Yo tiro algunas que se me antojan, caprichosamente, clásicas:
- El Padrino I, II y III (en menor medida esta última, aunque es la más operística). Obras maestras todas ellas, perfectamente narradas, clásicos instantáneos con líneas memorables y actuaciones perfectas en todo nivel.
- Apocalypse Now, otra joya que no es más que una oda antibélica, también del maestro Coppola.
- Annie Hall y Manhattan, maravillas de la gran época de Woody con una Diane Keaton sensacional que inspiró a toda una generación de mujeres.
-Vértigo del maestro Hitchcock, el mejor retrato de la obsesión sexual que he visto en mi vida, a pesar de la presencia gélida de Kim Novak. También es brillante La ventana indiscreta, con todo ese estudio del voyeurismo.
- Cuando Harry conoció a Sally, para mí una de las grandes comedias románticas modernas -sólo Alta fidelidad llega a ese nivel por momentos-, con escenas como la del orgasmo simulado. Es el perfecto ejemplo de un guión intachable.
- Roma ciudad abierta de Rosellini y Ladrones de bicicletas de De Sica, porque cambiaron el panorama del cine italiano e introdujeron el concepto de neorrealismo a la pantalla al mostrar la vida sin pruritos ni filtros embellecedores.
- Caro diario y La habitación del hijo de Nanni Moretti, cada una con su toque, obras maestras. Una, bien romana, la otra menos citadina, más intimista y tremendamente desgarradora.
- Todo Almodóvar, con excepción de Todo sobre mi madre. Ya es un clásico, sin duda alguna.
- El ciudadano de Orson Welles. Una obra maestra de la narración, innovadora, perfecta, megalómana y excesiva. Simplemente perfecta.
- El cuchillo bajo el agua, Repulsión y La danza de los vampiros de Roman Polanski, disímiles, maravillosas, inteligentes e interesantes.
- El perro andaluz, Ensayo de un crimen y Belle de jour de Luis Buñuel, porque es él, simplemente.
Hasta ahí llego por hoy. Cero ganas de escibir una reseña extensa, lo único. Solo on demand
