Pocos conciertos generan la magia y energía que se sintió el domingo pasado en el American Airlines Arena con la llegada de Franco de Vita y Ricardo Montaner. La extensa velada, que terminó sobre la 1:00 a.m., incluyó conga, apariciones inesperadas, y hasta alabanzas al Espíritu Santo. Dos niños talentosos --Leily Sánchez, de Los Angeles, y Jorge Gabriel Rodríguez, de West Palm Beach--, ganadores del concurso musical Estrellitas de Kellogs, cantaron ante un estadio casi lleno. Minutos después, el puertorriqueño Obie Bermúdez abrió el show con temas como Antes y Me cansé de ti, esquivando los problemas de audio que dejaron al presentador José Antonio Alvarez, de Amor 107.5, mudo en varias ocasiones. Momentos que éste aprovechó para destacar su humor, comunicándose con el público por medio de señas.

De Vita subió al escenario guitarra en mano, vistiendo un juvenil pantalón amarillo y camisa negra de estampado. El brío del cantautor venezolano se percibió desde su primer saludo a la audiencia, y en su interpretación de un popurrí que incluyó clásicos de su trayectoria como Louis y Sólo importas tú. A sus más de 40 años, De Vita proyectó una vitalidad y sex appeal impresionantes, brincando sobre el escenario como un roquero joven. Durante su cálida interacción con el público, De Vita mostró su picardía, diciendo después de cantar el tema Sexo... ``!qué bueno es cuando es bien hecho!''

Otro momento inolvidable fue su interpretación del tema No basta, que el cantautor catalogó como ''uno de los más importantes de su carrera'', sobre lo que implica traer un nuevo ser al mundo. Durante la canción, tiernas imágenes de bebés y fragmentos de su video musical invadieron la gigantesca pantalla de trasfondo, conmoviendo a la audiencia, que le dedicó una ovación. Otro que tuvo gran recepción fue Te amo, el clásico que enamoró a más de una generación. De Vita también cantó temas más recientes, como Te veo venir soledad y Si la ves a dúo con el nuevo cantante venezolano Jeremías. La acogida del público fue tal que De Vita extendió su presentación a una hora 45 minutos, atrasando considerablemente la presentación de Montaner. Aunque algo excesivo de su parte considerando que era un concierto compartido, el cantautor se lució en su recital, durante el cual bailó y hasta tocó el piano, proyectándose como un showman.

Aunque fue un reto rebasar la presentación de De Vita, Montaner se adueñó del escenario sobre las 11:30 p.m. y revivió milagrosamente a la audiencia ya soñolienta con una interpretación rítmica de su éxito República de la alegría. A éste le siguieron otros temas recientes como Resumiendo y Yo puedo hacer, que el público acompañó en coro. Pero fueron clásicos como Será (que Montaner cantó sentado casualmente en una esquina del escenario) y Déjame llorar los que más conmovieron a la audiencia. Montaner también mostró su sentido del humor, advirtiéndole en broma al público que debido al atraso, sólo tenía tiempo para una canción, e imitando cariñosamente a colegas como Juan Luis Guerra y Armando Manzanero. Durante el tema Bésame (de Manzanero) el intérprete venezolano le pidió a las parejas en la audiencia que se levantaran de sus asientos y se besaran hasta que terminara la canción, pedido que sus fans obedecieron sin prejuicio.

Otro momento mágico fue la aparición del cantautor puertorriqueño José Feliciano, que subió al escenario guiado por Montaner, quien lo presentó como ''un patrimonio de la humanidad''. Feliciano interpretó su nuevo tema 100 años y le dedicó el clásico Lo que yo tuve contigo a la familia de Montaner, que estaba presente. Momentos antes, una fan corrió por todo el pasillo del arena con una gigantesca bandera de Venezuela a cuestas que luego lanzó al escenario.

La energía que inundó el Arena esa noche llegó a su punto culminante cuando Montaner cantó el estribillo Vamos negro pa' la conga y sus músicos formaron un contagioso conga line sobre el escenario que decenas de fans imitaron en el primer piso del Arena. Montaner promovió el jubiloso intercambio gritando ''¡Viva Jesús Cristo!'' e invitando a los presentes a subir con él.

La noche terminó con el resplandor de velas sobre el escenario mientras Montaner cantó el último tema --La cima del cielo-- elevando a los presentes a este punto divino.