Ricardo Montaner se presentó con éxito en la Explanada Sur del Estadio Monumental. Pese a que el show empezó a las 12:11 de la noche (tres horas después de la hora pactada), el afamado cantautor se agenció gracia para que la gran cantidad de asistentes salieran más que complacidos de su show titulado: "Por culpa de la luna".

La velada empezó algo tarde y eso lo sabía bien el artista, quien se disculpó, bromeó y resarció en cierto modo la espera y la incertidumbre que asaltó los corazones de sus miles de fanáticos, a quienes dijo: "Estamos estrenando show y hoy cantaré hasta que me dé la gana".

Pues sí, el músico venezolano no defraudó, ya que entre broma y broma, se fue metiendo al público al bolsillo, al mismo tiempo que el espectáculo iba tomando forma. Y es que si nos preciamos de buenos relatores, debemos contar que Montaner hizo constantes ademanes con respecto al sonido (en pleno show), durante la primera parte del mismo.

Poco a poco, tanto ejecutor, filarmónica, músicos en general y público en si, entraron en calor, para luego formar parte de una comunión muy especial... la fiesta había empezado. Pero si hablamos de fiesta, esta vino con "La conga", singular tema que puso a bailar a todo el mundo, incluso Montaner, se dio un tiempo para saludar a la "suavecita". "Aquí está mi amiga Mónica Zevallos, quien ha venido a visitarme".

En el repertorio que ofreció el intérprete, y que incluyó una selección de éxitos como A dónde va el amor, Yo puedo hacer, Quisiera, Soy tuyo, Tan enamorados, Será, Castillo azul, En el último lugar del mundo, Bésame (uno de los mejores temas, ya que fue cantado por el público con encendedores y con las luces casi apagadas en su totalidad), entre otros, no faltaron algunas melodías peruanas.

Un momento muy emotivo se dio cuando el "alfarero de sentimientos", le dedicó algunas palabras a su padre, quien falleció exactamente hace un mes. "Nunca voy a olvidarte porque significas mucho para mí, te recordare por siempre papá", sentenció.

Tampoco estuvieron ausentes los gritos de las fans, quienes le brindaron a su ídolo algunos piropos; una de ellas incluso (y aprovechando que en un momento del show Montaner invitó a varias damiselas a subir a la tarima para bailar) le obsequió un monito de peluche, pretexto que utilizó la figura para bromear e imitar la forma de caminar del animalito.

En síntesis, el creador de algunas de las baladas con mayor recordación en el inconsciente colectivo latinoamericano, supo manejar con estilo y gracia la situación, y qué mejor con una sonrisa, y claro, con su cultivada voz. También habló del ceviche... No podía olvidársele...