Cierto día a Kirchner le sale un violento eczema generalizado en la cara, con pústulas y enorme secreción de pus; prueba todos los medicamentos y recetas que le dan en la Patagonia, las recomendaciones de los científicos de George Bush... pero nada funciona... La situación empeora cada día y, en vista que se avecina el domingo y el ex Presidente, decide acudir al mejor dermatólogo de Argentina con su problema. El galeno lo examina detenidamente, toma algunas muestras y, luego de unos minutos le entrega una cajita con píldoras, diciéndole: - Sr. Kirchner, su afección es grave pero le tenemos una muy buena cura. Todas las mañanas, antes de desayunar se toma esta píldora blanca; al mediodía, después del almuerzo, se toma la píldora verde y antes de la cena se toma la píldora amarilla. Finalmente, lo más importante, antes de acostarse se debe embadurnar la cara con excrementos, lo mejor es que sean suyos, y debe dormir con esa mascarilla” A los tres días toda erupción desaparece, Kirchner queda con un cutis más terso que nalga de niña de 15... Infinitamente mejor que cualquier tratamiento de belleza o cirugía plástica. Agradecido hasta más no poder vuelve a visitar al médico para entregarle una maleta llena de dólares, pero la curiosidad lo mata y le pregunta al galeno el secreto de la cura. Éste le contesta: - Verá Señor Kirchner, la píldora blanca es un calmante para los nervios, la píldora verde es un depurativo natural hecho a base de hierbas y la píldora amarilla es un tratamiento de limpieza y rejuvenecimiento de la piel, hecha a base de ingredientes secretos... es tan revolucionario que aún no ha salido al mercado y está en período de prueba en pacientes de casos extremos como lo era usted... - Muy bien doctor, pero... ¿y toda esa mierda que me tuve que poner en la cara? - Ah, ¿eso? Nada, solo fué un gusto personal que me quise dar... |