Entra un borrachito al velorio de un señor, se dirige al ataúd, observa al difunto y comienza a llorar con mucho sentimiento y a decir:
No somos nada, hip, no somos nada.
Y así siguió llorando y diciendo esta frase, cuando se le acercó una de las personas que también se encontraba en el velorio y le preguntó:
¿Tanto quería a su amigo señor, que le duele mucho su muerte?
El borrachito se vuelve y le contesta muy enojado:
Que acaso no está oyendo que no somos nada, ni familia, ni amigos y ni siquiera conocidos.
Pasa un entierro con miles de personas, un señor pregunta:
Oiga, ¿Sabe usted quién es el muerto?
Y el otro le contesta:
No estoy seguro, pero me parece que es el que va dentro de la caja.
En un velatorio, llega un borracho, con una caja de herramientas, se acerca al cajón y ve a la viuda, que le acomodaba la peluca a cada rato al difunto, se compadece, y le dice: Salga un momento y yo le arreglo el problema.
A los 10 minutos llama a los parientes, se acercan ven con asombro que no se le movía para nada el peluquín, y se dirigen al hombre y le dicen: ¡¡Muchas gracias!! ¿cuánto le debemos por este favor? y el les contesta, no es nada señora, por 4 clavos locos, ¿qué les voy a cobrar? |