| Srta Cullen
Fecha de Ingreso: Jul 2007 Ubicación: Privet Drive
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Género: | Re: Nota revista Pronto (Oct) - Agradecimiento a E22 - | |
Llega puntualmente a la cita y mira su reloj: “Todavía me estoy acostumbrando, porque en la casa no había reloj. Es más fácil acostumbrarse que desacostumbrarse”, reflexiona Renzo Rosso de 23 años. Antes de entrar a Gran hermano, llevaba una vida tranquila en Arias, un pueblo del sur de Córdoba, de 9.500 habitantes. “Trabajaba en el campo del marido de mi mamá, y estudiaba Administración rural”, aclara. Aunque asegura que el campo es lo suyo, apenas terminó la escuela secundaria vino a Buenos Aires y se anotó en una agencia, para ser modelo o actor. Fue a miles de castings pero nunca pasó nada. Tuvo que dejar el departamento que alquilaba y, como no le alcanzaba para mudarse a otro, se vio obligado a regresar a su pueblo. “Volví sin nada, ni siquiera con mi ropa; la habia dejado en el departamento por unos días pero me robaron todo. Tenía bronca porque me sentía frustrado; trabajé en una empresa de eventos y me ayudaban mis padres. Por eso decidí volver a la casa de mi mamá. Sabía que era un riesgo venir a Buenos Aires, porque hay miles de personas que quieren hacer lo mismo. Es una loteria”, cuenta. -Gran hermano, entonces, fue una segunda oportunidad -Sí, No me gusta quedarme con las dudas, así que trato de sacármelas. Tengo claro que las únicas dos cosas que no probaría son las drogas ni ir para atrás, a ver si no vuelvo. Ahí no me sacaría la duda. Cuando quedé, pensé que podía ser una revancha de lo que había venido a buscar a la ciudad, años antes. -Ahora tenés 15 minutos de fama, ¿Cuál es tu fantasía? -Quiero ser actor. -¿Un galán como Pablo Echarri? -No. Pablo es un grosso y yo soy un piscuí. -Un piscuí que intentó seducir a todas las chicas de la casa. -Si hubiera estado Echarri, se las levantaba a todas. Yo intenté. -¿Te gustan todas? -Sí. Hay que entender que soy un pibe de 23 años que tiene ganas de divertirse. Y tengo que hacer las cosas ahora, antes de formar una familia. -¿El día que te cases vas a ser un Renzo Fiel? -Sí. Cuando me enamoro, soy fiel. Ahora estoy solo, pero no me interesa dejar la soltería por el momento. Me dedico al touch and go, como Moria Casán. La verdad es que me gustan todas; soy mujeriego. Flopi me gustaba mucho. Cuando me nominaron pensé: “Loco, ¡Me meten un culo ref. y yo tengo que dejar la casa!”. Y Encima en cincuentena. Cómo la sufría. Sonia me parece muy linda. También Flopi y Andrea me calentaba. No encontré el amor de mi vida en la casa ni fui a buscarlo. -¿Cómo seducís? -Me gustan las miradas. Diría que histeriqueo bastante y lo disfruto. Y no me gustan los tipos babosos; sé que lo hice en la casa pero es horrible. -¿Cómo fue tu primera vez? -Fue cuando tenía 13 años, con una chica de Arias que era cuatro años más grande que yo. Estabamos una noche en un bar, con mis primos. Hubo buena onda con esta chica y fuimos a su casa, porque los padres estaban en un casamiento en otro pueblo. El problema fue que volvieron antes de lo esperado y nos pescaron. Tuve que chamuyar a los 13 años y dar explicaciones, tanto ella como yo. -¿Qué pasa cuando vos querés pasar un buen rato y la otra persona se engancha? -Me pasó muchas veces. Cuando pasa, trato de hablar las cosas y que lo entiendan. Si no lo entienden…Pero no doy la espalda porque en un pueblo chico te cruzás con todos todo el tiempo. Nunca me pasó a mí, pero si a algunas chicas con las que estuve; ellas son más enamoradizas. Los hombres somos más liberales. -Pueblo chico, infierno grande. -¡Totalmente! Pero los extraño. Yo me porto bien. Por ejemplo, la primera y única vez que entré a una comisaría tenía 15 años. Andábamos en moto a las 6 de la mañana para comprar cigarrillos, nos pararon y nos llevaron a la comisaría; estuvimos un par de horas, por infringir algunas leyes. -¿Te asustaste? -No, me reía. En ese momento todavía era bombero. Cuando salíamos de la comisaría mi mamá me retó y justo sonó la sirena, porque había un incendio grande, y salí corriendo. Cuando volví a la noche, todo se había olvidado. -¿¿Bombero?? -Sí, desde los 13 hasta los 18. Siempre soñé con ser un héroe. Y los bomberos son héroes más en un pueblo. Hacían prácticas de simulacros de incendios y accidentes; fui a uno pero no me dejaron participar porque tenía 12 años. El día que cumplí 13 me presenté en el cuartel. -¿Alguna vez te sentiste un héroe? -Sí, estuve en incendios y accidentes. Pero no actué directamente porque era aspirante. A los 18 años me abrí porque era un pendejo, por ahí quería usar arito, y no se podía, o queriía salir con mis amigos. Los sábados había que ir al cuartel a hacer limpieza y preferí estar con mis amigos tomando mate en la plaza. -¿Salvaste vidas o lo que querías era hacerles respiración boca a boca a las mujeres? -No llegué a rendir el curso para ser bombero, porque lo estaba haciendo pero ya sin ganas y rendí mal las primeras pruebas. Me sentí héroe , pero trabajaba al lado de los más grandes; estaba en forma indirecta. Hoy, mi primo Jorge Flores, es Jefe de bomberos, y el cuartel creció muchísimo. -Hablás mucho más de tu mamá que de tu papá. Y, de hecho trabajás en el campo del marido de tu mamá. -Sí. Pero tengo buena relación con los dos. Mi papá vive en Venado Tuerto, Santa Fé, a 50 kilómetros. Vive con su mujer, Marcela, y dos hermanas, Valentina y Candela. Y yo vivo con mi mamá, María Susana, su marido y mi hermana María Eugenia. Estudio en Venado Tuerto, y voy y vengo todos los días en una trafic. Supongo que hablo más de mi mamá porque mamá es mamá y siempre va a serlo. Pero tengo buena relación con mi papá también. En Norman, el marido de mi mamá, encontré otro padre porque convive conmigo y me apoyo mucho en él. Y digo esto sin desmerecer a mi papá, Héctor. Porque pienso que mamá hay una sola; papá, tal vez, haya más.
Ahí la copié entera, se vé que por el tamaño la comprimió y no se podía agrandar. |