CHICAS EN CLARÌN LES HICIERON UNA ENTREVISTAS A LOS CONDUCTORES DEL ZZ Y OBVIO COMENTAN LA INCORPORACIÒN DE CLARI, LES DEJO LA NOTA Y LAS FOTOS QUE SALIERON
COMO SE HACE, EN LA ARGENTINA, EL SEGMENTO "ZAPPING ZONE" Viaje al interior del maravilloso mundo Disney Con juegos, series intercaladas y tres conductores lindos y desenvueltos, el ciclo nació hace 8 años junto a Disney Channel, hoy la señal infantil más vista del cable.
Por: María Iribarren
9 AM, de un día de semana, durante el mes de febrero. Sensación térmica: 39ø. En un antiguo taller mecánico de autobuses, en el barrio de Colegiales, están los estudios de Non Stop Digital, la productora que realiza
Zapping Zone para Disney Channel. ¿Será ésta la sucursal porteña del maravilloso mundo de Disney?
"Dani, ¿les contaste que te hiciste un lifting?", dice Caro dejando asomar una sonrisa dental y maliciosa por debajo de las brochas y los cepillos de Guillermo¿ El hombre espigado, cobrizo y afable, es el maquillador carioca que tiene a su cargo la cosmética de los conductores de
Zapping Zone. Caro y Dani son, en la vida real, Carolina Ibarra y Daniel Martins, los anfitriones que debutaron en
ZZ junto con el programa, hace ocho años (ver recuadro). Desde este mes, los acompaña Clari, es decir, Clara Alonso, ex integrante de
High School Musical, la Selección quien, como sus compañeros, también está abocada al rodaje de la versión local de la película.
Obviamente por su desenvoltura frente a cámara (con guión aprendido o improvisando al paso) y por la belleza física indubitable (¡por una vez, sin llegar al fenómeno paranormal!), pero no sólo por eso es que Caro, Dani y Clari fueron elegidos para estar al frente de uno de los segmentos conceptuales de Disney Channel. Es que los tres, además, bailan, cantan y dominan la lengua inglesa. Por lo tanto resultaron candidatos cabales para convertirse en embajadores de la marca Disney, las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año¿
Zapping Zone se graba de lunes a viernes, con dos días de ventaja respecto de la puesta en pantalla. A esta hora de la mañana, los conductores ya están en el camarín o en la sala de vestuario, probándose pelucas, eligiendo zapatillas, levantando el ruedo de un vestido de princesa o pegando algún detalle en la casaca de un príncipe. Con seguridad, la noche anterior, Andrea Gual (coordinadora de producción) o Valeria Meneguzzi (productora de contenidos) les enviaron por mail el libreto de los 35 minutos exactos que tendrán que interpretar frente a cámaras. Se trata de un "guión de hierro" que incluye copetes de presentación de series, parlamentos,
inserts sonoros, situaciones graciosas a jugar entre los anfitriones y el equipo de producción, anuncios o promociones de productos Disney. Gracias a la precisión de esas indicaciones es que excepcionalmente se ensaya o se repiten escenas.
Junto a la consola desde la cual va a dirigir la grabación, Maximiliano Boragina (el director, claro) repasa una copia de la
biblia. A su lado, un operador maniobra el
server y se ocupa de
tirar (poner en pantalla), entre otros, los tapes de los nombres de los conductores, los títulos del final y las notas grabadas.
Lejos de esa especie de nave de control integrada a la escenografía de
ZZ, en el primer piso del edificio (al lado de la oficina de redacción) está la cabina propiamente dicha, desde la cual se cumplen tareas diversas (atención de llamados telefónicos, pegado de videographs, verificación de las luces, corrección de alguna palabra mal pronunciada o algún comentario inconveniente). Es el ámbito natural de Luciano Porri y Ricardo Cavanna, jefe de producción y productor ejecutivo, respectivamente.
Más lejos aún, en la sede corporativa de Disney Channel, Gustavo Branger (director de programación y producción), Santiago Codina (gerente de producción) y Javier Castany (supervisor de producción) asumen el "control de calidad" final de
ZZ, cuando reciben la grabación del día y se ocupan de compaginarla con las series que saldrán al aire.
De vuelta en el estudio (que sólo se utiliza para
ZZ de modo que no hay riesgos de alteraciones en la ubicación del mobiliario escenográfico), todo está listo para arrancar la rutina de la jornada. Crece la expectativa en torno al equipo ya que, por el carácter interactivo del programa, tanto los camarógrafos como el musicalizador o los asistentes pueden ser elegidos para coprotagonizar algún cuadro junto a Caro, Dani o Clari. Nunca se sabe y ése es uno de los antídotos contra la posibilidad de una respuesta mecánica ya que el asombro del o los nominados, renueva el fresco alboroto que caracteriza a
ZZ.
"Todos los que abran Internet hoy, pongan la página de Clarín", sugiere Guille a sus compañeros mientras destellan un par de notebooks. El "hombre de negro" (incluidos los anteojos y la gorra) es asistente de producción,
el malo de la película -tal como lo definen sus compañeros- y está "siempre listo" para una personificación express. En esas ocasiones, si bien el estudio está sembrado de miniaturas estrafalarias, hay un lugar asignado para almacenar toda suerte de extravagancias. Es la
fosa del antiguo taller que, en vez de haber sido eliminada, fue protegida por una puerta enrejada que la vuelve inexpugnable. Allí se atesoran una tostadora eléctrica con
rebanadas de pan esponjoso asomando por los quemadores, un taxímetro de verdad, un ventilador violeta y otro rojo, latas de galletitas, cascos de todas las profesiones y nacionalidades, tortas de crema y frutillas plásticas, un esqueleto verde, muñecos destartalados... Todo lo cual convive con los monitores de peluche y las gigantografías de
Hannah Montana,
Ratatouille y
H.S.M. que dominan el estudio y que, a su vez, confraternizan con la imagen triplicada de Buzz Lightyear, haciendo malabares con una pelota sobre las paredes de la escalera, o el clásico contorno de la cabeza de Mickey reproducido hasta en los vidrios de las puertas¿ Quedó demostrado: el mundo de Disney es maravilloso...
"¿A vos te parece que, con lo maduros que somos todos, esa risa nos puede dar miedo?", le pregunta Dani a Lázaro, responsable de escoger y
pegar música, ruidos y ruiditos que acompañen el tópico del día. Este no es un aspecto menor ya que la manipulación artística del sonido, configura uno de los rasgos de identidad de
Zapping Zone (y la excusa para que Caro y Clari compitan a ver cuál de las dos baila con más gracia). Otro es la grabación en 360ø (técnicamente, "voltear la cuarta pared"), un efecto que se logra al integrar al campo visual todo y todos aquellos que, por lo común, quedan fuera del alcance de las cámaras.
Son casi las 11 AM. Caro lamenta no haber aceptado el tentempié que le ofreció Dani. Dani bosteza en varios idiomas. Clari ensaya pasitos de baile. Un puñado de niños y niñas que presenciaron la grabación, se acercan para fotografiarse junto a ellos. El mate propicia una ronda incierta y necesaria. Dos camarógrafos juegan al metegol... El maravilloso mundo de Disney queda en suspenso hasta el día siguiente... Esta historia, continuará.