Desde Venezuela con amor

Montaner, El Puma y De Vita provocaron un griterío que se extendió hasta la madrugada

Víctor Fernández G.
vfernandez@nacion.com


Se trató del que posiblemente ha sido el concierto masivo más extenso en la historia reciente del país. Y eso, lejos de ser un problema, fue solo un factor más del fiestón venezolano que se armó la noche del sábado en el corazón de Tibás.

Ricardo Montaner, José Luis Rodríguez y Franco De Vita dejaron el alma en el estadio Ricardo Saprissa, donde cerca de 20.000 almas se congregaron para la tercera edición del concierto Música con amor.

Los paisanos fueron, por mucho, los más emocionados de la noche, dado que era la primera vez que los tres eran parte de un mismo espectáculo. Sin embargo, el público no se les quedó atrás y por espacio de casi seis horas aplaudió, cantó, lloró y soltó la risa con lo que aquellos tres suramericanos tenían para cantar. Para que se haga una idea, lo que arrancó cuando era sábado fue terminando cuando la madrugada del domingo ya estaba bien avanzada.

La lluvia perdió

Las más fiebres –pues lo apropiado es hablar en femenino ya que las mujeres eran mayoría– se dieron su buena mojada pues una nube majadera se estacionó sobre Tibás antes del concierto.

Con buen tino, los organizadores repartieron ponchos, aunque al final no fueron necesarios pues la nube negra tuvo clemencia e hizo camino, para dejar un cielo despejado como promesa de que sí habría show.

El reloj fue inclemente y cuando Sasha Campbell apareció en escena a las 8 p. m. el atraso ya era de media hora. La nacional fue inteligente y abrió con Killing Me Softly, el cover de Roberta Flack que Fugees hizo suyo.

Fue una excelente presentación para Sasha, que cerró con dos temas originales en un estilo R&B rico y pulido. Ese disco que prepara promete grandes cosas.

El gran lunar en la producción del concierto fue la demora en los cambios entre artistas, pues preparar a cada grupo consumió más minutos de lo esperado. La banda de Montaner fue anunciada a las 8:35 p. m. pero no fue hasta cinco largos y silenciosos minutos después que el primer internacional apareció en escena.

El cantante resultó el más divertido de los tres y sazonó su número con contoneos, chistes, risas y bromas. Montaner no dio descanso a nadie y complació con las canciones que todas querían oír: Yo puedo hacer, Será, Tan enamorados, El poder de tu amor, Solo con un beso, Castillo azul y la infaltable Cima del cielo, que marcó el cierre.

Pero el punto más alto para Ricardo fue Vamos pa' la conga, tema que convirtió el escenario en una charanga cuando el vocalista empezó a invitar a mujeres del público a subir para bailar con él. Sobra decir decir que muchas aprovecharon la oportunidad para apercollarse a su ídolo.

Los cambios siguieron lentos y no fue hasta las 10:35 p. m. que El Puma y su indomable melena (más propia de un león) empezaron con lo suyo.

¡Grrrrrr!

Rodríguez estaba eufórico, probablemente porque tenía años de no cantar ante un estadio tan lleno. Por eso no extraña que pidiera que iluminaran a la gente.

El Puma bailó, sudó, tiró besos, amores y recuerdazos como Culpable soy yo, Dueño de nada, Voy a perder la cabeza por tu amor y la divertida Pavo real. Su segmento con mariachi fue algo aburrido pero el veterano cerró como los grandes y puso a llorar a muchas con El himno de la alegría, La rumba de San Martín y Agárrense de las manos.

Acababa de pasar la medianoche cuando empezó la parte de De Vita. Aunque el público ya evidenciaba cansancio, Franco supo meterle calor con temas movidos como Latino, Louis y Sexo y puso al estadio a suspirar con Cálido y frío, Tú de qué vas, Si la ves, Te amo, Solo importas tú y No basta, canción que definió como la más importante de su carrera.

Aunque a esas horas algunas querían hacer camino, Franco no las dejó irse sin antes oír Te veo venir Soledad, Si tú te vas, Buen perdedor y Traigo una pena.