José Acasuso terminaba un rápido almuerzo en la sala de jugadores, luego de recibir saludos de familiares y amigos, cuando David Nalbandian, en 58 minutos, daba cuenta de Juan Ignacio Chela en la segunda semifinal. Entre la recuperación de su exigente partido con el italiano Filippo Volandri y la velocidad de Nalbandian para ganar, apenas si tuvo tiempo de procesar el triunfo que ya estaba ocupado en proyectar la final de mañana contra el número uno de la Argentina. Nalbandian, en apenas 12 horas, pasó de las dudas nocturnas contra Potito Starace a la contundencia de esta tarde frente a un Chela sin expresión.

Nalbandian, después de algunos sustos, llega al domingo con la categoría del máximo favorito. Acasuso, desde el lote de los 50 mejores del mundo, construye su recuperación en Buenos Aires, el lugar que le permitió siempre jugar con soltura. Nalbandian lidera los enfrentamientos 1-0 contra Acasuso en partidos del circuito ATP.

La final argentina all inclusive pondrá en la cancha a dos jugadores que pertenecen a la misma generación, que vienen enfrentándose desde los 10 años y que tuvieron diferentes maneras de atravesar las categorías juveniles y llegar al profesionalismo.


Los dos son de 1982. Y Acasuso llegó al tenis grande casi en clase turista, como parte de una camada liderada por Nalbandian y Guillermo Coria en la que resultaba imposible asomar la cabeza. Acasuso es feliz en Buenos Aires porque aquí pudo destacarse en un challenger en 1999 y luego llegar a la final del ATP, desde la clasificación en 2001. Ahí fue cuando el mundo tenístico lo sumó como parte de una de las generaciones más fértiles del tenis nacional.


"Jugamos desde preinfantiles, un montón de veces y nos conocemos mucho. Pero después, en profesionales, nos enfrentamos poco. Sabemos que cosas le molestan a cada uno" dice Acasuso.


Nalbandian tuvo un camino más visible y un crecimiento que lo deposita como favorito en la final de mañana. Su camino en el torneo fue sinuoso. Acasuso lo siguió en detalle: "Hoy (contra Chela) David ganó fácil, pero en dos partidos estuvo a punto de perder. Pero como es un gran jugador pudo zafar y seguir adelante. Tengo mis posibilidades", dice Acasuso.


El Rey David tuvo en la noche del viernes un aliado temperamental en Diego Maradona, en una noche en la que la lluvia y el peso de la cancha y las pelotas le recordó que el polvo de ladrillo no está entre sus preferencias. Contrariamente a lo que se pueda suponer, la semana no está siendo sencilla para David: todos esperan que gane, la cancha central del Buenos Aires le genera más responsabilidad que el Parque Roca y su tenis lució apagado contra los italianos Fognini y Starace. Pero en los dos casos, Nalbandian demostró que no solamente gana el que juega mejor, sino el que mejor sabe sortear los problemas de una noche. O dos noches. Contra Chela, Nalbandian estableció el orden natural de las jerarquías y sí, llega como favorito.


"Chucho juega siempre bien acá. En este torneo y en la Copa Davis. A pesar de que lo conozco desde hace mucho, voy a enfrentar a un gran jugador de clay?", comenta Nalbandian, más contento el sábado con una cancha que estaba más rápida y seca.

David Nalbandian y José Acasuso permitirán que la Copa Telmex tenga un ganador argentino como sucedió el año pasado con Juan Mónaco. Y que se repita una final argentina como en 2005, cuando Gastón Gaudio le ganó a Mariano Puerta.


Nalbandian y Acasuso, una final atractiva y de perfil internacional, para que el vencedor quede en casa. Jugaban como chicos, ahora se enfrentan como grandes.