Afeitarse es un ritual que me encanta, todas las mañanas busco que mi rostro tenga la sensación de estar limpio y sin pelo, por lo que me esmero en dejar la cara lo más tersa posible. Para que mi rostro tenga la sensación de limpieza que prefiero, me gusta utilizar la maquinilla de afeitar clásica, ya que la cuchilla de esta maquinilla se desliza más fácil por la cara que las maquinillas desechables. Además preparo mi rostro con crema de afeitar la cual aplico con una brocha de afeitar de pelo de caballo, que me encanta. Así mi cara queda como me gusta y además la protejo de rozaduras e irritaciones. Las maquinillas de afeitar clásicas son una inversión inteligente, ya que son duraderas y su calidad nunca ha disminuido, con las maquinillas desechables se gasta más y además al tirarla estamos contribuyendo a la contaminación del ambiente. Así que seguiré mi rutina diaria de afeitado como siempre lo he hecho, ya que si las cosas funcionan, no hay que cambiarlas.