"Anoche" - Babasonicos 
Seducción y coqueteo lírico y musical en su último trabajo.
Siempre encontraron el equilibrio justo entre la pose y lo sincero sin que su credibilidad corriera riesgo. Dandys o losers, rockeros o electrónicos, siempre caen bien parados. Justamente, el fino arte de la seducción y de las falsas apariencias es quizá el eje principal por donde transita el nuevo álbum de
Babasonicos: en
Anoche, deciden modernizar y perfeccionar su fórmula
Infame de trash pop inteligente. Sin traicionar sus raíces y manteniendo intacta su línea estética, se vuelven a salir con la suya.
Anoche traza un singular recorte: una enredadera de historias, habitada por los personajes más pintorescos de la fauna nocturna en donde la histeria es la clave de la atracción y donde la música alimenta las fantasías. “Que casualidad fue encontrarte justo acá, yo tan puesto, vos tan apuesta / que sofisticado fue invitarte a coquetear, yo tan lento, vos tan regia, sos hermosa”, insinúa delicadamente Dárgelos en “Puesto”, quien, cada día más cómodo en su rango vocal, encuentra los matices casi perfectos para entonar cada frase.
“Buscamos un sonido más directo y, en cierta forma, más acústico”, señalaba Diego Tuñón en una entrevista para
10Música poco después de la salida del álbum. Sin embargo, la simpleza no sea quizá la característica más visible del disco. Los arreglos y las estructuras se complejizaron, como queda en descubierto en la ingeniosa proeza triple “Carismático”, “Yegua” y “Un flash”, unidas por un mismo estribillo. Las baladas, como la risueña “Capricho” o “Exámenes” (esta última con presencia estelar del piano, instrumento pocas veces utilizado por el grupo) se mezclan con temas de apetito rockero como “Así se habla”, la hiphopera “Falsario” o “Luces”. La versatilidad es un paisaje donde la banda se mueve con total soltura.
El ambiguo juego de sutilezas (líricas, musicales, de todo tipo) hacen que
Anoche resulte como una placentero encantamiento de los sentidos. ¿Y quien podría resistirse?