El día que Rognoni lloró
La defensora se reunió con sus ex compañeras y pidió disculpas por sus dichos en contra del equipo
No se recuerda una práctica con tanta tensión y dolor en la historia de las Leonas como la de ayer, en el club San Fernando. Fue el día que Cecilia Rognoni lloró frente al plantel tras su traumática desafectación del seleccionado de hockey sobre césped ordenada por Gabriel Minadeo; el día en que se hablaron cara a cara y afloraron los puntos oscuros de un equipo al que siempre se lo consideró como extraído de una fábula por el carisma de las jugadoras y su acostumbrada armonía.
Ese habitual clima de risas y bromas se transformó con la llegada de Cecilia, con lentes oscuros, acompañada por la arquera Mariela Antoniska -volverá al equipo en febrero-, poco antes de que el ensayo finalizara. Fue Rognoni, jugadora de Ciudad de Buenos Aires, quien había pedido una cumbre con el plantel para fijar su posición después de su alejamiento forzoso del equipo, producto de una situación insostenible con el cuerpo técnico y el plantel.
Si bien algunas jugadoras la recibieron con besos y abrazos, cuando comenzó la charla, a las 11.40, quedó en el ojo de la tormenta y los semblantes se endurecieron. ¿Qué pasó? Rognoni tomó la palabra y, según se supo, realizó un repaso de los últimos tres años en la selección. Manifestó que las cosas habían adquirido un rumbo desfavorable en ese último período.
Ayudada con una guía-memoria, también les pidió disculpas a sus ex compañeras y se arrepintió por sus declaraciones en la entrevista con LA NACION publicada el 24 de diciembre último, en la que, entre otras cosas, había comentado que "estaban aburguesadas" y que "los nombres están pesando mucho, más de lo que deberían". Explicó que con ese crudo mensaje había querido construir en vez de destruir y que sus dichos podían interpretarse en un sentido positivo o negativo.
Después les tocó el turno a las más experimentadas: Luciana Aymar, Magdalena Aicega, Mariana González Oliva, Mercedes Margalot, Soledad García y Ayelén Stepnik. Y entonces no faltaron las palabras en fuerte tono, las rispideces, los reproches y el blanqueo de varios temas oscuros nunca abordados tan directamente.
La reunión, que también incluyó a las chicas que jugaron el Mundial junior, terminó a las 13.20 y Rognoni se subió a un auto y se despidió: "No voy a hablar".
En cada una, el cónclave dejó una huella. La capitana Aicega, una de las más acongojadas, señaló: "Fue una reunión superpositiva; se sacaron muchas conclusiones. Lógicamente que, a ocho meses del Mundial, es algo que nos duele a todas y nos hubiese gustado que las cosas fuesen de otra manera. Pero cuando hablás de frente, por más duro que sea, está bien".
La cordobesa García coincidió: "Lo mejor fue hablar así como lo hicimos. Esperemos que esto nos dé fuerzas para seguir adelante como siempre".
Responsable de la decisión más difícil de su carrera, el entrenador Gabriel Minadeo explicó los motivos de la desafectación de la defensora, nombrada Mejor Jugadora del Mundo en 2002: "Privilegié el equipo por sobre las individualidades. En el caso de Cecilia ya hay una serie de antecedentes y tomé esta determinación". Además, apuntó:
- "Rognoni llegó al esplendor en el Mundial 2002 y ya pasaron cuatro años; el camino se hace con hechos y trabajando".
- "Desde siempre las jugadoras trabajaron de manera silenciosa y humilde y dejaron un montón de cosas por el hockey. Por eso no comparto que ella haya dicho que el plantel está aburguesado".
Fuente: diario La Nacion