> la deformación de la realidad como sistema, el legítimo dolor del ataque
> criminal contra las Torres Gemelas que segó la vida de 4 mil seres
> humanos, y por un nacionalismo atizado por el tartufo de la Casa Blanca.
> El nacionalismo y el falso patriotismo es otro de los eslabones que unen a
> Bush y a Hitler. Ese tipo de nacionalismo es el último refugio de los
> canallas y se apoya en la cultura de los incultos.
> Albert Einstein lo describía bien: "El nacionalismo es una enfermedad
> infantil, el sarampión de la humanidad".
> Pero ya comienza a crecer, desde el pie, desde la raíz, un movimiento
> popular, en las mejores tradiciones civilistas del pueblo norteamericano,
> para expresarse en las grandes ciudades, para parar con la energía moral
> que da la razón, a este asesino serial que está construyendo la mayor
> iniquidad bélica de las últimas décadas.
> Y el pueblo norteamericano, aunque lentamente, comienza a comprender que
> "la libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente
> manchada de sangre".
> ¿Quién se anima a parar a este sicópata? Es la pregunta que circula por
> todo el planeta.
> Las Naciones Unidas no pudieron. La OTAN tampoco. Sus aliados europeos
> fueron desairados y humillados.
> Pero, desde el fondo mismo de la historia comienza a incubarse el
> antídoto. Todos los imperios y sus profetas se han ido deslizando de
> victoria en victoria hacia su derrumbe final. Y este imperio y su
> emperador, al que poco le importa ganarse la mente y los corazones de los
> pueblos del mundo, que es sordo o finge demencia ante la inmensa rebelión
> del sentido común, ante ese gran aullido de las sociedades surgido del
> vientre exasperado de las multitudes que se han lanzado a las calles en
> todo el mundo clamando por la paz y el cese de la matanza, no tendrá
> finalmente más remedio que entender que en esta cruzada, al vencedor sólo
> le pertenecerán los despojos.
> Los hombres como Bush creen que los crímenes se entierran. Está
> equivocado. Los sobreviven.
> La gente está harta de violencia. Harta de las vendettas miserables de
> unos contra otros. Y quiere poner fin al tiempo de los asesinos. Y si la
> llevan a callejones sin salida, reaccionará.
> El discurso siniestro del amo y del esclavo termina casi siempre con la
> ferocidad del esclavo que ya nada tiene que perder. Espartaco dixit.
> La protesta no cede en todos los rincones del planeta. No ha habido un
> imperio tan huérfano de apoyo como el que encarna hoy este morfinómano del
> poder.
> Y este inmenso movimiento mundial contra Bush sólo comparable al
> movimiento mundial contra Hitler, tiene a su favor el clásico estrabismo
> de los mesiánicos, que les impide ver la realidad. El estrabismo es una
> disposición viciosa de los ojos por el cual los dos ejes visuales no se
> dirigen a la vez al mismo sujeto. Ven la realidad deformada.
> El murmullo de millones puede transformarse en el brazo que pare esta
> locura.
> No hay que tenerle miedo a estos gigantes que ignoran las leyes de la
> historia. Aplican la astucia más que la inteligencia. Ello los remite al
> mundo dinosáurico. Esos gigantescos animales que desarrollaron cuerpos
> enormes y una cabeza diminuta. Cuando vino la hecatombe sus pequeñas
> cabezas no pudieron inventar la mutación. Sí lo hicieron los mosquitos.
> Hay un refrán alemán que refiriéndose a Hitler decía que "cuando veas a un
> gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un
> enano". No sabemos aún cuánto de gigante y cuánto de enano tiene nuestro
> nuevo Hitler.
> Recuerden a Gandhi, ese incendio moral que alertó a las conciencias. Sólo
> con su voz y su conducta por la no violencia puso de rodillas al mayor
> imperio de su época.
> Gandhi decía que lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el
> silencio de la gente buena. Ese silencio hoy no existe.
> Todos los pueblos, de los países ricos y de los países pobres, gobernados
> por la derecha o por la izquierda, todos, todos, con excepción del que
> habita en el país agresor, que comienza ya a desperezarse, han tomado
> conciencia de que por primera vez en el siglo XXI la guerra como una
> cruzada irracional puede cambiar la humanidad. Sabe que una guerra injusta
> es una catástrofe que paraliza el encuentro del hombre con la humanidad. Y
> une sus manos planetarias para decirle al sicario de la Casa Blanca, que
> hay una vida y una raza menos sórdida que la suya. Y que vale la pena
> ponernos de pie para defenderla. Esa es mi respuesta, señor embajador.
> Dr. Federico Fasano Mertens
> Director del Diario LA REPUBLICA, 1410 AM Libre y TV Lib |